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Volver después de un viaje largo
Volver después de un viaje largo

Volver a casa después de un viaje largo

Sentimientos tras un viaje

Volver de un viaje largo es algo en lo que no pensás hasta que te toca. Porque cuando te preparás para la aventura de viajar, de vivir la libertad como nunca, de aislarte de lo tuyo y de todo lo que conocías hasta ahora; en lo último que pensás es en volver. Sabés que te va a tocar, pero es algo muy lejano y ni tampoco entendés la magnitud de lo que significa hasta que no volvés.

Volver de un viaje largo es enfrentarte a todo eso que creías superado. Todo lo que creíste que el viaje había curado por ti; cuando en realidad el proceso siempre había sido interior. Si habías cambiado y crecido de raíz, volver no va a afectar esa nueva persona en la que te convertiste gracias a viajar. Pero cuando los cambios fueron superficiales; opacados por la sensación de libertad que genera viajar, los problemas te van a estar esperando en la puerta de tu casa cuando finalmente te toque volver.

Ojo, puede que no vuelvas nunca. En ese caso, los problemas, si es que no están superados, agarrarán su propia mochila y te encontrarán en donde sea que estés. Porque viajar es crecer y cambiar. Romperte y volverte a armar. Viajar cura si la medicina se genera desde adentro. Viajar no es magia, la magia la creás vos.

Volviendo entenderás que viajar no cura todos los males, pero si lo permitís, te transformará en una persona capaz de superarlos por su propia cuenta, sea en el lugar que sea.

Volver después de un viaje largo es reencontrarte con quién eras y cómo era todo a tu alrededor ¿qué tanto extrañaste? ¿Qué tanto dejaste ir? ¿Qué tanto nunca abandonó tu cabeza? ¿Qué tanto cambiaste?

Volver es adaptarte a esa realidad que creías conocida pero ahora sabe distinto no porque ella haya cambiado, sino porque cambiaste tú. Volver es intentar encajar en el rompecabezas del que siempre fuiste parte, pero ahora tu ficha cambió y encajar no es una opción.

Al volver entenderás que esa vida a la que le pusiste un stop antes de salir, para el resto de la gente siguió igual. Y si tú cambiaste ¿qué tanto de esa rutina que antes era tan normal, vas a poder tolerar?

Volver después de un viaje largo
Volver después de un viaje largo

Pero para entenderlo, no queda otra que volver.

Volver sabiendo que estás de visita es aún más movilizador. Porque estás en tránsito, aún estás mutando y readaptarte a la rutina que conocías no es una opción. Volver en tránsito es estar en un mundo paralelo sin hacer pie. No estás ahí, ni tampoco estás viajando. Estás, volviste, pero sabés que te vas. Volver en tránsito es haber vuelto, pero sin dejar de viajar.

Volver después de un viaje largo es llenarte de amor; de abrazos que se hicieron esperar tal vez más de lo deseado y sonrisas que revientan las caras de quienes las portan.

Las costumbres que tenías antes de viajar, esas juntadas con amigos los jueves, el partido de fútbol de los domingos, todo eso te está esperando.

Volver de un viaje largo es reencontrarte con sabores y olores que solían marcar tu vida cotidiana hasta que te fuiste. Volver es traer contigo los sabores del mundo que ahora inundarán tus comidas.

Al volver notarás que seguro hay acostumbres de otros países que vas a decidir adoptar. ¿Comer en el piso? ¿Comer con palitos? ¿No usar tus zapatos dentro de tu casa? Volver de un viaje largo es de a poco ser esa persona multicultural que supo aprovechar lo mejor de cada pueblo que visitó.

Volver es disfrutar de lo nuevo en lo cotidiano. De sentirte un turista en tu propia ciudad. Dejarte sorprender por esas costumbres que creías tan tuyas, pero ahora sentís lejanas.

Siempre hay que volver, porque volver después de un viaje largo te enseña a aceptar, te pone a prueba y te recarga de energías para cuando decidas viajar otra vez. Porque también hay que entender que quien ha hecho un primer viaje largo, raramente no hará un segundo. Ni un tercero.

Siempre hay que volver después de un viaje largo; sobre todo si los viajes te enseñaron a ser menos tímido y más liberal con lo que sentís. ¿Cuántos abrazos, cuántos besos, cuántos te quiero dejaste pasar antes de viajar solo por vergüenza? Aprovechá la vuelta para sacarte de encima todo eso que no dijiste y todos los abrazos que no diste.

Volver para confirmar sensaciones, afianzar vínculos o terminarlos de cerrar.

Un viaje largo te pone a prueba y pone a prueba a todos a tu alrededor ¿cuántas de esas personas que creías fijas en tu vida se han ido, y cuántas más, que tal vez ni recordabas antes de viajar, han aparecido?

Volvé de un viaje largo y asegurate de traer contigo esa persona libre, positiva y tolerante en la que te convertiste. Que vuelvas no es excusa. Aprovechá el viaje para crecer y traerte lo mejor de lo que viste y también tu mejor versión.

Volver de un viaje largo es entender que esa persona que fuiste antes de viajar jamás va a volver.

Volver después de un viaje largo
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