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Seamos sinceros. A pesar de haber asistido a la Oktoberfest de Múnich y haber recorrido unos cuántos pubs irlandeses… ¡No me gusta la cerveza! Aún así, soy muy de museos así que, ahora que estoy redescubriendo la ciudad de A Coruña, no podía menos que visitar el recién inaugurado Museo MEGA (Mundo Estrella Galicia). Hoy te cuento mi experiencia.

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El Edificio

El museo se encuentra alejado de todos los lugares de interés de la ciudad, hay que decirlo. Se ubica en el polígono de A Grela – allí donde está la fábrica – es decir a unos 10 minutos caminando de la estación de tren de la ciudad. Una llamativa fachada roja reviste las escaleras de entrada. Tras el pago de la entrada, se te regalará una pulsera que te permitirá acceder al contenido multimedia del museo de forma personalizada (e incluso enviarte las fotos que te saques allí si has proporcionado anteriormente un email). Nada más pasar las puertas, hay taquillas para que puedas visitar las instalaciones de forma más cómoda. El recorrido se realiza en aproximadamente una hora.

El Recorrido por el Museo

Como media gallega que soy, me siento orgullosa de decir que me encanta ver que este museo se ha concebido a lo grande y con mucho cariño (Nota: esto no es un publirreportaje). A lo largo de 2500 metros cuadrados nos encontramos con una exposición muy completa y para todas las edades: muy didáctica para que los más pequeños puedan disfrutar de la experiencia, pero también muy técnica para todos aquellos que sean más eruditos en el tema (El museo también ofrece talleres cerveceros para ellos).

En la planta baja, podremos aprender más sobre la familia Rivera, fundadora de Estrella Galicia, tocar y oler las materias primas. También hay un pequeño homenaje a Galicia ya que sin su agua, la Estrella no tendría ese sabor característico.

En la primera planta nos encontraremos con la sala abierta al exterior con música celestial: «La Catedral». Ahí están las primeras cubas de la fábrica y los murales originales realizados por Ángel Atienza. Junto a ellas podremos probar las «primeras mezclas» que se realizan a partir del mosto antes de obtener la cerveza definitiva. Además, también tendremos acceso a un amplio mirador sobre la fábrica actual. Si tenéis la oportunidad de visitar el museo de lunes a viernes podréis ver toda la maquinaria en funcionamiento y observar cómo se alinean parte de los 300 millones de litros de cerveza que se producen allí anualmente. ¡Impresionante!

En la segunda planta se nos explica el envasado y se nos habla de la distribución a través de una amplia colección de envase de 1906 hasta nuestros días.

Finalmente, en el último piso nos encontramos con todo un apartado dedicado a la publicidad de Estrella Galicia y a todas las actividades en las que la marca participa activamente (como el deporte y la música).

Al acabar el recorrido se encuentra el bar y llegará el tan preciado momento de probar el resultado. Con la entrada podemos elegir una caña de la cerveza que queramos o hacer una pequeña cata con cinco variedades. En la espaciosa sala de degustación también se encuentra un pequeño escenario para futuras actuaciones.

 

Conclusión

¿Qué me ha parecido el museo? Lo cierto es que creo que se ha realizado un gran trabajo. Este museo, el primero dedicado a la cerveza en España, está muy a la altura de otros de la misma temática que hay en el mundo. Pantallas interactivas, personal en cada planta muy atento siempre dispuesto a resolverte cualquier duda, hologramas, gafas 3 D. Aunque el precio de la entrada puede asustar (15 euros para la entrada libre y 20 euros con visita guiada), creo que la experiencia merece la pena, aunque sí, es cierto, para los locales, el precio de la entrada puede resultar algo desorbitado.

La experiencia de la cata también me gustó mucho, aunque lamentablemente se echó de menos la posibilidad de picar algo más consistente, elaborado, a modo de maridaje para tomar junto a los 5 riquísimos cortos (con el estómago vacío, es muy probable que salgasde allí haciendo «eses»…).

¿Qué es lo que menos me ha gustado? Es realmente fascinante poder ver con tus propios ojos la producción de una fábrica de estas dimensiones, sin embargo, a pesar de que el edificio por su altura podría tener unas vistas impresionantes… ¡Nos encontramos en un polígono industrial!

Obviamente, no se puede tener todo, pero me quedo, a modo de conclusión, con una de las frases del final del recorrido que reza: «No queremos ser la cerveza más vendida sino la más amada». How deep is your love (por Estrella Galicia)? 🙂

Este post ha sido patrocinado, es decir, que he obtenido una retribución económica o un servicio a cambio, sin embargo, TODAS las opiniones y experiencias recogidas en mi blog son REALES y ÚNICAMENTE mías. No acepto nada que incumpla mi código de ética y mi moral. ¡Sinceridad ante todo! Este tipo de posts me permiten seguir adelante con este blog.

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