Guía y recomendaciones para viajar a Nancy

Sandra Candal

Situada en la región de Lorena, en el noreste de Francia, se encuentra la pintoresca ciudad de Nancy.

Conocida por su impresionante arquitectura, su vibrante vida cultural y una gran cantidad de atracciones turísticas, Nancy es considerada por los franceses como una de las ciudades más bonitas del país.

Fundada en el siglo XI, la ciudad fue la antigua capital del ducado de Lorena y su arquitectura neoclásica (la plaza Stanislas, la Place de la Carrière y la Place d’Allicance) es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Además, Nancy es famosa por su participación en la Revolución Industrial francesa, lo que contribuyó al crecimiento de su industria y desarrollo económico.

Entre sus muchos atractivos turísticos también destacan su Museo de Bellas Artes, el Museo de la Escuela de Nancy, el Palacio Ducal y jardines como el Parque de la Pépinière.

Cómo llegar a Nancy



Si vas a viajar a Luxemburgo, este es otro motivo más para quedarte unos días más en el país. Nancy se encuentra a apenas 1h30 en coche o 1h40 en tren de la capital.

Se encuentra más o menos a 1 hora y 30 de Estrasburgo, a 3 horas de París y a 2 horas y media Reims en coche/tren.

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Qué ver en Nancy



Plaza Stanislas



En el corazón de la encantadora ciudad de Nancy, la Plaza Stanislas es testimonio de su rica historia.

Nombrada en honor a su fundador, el rey polaco Stanislas Leszczyński, esta plaza emblemática no solo sirve como un punto de encuentro central para los residentes y visitantes, sino que también encarna una época de esplendor y sofisticación que ha trascendido los siglos.

Esta obra maestra del siglo XVIII evoca la elegancia y la grandiosidad de la época neoclásica.

Flanqueada por una serie de edificios impresionantes, esta plaza rectangular con fachadas uniformes y elaborados detalles ornamentales combina mármoles, bronce y esculturas que añaden un toque de opulencia a la atmósfera.

Los cafés, restaurantes y tiendas que bordean la plaza ofrecen a los visitantes la oportunidad de disfrutar de la atmósfera animada y experimentar la vida cotidiana de la ciudad.

El conjunto arquitectónico de la “Plaza Stanislas, la Plaza de la Carrière y la Plaza d’Alliance” fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983.

Museo de Bellas Artes de Nancy



El Museo de Bellas Artes de Nancy se encuentra en la Plaza Stanislas.

Fundado en el siglo XVIII, en un elegante edificio de estilo neoclásico, alberga una colección diversa y ecléctica que abarca desde el Renacimiento hasta el arte contemporáneo.

Posee obras maestras de artistas como Jacques-Louis David, Georges de La Tour y Jean-Baptiste Greuze. Sin embargo, para mí, lo más impactante fue descubrir la obra de Émile Friant, llena de emociones a través de su realismo y atención al detalle, que más me enamoró

Plaza de la Carrière



Otro de los tesoros arquitectónicos y culturales de Nancy es la Plaza de la Carrière construida en el siglo XVIII, durante el reinado de Stanislas I, el último Duque de Lorena.

Este lugar, que alguna vez fue un terreno de ejercicios militares, se transformó bajo la visión de Stanislas en un espacio elegante y sofisticado.

Nombrada en honor a las carreras de caballos que se llevaban a cabo en el pasado, la plaza combina la majestuosidad de la arquitectura clásica con la serenidad de los jardines franceses.

Flanqueada por edificios históricos y elegantes de estilo rococó y neoclásico, la plaza presenta una simetría que evoca la estética neoclásica.

Plaza de la Carrière
Plaza de la Carrière

Plaza de la Alianza



La Plaza de la Alianza (Place de l’Alliance) hace referencia a la alianza entre Francia y Austria que tuvo lugar en 1756 durante la Guerra de los Siete Años.

Uno de los elementos más destacados de la Plaza de la Alianza es su asombrosa arquitectura. Los edificios que la rodean presentan una mezcla única de estilos, desde el clasicismo hasta el rococó.

Entre los edificios más destacados se encuentra el Palacio Ducal, una joya arquitectónica del siglo XVIII que una vez sirvió como residencia de los duques de Lorena.

Arc Héré



El Arc Héré es una obra maestra del estilo neoclásico construida en el siglo XVIII.

Con influencias del Renacimiento en su diseño, tiene una fachada imponente y detalles meticulosos que rinden homenaje a la estética clásica.

Combina columnas corintias, relieves ornamentados y una cornisa esculpida.

Era la entrada monumental a la Plaza Stanislas.

Arc Héré
Arc Héré

Basílica de Saint Èvre



Esta joya arquitectónica, consagrada a Saint Èvre, la patrona de Nancy, fue inicialmente construida en el siglo XI.

En sus comienzos fue una abadía benedictina y fue transformada en una basílica en el siglo XIX.

La basílica destaca por su impresionante arquitectura gótica, con arcos apuntados, vidrieras de colores vivos que cuentan historias bíblicas y de la región de Lorena, y detalles esculpidos en piedra.

Porte de la Caffre



Se trata de una puerta fortificada, de estilo medieval que tuvo un papel crucial en la historia de la ciudad.

La Porte de la Craffe, que debe su nombre a “craffe”, que significa “cárcel” en el dialecto lorenés, fue construida en el siglo XIV como parte de las defensas fortificadas que rodeaban la ciudad.

Su diseño combina elementos góticos y renacentistas. Tiene muros de piedra altos, torres de vigilancia y relieves esculpidos con meticulosos detalles, que representan escenas históricas y símbolos heráldicos.

Se puede atravesar libremente y lleva unos cuántos minutos cruzar su oscuro túnel.

La puerta histórica fue testigo de innumerables eventos y acontecimientos: desde el dominio de la Casa de Lorena hasta su integración en el Reino de Francia.

La Porte de la Craffe es símbolo de resistencia y resiliencia.

Palacio de los Duques de Lorena



El “Palais des Ducs de Lorraine” fue construido en el siglo XV para convertirse en la residencia oficial de los duques de Lorena.

Su arquitectura, con su fachada ornamentada y elegante torres, mezcla los estilos góticos y renacentistas de su época.

Uno de los elementos más impresionantes es la Galería de los Cerf, una galería renacentista ricamente decorada con esculturas y relieves que narran la historia de la casa de Lorena.

La Torre de la Trinité, emblema del palacio, ofrece vistas panorámicas de la ciudad de Nancy.

Actualmente cerrado y pendiente de su reapertura, el palacio alberga el Museo de Historia de Lorena, que presenta una rica colección de arte, artefactos y objetos que cuentan la historia de la región.

Iglesia de los Cordeliers



Junto al Palacio, se encuentra la Iglesia de los Cordeliers, que cuenta la historia de la región y su rica herencia cultural.

Esta iglesia, también conocida como Iglesia de los Frailes Menores, es un testimonio de la devoción religiosa y un gran ejemplo del arte gótico de la región.

Originalmente fundada en el siglo XV como un monasterio franciscano, posee una arquitectura gótica con arcos de medio punto y elaboradas vidrieras.

Dentro se exponen pinturas religiosas, esculturas y retablos.

La Casa de Lorena

La Casa de Lorena tiene un linaje que se remonta a la Edad Media.

Esta casa noble tiene sus raíces en el corazón mismo del Sacro Imperio Romano Germánico, en la región que hoy abarca partes de Francia, Bélgica y Alemania.

Fundada en el siglo XI, la dinastía se distinguió rápidamente por su astucia política y sus alianzas estratégicas.

El renombre de la Casa de Lorena se consolidó en el siglo XV, cuando René de Anjou, miembro de la dinastía, se convirtió en Duque de Lorena.

Pero, la Casa de Lorena no solo se destacó en el ámbito político, sino que también influyó en la escena cultural europea.

Durante el Renacimiento, la casa fue un importante mecenas de las Artes y las Letras.

La corte de los duques de Lorena se convirtió en un centro de aprendizaje y creatividad, atrayendo a artistas, escritores y pensadores prominentes de la época.

La Casa de Lorena también desempeñó un papel vital en la política europea, forjando alianzas matrimoniales que conectaron a la dinastía con otras casas reales y nobles de Europa.

Su legado es palpable a través de monumentos históricos, obras de arte y registros escritos que narran su historia.

Parque de la Pépinière



El Parque de la Pépinière es el corazón verde de Nancy.

Con sus amplios senderos, exuberante vegetación y monumentos históricos, este parque se ha convertido en un oasis de serenidad y esparcimiento en medio del bullicio urbano.

Tiene 21 hectáreas de una variada colección de árboles, arbustos y flores que cambian su paleta con las estaciones.

Allí nos podemos encontrar un Arco de Triunfo, réplica del arco romano en Orange, y el Museo de Historia Natural.

Parque de la Pépinière
Parque de la Pépinière

Catedral de Nuestra Señora de la Anunciación



La Catedral de la Anunciación, con una fachada tallada y coloridas vidrieras, es una obra maestra gótica.

Fue construida en el siglo XVIII sobre los cimientos de una iglesia anterior y ha sido testigo coronaciones reales, bodas y eventos que marcaron el devenir político y religioso.

Puerta de la Citadelle



La Puerta de la Citadelle fue construida durante el siglo XVII bajo el reinado del Duque de Lorena, Charles III.

Era la entrada principal a la ciudadela de Nancy, una fortificación que protegía la ciudad de posibles invasiones y conflictos.

Combina elementos arquitectónicos renacentistas y barrocos, lo que la hace única.

La fachada exterior tiene esculturas y relieves que representan figuras mitológicas y alegorías militares.

Dentro de la propia puerta se encuentra el Museo de la Puerta de la Citadelle que ofrece una exposición sobre la historia de la ciudadela y su evolución.

También se puede subir a la torre de la Puerta de la Citadelle para unas vistas panorámicas impresionantes a la ciudad.

Torre de la Commanderie Saint-Jean-du-Viel-Aître



La Tour de la Commanderie Saint-Jean-du-Vieil-Aître fue construida como parte de una comandancia de la Orden de San Juan del siglo XII y combina elementos románicos y góticos.

Originalmente fue construida como un bastión de defensa en la Edad Media hasta su transformación en un centro de estudio en épocas posteriores.

La torre alberga exposiciones y objetos (desde armaduras y armas hasta manuscritos y objetos religiosos) que narran la historia de la región y el papel de la orden religiosa en la sociedad medieval.

También se pueden subir su empinada escalera de caracol para ver una panorámica de todo Nancy.

Torre de la Commanderie Saint-Jean-du-Viel-Aître
Torre de la Commanderie Saint-Jean-du-Viel-Aître

Museo de la Escuela de Nancy



El Art Nouveau, o “arte nuevo”, nació a finales del siglo XIX y principios del siglo XX como una reacción contra la estética tradicional.

Algo alejado de la ciudad vieja, el Museo de la Escuela de Nancy rinde homenaje a este movimiento artístico que combina elementos de la naturaleza y la sinuosidad.

El museo ocupa un edificio icónico diseñado por el arquitecto Lucien Weissenburger.

Sus vidrieras, detalles en hierro forjado y ornamentos florales son un preludio de las maravillas artísticas que aguardan en su interior: una impresionante colección de muebles, vidrieras, cerámicas y objetos decorativos de artistas influyentes como Émile Gallé, Louis Majorelle y Antonin Daum, fundadores de la Escuela de Nancy.

Villa Majorelle



Concebida por el artista y diseñador Louis Majorelle a principios del siglo XX, esta casa es un símbolo del movimiento Art Nouveau de Nancy.

Este edificio, construido entre 1901 y 1902, combina arquitectura y arte.

La diseñó el arquitecto Henri Sauvage yLouis Majorelle introdujo su visión artística en cada uno de sus rincones con detalles ornamentales y muebles personalizados de madera.

Destacan sus líneas curvas, motivos orgánicos y una fusión magistral de la naturaleza y la estética.

La fachada exterior presenta una combinación de tonos tierra y azules profundos, ventanas talladas, vidrieras y llamativos balcones.

Un encantador jardín, diseñado con la misma atención al detalle, es otro ejemplo de la estrecha relación entre la naturaleza y el Art Nouveau.

La escuela de Nancy

La Escuela de Nancy, un movimiento artístico y de diseño que nació a finales del siglo XIX en la ciudad de Nancy.

Reconocida por su enfoque en la sinergia entre el arte y la industria, así como por su énfasis en la naturaleza y la originalidad, fue fundada por Émile Gallé en torno a 1901.

Se convirtió en un refugio para artistas, diseñadores y arquitectos que buscaban escapar de las limitaciones estilísticas impuestas por la Revolución Industrial.

En lugar de imitar la producción en masa, la Escuela de Nancy abogó por la creación de obras únicas y exquisitas que fusionaran el arte y la artesanía.

Uno de los principios fundamentales era el respeto por la naturaleza, lo que se tradujo en la incorporación de elementos orgánicos y motivos inspirados en plantas y flores en sus diseños.

El estilo distintivo de la Escuela de Nancy se caracteriza por la atención meticulosa a los detalles, la utilización de materiales nobles como la madera, el vidrio y el metal, y la combinación de formas fluidas y líneas curvas.

Los diseñadores de la escuela buscaban crear objetos que fueran tanto funcionales como hermosos, desafiando la noción de que el diseño industrial debía sacrificar la estética en favor de la eficiencia.

Los patrones intrincados y la paleta de colores sutiles son sellos distintivos de esta corriente.

Sus principios sentaron las bases para el movimiento Art Nouveau, que se extendió por toda Europa y más allá.

Dónde comer en Nancy



La escena gastronómica de Nancy no decepciona.

En la rue des Maréchaux, encontrarás numerosos restaurantes locales ofrecen una variedad de platos tradicionales de la región de Lorena, como la famosa quiche lorraine y la potée lorraine (cocido con col, patatas, zanahorias, nabo, carne de cerdo y salchichas).

Otra de mis recomendaciones es el Excelsior, una cafetería-brasserie que no es muy barato, pero en el que te verás rodeado de Art Nouveau. ¡Alucinante!

En el libro “1000 sitios que ver antes de morir”, Patricia Schultz recomendaba “Le Capucin Gourmand”, a dos pasos de la Plaza Stanislas, un acogedor restaurante-brasserie premiada por su cocina de proximidad. Si vas a mediodía, el menú degustación del día (sólo a mediodía y en semana) apenas cuesta unos 18 euros y lo cierto es que mereció la pena. Todo me pareció exquisito.

Otra de las cosas que no puedes dejar de probar en Nancy son los macarrons. ¡Ojo, los macarrons de Nancy no son iguales que los que podemos encontrar en otros lugares de Francia! Estos macarrons son unas ligeras galletas redondas y agrietadas de color beige. Son ligeros y esponjosos al llevar clara de huevo, azúcar y polvo de almendras. Inventados por dos hermanas expulsadas de su convento en 1793, son unas pastitas perfectas para acompañar un té o un café durante la merienda.

Dónde dormir en Nancy



Tal y como comenté anteriormente, en mi caso, estuve haciendo House Sitting en Luxemburgo. Sin embargo, los precios para una habitación doble en Nancy arrancan desde los 40-50 euros.

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