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Oporto es una ciudad de Portugal llena de sorpresas a la que hay que saborear con tranquilidad.
Estos han sido mis “momentazos” en la ciudad y mis lugares preferidos…

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1. Mi viaje a Oporto: Diarios de viaje

Todos mis compañeros de oficina desean cogerse las vacaciones en julio y agosto. Yo se las dejo todas porque la verdad es que sale más caro viajar por ser temporada alta así que en verano toca normalmente viajar por Galicia y la verdad es que no hay queja. En esta ocasión teníamos un pequeño puente, el día el 25 de julio, el día del Apóstol.

Mi amiga Mónica y yo decidimos planear una pequeña escapada a Oporto y es que hacía mucho años ya que había ido allí y apenas recordaba la ciudad como para poder sumarla a mi lista de conseguidos. Aquella tarde antes, vivíamos por desgracia uno de los momentos más tristes de la historia de Galicia. Mientras nosotras estábamos alegremente esperando los fuegos que realizan en la Plaza del Obradoiro, frente a la Catedral, muy pronto nos llegaría la triste noticia de que un tren descarrilaba a la entrada de Santiago. Aquella tarde-noche toda la ciudad se paralizó.

Aún bajo shock con la noticia de tan trágico evento, tras casi 24 horas bombardeados por más y más detalles horripilantes, decidimos finalmente arrancar al país vecino para desconectar de lo acontecido… A partir de aquel momento, a cada vez que diríamos que veníamos de Santiago de Compostela, ya no nos asociaban con el Camino sino con aquella desgracia. 🙁

En apenas 2 horas y media nos encontrábamos ya en Oporto – en un autopista con poco tráfico. Encendimos el GPS (que se volvería loco) para encontrar nuestro precioso hotel (junto a la bonita iglesia de San Idefonso y, tras unas cuantas vueltas, con la ayuda de los autóctonos y tras contar unos cuantos semáforos, al fin encontramos.

Visita a Oporto

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El primer día, tras un buen desayuno – y es que en Portugal las pastelerías y el café son un must – empezamos la visita viendo el centro histórico de Oporto. Caminamos todo lo largo de su muralla en dirección a la Catedral de Oporto para disfrutar de unas espléndidas vistas a toda la ciudad. Desde allí nos encontramos un viejo mercadeo y decidimos seguir por pequeñas callejuelas románticas, caóticas, de colores roídos con casas totalmente renovadas o muy destartaladas. Muy pronto llegamos a la bonita estación de Sao Bento y decidimos ya bajar a la Ribeira sin dejar de pasar antes por la Plaza de la Bolsa.

La Ribeira del río Duero sí que se encontraba muy presente en mi recuerdo de la ciudad, al igual que su icono, el bonito Puente de Luiz I.

Tras esta buena caminata decidimos darnos un homenaje gastronómico, allí mismo en una terracita con vistas.

El tiempo acompañaba así que unos 10 euros decidimos darnos un paseo en barco y es que la ciudad desde el río es aún más bonita. Los colores de las casitas le proporciona un aire de lo más romántico y pintoresco a Oporto.

Tras este paseo relajante, decidimos cruzar el Puente de Luiz I para visitar el barrio de Vila Nova de Gaia ya que durante nuestra exquisita comida nos había regalado unas entradas para ir a unas bodegas de Oporto.

Para nuestra desgracia nuestra bodega era una de las más escondidas y tocó un largo paseo ¡Cuesta arriba!. La visita fue muy interesante acabando, como debía ser, por una pequeña cata de vinos Oportos.

Tras un día tan extenuante, de vuelta ya a nuestro hotel, encontré en nuestra guía que uno de los platos más típicos de Oporto era la Francesinha y que las estudiantes la solían cenar… ¡y casi acaba con nosotras!

 

Tras una noche de cuidado intentando digerirla, Mónica y yo llegamos a un acuerdo. El segundo día, ni se volvería a comer tanto ni a caminar tanto… ¡pero al día siguiente lo volvíamos a hacer!Esta vez empezaríamos por el pintoresco Mercado de Bolhao, que me recordó bastante a los típicos mercados gallegos aunque mucho más anclado en el pasado.

A continuación aprovecharíamos para sacarnos unas instantáneas en la Plaza del Ayuntamiento dónde están colocados unos bonitos bancos con carteles que indican que estamos en “Porto“.

A continuación nos subimos hasta la Torre de los Clérigos para disfrutar de la ciudad desde lo alto y aprovecharnos para hacernos hasta la impresionante Biblioteca Lello e Irmao (famosa por salir en la película de Harry Potter) que está a un paso de allí.

A mediodía haríamos una parada en la ciudad universitaria y a pesar de no tener hambre, volvíamos a comer de nuevo y es que la gastronomía portuguesa da para mucho, jajaja.

Seguiríamos hasta el Palacio de Cristal que nos decepcionó un poco ya que realmente lo más destacable no es el edificio en sí (que se parece a una nave espacial) sino sus bonitos jardines desde los que se ve la desembocadura del río Duero.

A la noche, volvíamos una vez más hasta la Ribeira (que es dónde se encuentran los bares de copas) y aprovechábamos para disfrutar de un ambiente tranquilo pero mágico al encenderse todas las luces.

Aunque Oporto no tiene ni demasiado ni pocas cosas que ver, es una opción perfecta para relax, diversión y sobre todo, imprescindible para disfrutar de la gastronomía portuguesa.

 

2. Qué ver en Oporto

2.1. Paseo por la Ribera del Duero y/o recorrer el río en barco

Desde luego Oporto no sería Oporto sin el Río Duero y sin sus 7 puentes (¡Nada más y nada menos). El color, la luz y la nostalgia que nos transmite por todos sus poros esta ciudad hace de ella un lugar único. Tanto desde su Ribera más antigua como desde Vila de Nova de Gaia, sea de día como de noche, no dejéis de pasear y dejaros llevar por el ambiente. 😉

Si hiciese calor, un crucero podría ser altamente recomendable. No suelen ser muy caros y es otra forma muy agradable de ver la ciudad.

Crucero en Oporto

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2.2. Visita a las bodegas de Oporto

Puede parecer algo muy “guiri” pero las bodegas de Vino de Oporto son parte de la historia de la ciudad y, por lo tanto, su visita resulta muy interesante para entender la ciudad. Sin los comerciantes ingleses empeñados en comercializar los vinos del Duero, la ciudad nunca habría llegado a ser lo que es. Además, una cata para alegrar el día, nunca viene mal. 😛

Visita a las bodegas de Oporto

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3. La catedral de Oporto y su casco histórico

Aunque el interior de la Catedral de Oporto no es demasiado llamativo sí que merece la pena detenerse en su claustro gótico decorado, cómo no, con preciosos azulejos azules pintados. Si no os interesa entrar en la catedral, podéis rodearla y, desde su patio trasero, tendréis unas preciosas vistas sobre todo el Casco Histórico de Oporto, Patrimonio de la Humanidad. Al igual que ocurre con las Riberas del Rio Duero, la decadencia, los azulejos, los colores y las calles laberínticas y empinadas de esa parte de la ciudad nos traslada a un estado de romanticismo al que sólo Oporto es capaz de transportarnos.

 

4. La Torre de los Clérigos y la librería Lello e Irmao

Si no habéis tenido oportunidad de acercaros hasta la Catedral (Sé), otra de las mejores vistas a toda la ciudad la podéis tener subiendo a lo alto de la Torre de los Clérigos.

A un tiro de piedra se encuentra la Librería Lello e Irmao, una de las librerías más bonitas de Europa y ahora famosísima gracias a las películas de Harry Potter. Tiene una increíble escalera de madera y sus estanterías llegan hasta los techos, coronados por preciosas vidrieras. Grabadlo bien en vuestra memoria porque está prohibidísimo sacarle fotos.

 

5. La gastronomía portuguesa

¿Os gusta el buen comer? ¡Ojito con Oporto! Se puede comer muy muy bien, grandes cantidades y barato. Evidentemente el bacalao (y otros pescados) son los reyes y nos os aburriréis porque los preparan de 1001 maneras diferentes. Otras de las especialidades son las Tripas (fabada con callos), el cabrito, las sopas… Si tenéis un estómago a prueba de bombas, no dudéis en probar las francesinhas.

Finalmente, el café y la repostería son otros de los grandes puntos fuertes.

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Actualizado el 01/05/2018

4 Respuestas

  1. Verónica (Deambulando con Arta 31/03/2014

    Yo fui dos veces a Oporto, la primera no me gustó nada y la segunda me encantó, jeje. Tengo que volver una tercera! Nosotros también nos fuimos de puente ese finde y recuerdo que no podía dejar de actualizar la web del periódico por si había novedades. Un día que no olvidaremos 🙁

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    • El Viaje de Mi Vida

      Está claro… Fue uno de los días más tristes de la historia de Galicia y creo que nos costará tiempo olvidarlo. 🙁
      En cuanto a Oporto, viene recomendado como uno de los 1000 sitios que ver antes de morir. Es un lugar chulo pero ¿realmente es para tanto? En el libro se menciona la ciudad y todo el Valle del Douro así que quizás para la próxima me haga un recorrido más “rural” para ver qué más esconde la región…

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  2. María Viaxadoiro

    Pues para nosotros Oporto es para tanto y más! Aunque nuestra ruta habitual difiere bastante de la que tu hiciste .
    Básico número 1:museo de Serralves, si te interesa el arte moderno y la arquitectura allí siempre hay algo interesante, luego una bodeguita y si vamos con “primerizos” paseo en Ravelo por el Douro. Por la tarde el museo de la alfándega es otro que suele tener cosas chulas.
    Para comer que no falte el cabrito y el arroz caldoso y noche de copas por la ribera.
    Ese suele ser nuestro plan 🙂
    Si te animas a continuar explorando el valle del Douro en el blog tenemos algunas cosillas. Te recomiendo ir en la vendimia a Peso de Regua y Pinhao y participar de las fiestas pisando uva hasta altas horas de la noche (creo que te iba a gustar mucho ;-)) y en plan más tranqui hacerte en tren el tramo que va de Pinhao a Pocinho que es una delicia.

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    • El Viaje de Mi Vida

      Wow! Tomo nota, tomo nota que os veo muy expertos, jajaja.
      También es cierto que hacía muy buen tiempo así que dejamos los museos para otro momento… Los ravelos los vimos pero pillamos un barquito para pasar por debajo de todos los puentes.
      Lo del cabrito también me lo apunto para la próxima. Le dimos a absolutamente todo los demás excepto, jajaja (varios pescados – entre ellos bacalao – cocinados de miles de maneras, pulpo a la brasa, la p*** francesinha, pasteles a tutiplén…). Yo creo que vinimos con al menos 3 kilos de más en un sólo finde.
      Irse de copichuelas en la Ribera también moló. El ambiente era muy chulo 🙂
      ¡Si estamos al lado, habrá que repetir para descubrir todos sus secretos! 🙂

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