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Cuando uno va a California y visita San Francisco, además de lo todo lo que la ciudad puede ofrecerle, también existen muchísimos tours desde allí a los famosos viñedos de Napa y Sonoma.

El valle de Napa, a una hora aproximadamente al norte de San Francisco, posee ya 300 bodegas y se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos de la región. Allí nos encontramos con grandes fincas.

En cambio, el valle de Sonoma es más íntimo y posee 435 bodegas con 17 diferentes apelaciones. Ambos han ido ganando muchísimo prestigio en las últimas décadas.

Hoy os cuento mi experiencia visitando tres bodegas de la región y mi visita al pueblo de Sonoma.

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1. Tour por 3 bodegas del valle de Napa y Sonoma

Nos recogieron a primera hora de la mañana en un autobús mediano (unas 30-40 personas). El tour fue en inglés y me costó unos 90 dólares, un precio muy razonable ya que incluye transporte durante todo el día y teniendo en cuenta que las catas en la mayoría de las bodegas de esta zona cuesta unos 30-35 dólares por persona. El tour, que contraté en una agencia al lado de mi hostel de San Francisco, no incluía comidas.

Si deseas tirar la casa por la ventana, también existe la posibilidad de hacer este viaje en el tren turístico Napa Valley Wine Train: Ofertas a partir de 225 dólares para el viaje en tren retro con menú gourmet, 500 dólares por noche para dos personas dónde se combinan hoteles, buenas comidas y catas… Como dicen los americanos: “It’s up to you!”

Excursión a los valles de Napa y Sonoma

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A diferencia de las demás visitas que he podido realizar a viñedos en otros países, en los que se suele hablar de viñas y de fabricación, lo que más me sorprendió es que pasamos desde primera hora de la mañana a las catas.

La primera bodega que visitamos fue Madonna Estate. Nos contaron que eran una pequeña empresa familiar, originaria de Italia, que llevaba desde hacía 4 generaciones haciendo vino. Nos dieron a probar sus vinos tintos, blancos y rosados y, tras unos 20 minutos para poder comprar en su tienda, seguimos hacia la siguiente bodega.

En Sutter Home, la dinámica fue un poco la misma. Esta vez, nos hablaron un poco de las uvas que trabajan (Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot y Pinot Noir para los tintos y, Chardonnay, Chenin Blanc, Moscato y Resling para los blancos). Tras una nueva cata que tendría lugar en una bonita mansión, nos volvieron a dar tiempo libre para pasear por su enorme tienda llena de botellas de todos tipos y tamaños además de gadgets diversos para cualquier friki del vino.

Tras estas dos bodegas que se encontraban en el valle de Napa, almorzaríamos en Sonoma y visitaría allí la última bodega, Sebastiani, nacida en 1904 y de la mano de un emigrante toscano. En esta ocasión tampoco pudimos acercarnos a los viñedos, sin embargo, sí nos dejaron acceder a su sala de exposición con cubas antiguas. Al igual que en las visitas anteriores, tras la cata, tuvimos tiempo libre para las compras. Confieso que en ese sentido, la excursión no fue lo que esperaba ya que más que didáctica es una actividad puramente comercial…

2. Visita al pueblo de Sonoma

Nos dieron 2 horas de tiempo libre para el almuerzo en el encantador pueblo de Napa en el que hay opciones para todos los gustos y bolsillos: desde buenos restaurantes a cafeterías en las que te pueden preparar una buena hamburguesa a la parrilla en unos minutos.

Preferí por decantarme por algo rápido para poder investigar un poco más sobre este lugar. Me encontré con una linda población de 10000 personas con un ayuntamiento bastante bonito y pude entrever un pequeño museo dedicado al Salvaje Oeste (estaba cerrado)

Pero Sonoma, además, posee cierta historia: fue fundada en 1823 por la misión San Franscisco. De hecho, la sede, la iglesia fundada en aquella época, es uno de los lugares más destacables y venía mencionada en la lista de sitios que ver en California de Patricia Schultz.

En 1769 un pequeño grupo de soldados españoles y de monjes franciscanos se propusieron la expansión del reino español hasta la Alta California (ya se encontraban en la Baja, en México). Fueron caminando hacia el norte para establecer pequeñas colonias y convertir a los nativos americanos que vivían allí al catolicismo. A partir de 1823 se fueron estableciendo 21 misiones desde San Diego a Sonoma. Hoy aún se conserva ese “legado” español en California: muchas de esas “parroquias” se convirtieron en grandes ciudades de ahí sus nombres en nuestro idioma: San Diego, Los Ángeles, Santa Barbara y San Francisco. El estilo arquitectónico de estas iglesias es bastante similar (aquí podrás ver también la que visité en el barrio de Castro en San Francisco). A través de estas misiones también se introdujeron el cultivo del trigo, del algodón, de los albaricoques y de viñas: hoy en día California sigue siendo una gran región agrícola.


Recomendación de la Sandra

Si estás pensando en viajar a los Valles de Napa y Sonoma, te recomiendo que veas la oscarizada película Entre Copas para hacerte una idea. 😉

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