Mi viaje y recomendaciones para viajar solo a Ávila

Sandra Candal

Si hay una cosa que realmente le debo de agradecer a Patricia es que me está haciendo descubrir un montón de sitios de España.

Muchos de mis amigos, de hecho, me tienen echado la bronca. “¿Para qué te vas tan lejos, si cerca de nosotros también hay un montón de sitios maravillosos que visitar?”. ¡Tienen toda la razón!

Qué ver en Ávila: Mis 5 Imprescindibles



¿Vas a hacer una escapada a Ávila? 

Aquí tienes los 5 sitios que te recomiendo tras mi escapada de fin de semana.

 

La Muralla de Ávila

¡Una muralla con 2,5 km de perímetro no se ve todos los días y aún menos con alamenas, torreones y puertas así de bien conservados cuanto ya tienen diez siglos de existencia!

Ávila es famosa por su muralla y evidentemente no podía faltar en la lista de mis 5 imprescindibles.

Hay tramos que se pueden recorrer desde las alturas tras previo pago.

La mejor ruta para recorrer Ávila es dejaros guiar por ella.

Las mejores vistas al conjunto de la ciudad las obtendréis desde los Cuatro Postes, un mirador (antiguo monumento religioso) formado por cuatro columnas que está a un kilómetro, a las afueras de la ciudad.

El Ayuntamiento, el Mercado Chico y la gastronomía abulense

La Casa Consistorial de Ávila, construida en el s. XI, y su plaza llamada “del Mercado Chico” son uno de los puntos neurálgicos de la ciudad.

Los fines de semana aún alberga un encantador mercado al aire libre, rodeado por bonitos soportales de dicha plaza.

Toda la zona está llena de bares de tapas y raciones ricas y abundantes.

¡Obligatorio saltarse la dieta con platos humildes y sabrosos a base de legumbres y carnes!

La Catedral de Ávila

La impresionante Catedral de Ávila no tiene nada que envidiar a muchas de sus hermanas castellanas.

Considerada como una de las primeras catedrales góticas de España, destacan sus magníficas vidrieras (reconstruidas ya que las originales no resistieron al terremoto de Lisboa de 1755).

El Torreón de los Guzmanes y un sinfín de iglesias, monasterios y conventos

Sobre todo el conjunto del centro histórico destaca el Torreón de los Guzmanes por su forma cuadrada y su estilo renacentista.

Patrimonio histórico de España, es actualmente la sede de la Diputación de Ávila.

¡Pero el resto del casco antiguo de Ávila no defraudará a los más devotos: un sinfín de iglesias, monasterios y conventos a visitar, entre los que destacan la Basílica de San Vicente, el Real Monasterio de Santo Tomás, el Monasterio de la Encarnación… ¡Entre muchísimos otros!

Convento Museo de Santa Teresa

Apartado del centro está el el museo de Santa Teresauno de los personajes más ilustres de Ávila.

Este lugar ha sido su Casa Natal y sigue siendo el Convento de las Carmelitas Descalzas.

Estaba cerrado cuando visité la ciudad pero parece que merece la pena si se echa un vistazo al interior a través de sus visitas virtuales. 😉

Mi viaje a Toledo



Tras la tranquilísima visita por Ávila, y tras pasar una noche más en mi pisito prestado en Madrid, me fui toda confiada de nuevo a la estación de Chamartín… ¡cuando me enteré de que tenía que ir hasta la estación de Atocha para coger el tren para Toledo!

Apenas llegar, ya cruzaba el río Tajo y empezaba a vislumbrar esta ciudad que realmente parece sacada de una película.

Fuí rodeando la muralla – enseguida me encontré de bruces con la imponente Puerta de la Bisagra, y tras unas cuantas cuestas por fin logré tener una vista sobre un pequeño conjunto de casitas de aire típicamente castellano. 🙂

Caminando sin rumbo aterricé en la Plaza de Zocodover que se encontraba engalanada de banderas y con un cierto ambiente festivo debido a que era el fin de semana de la Constitución.

Bajando por uno de sus soportales, me encontré con la estatua de Cervantes, estratégicamente colocada para los turistas, jejeje. Seguí mi recorrido en dirección al imponente Alcázar y, como el hambre empezaba a apretar, hice mi primera parada para reponer fuerzas en el mismo Casco histórico. Mientras comía, no dejaba de ver hordas y más hordas de japoneses con sus visitas guiadas fotografiándolo todos los monumentos e invadiendo las tiendas de cuchillos y espadas.

Una hora más tarde, me dirigía a la Catedral (Recomendación de Patricia aunque ahora Toledo haya totalmente desaparecido de la nueva versión del libro). A pesar de tener que coger una entrada, luego fue toda una alegría descubrir que la visita era gratuita para ciudadanos españoles.

Mereció mucho la pena entrar, de lo que más me gustó de Toledo. Aparte de sus espectaculares fachadas (la Fachada principal, la Puerta de los Leones, la Puerta del Reloj) y de su impresionante Torre, el interior de catedral me llamó muchísimo la atención por su majestuosidad y la gran abundancia de decoración. Me sorprendió lo que llaman el Transparente, una obra escultórica barroca que se integra en la estructura arquitectónica del templo dejando entrar la luz de forma que realmente parece divina.

Tras la visita a la catedral, me dejé perder por el antiguo barrio judío hasta llegar a la pequeña sinagoga de Santa María la Blanca, de la que destacaría más que nada su buen estado de conservación. Pasando por delante del Museo del Greco y por la famosa Torre Mudejar de Santo Tomé, a continuación me fui en dirección al barrio de San Nicolás. No pude visitar la mezquita Cristo de la Luz que se encontraba cerrada en domingo pero seguí callejando solo esta vez por el antiguo barrio musulmán, como si me hubiese quedado atrapada en el tiempo.

Además las visitas a la sala capitular – con los retratos de todos los arzobispos – y a las salas contiguas con todos los tesoros de la catedral son increíbles. El claustro también me pareció de los más hermosos que he visto hasta la fecha… por el antiguo barrio musulmán, como si me hubiese quedado atrapada en el tiempo. 😀

Finalicé mi ruta en el Monasterio de San Juan de los Reyes, con sus curiosas cadenas colgando de su fachada en recuerdo a los cristianos cautivos liberados por Fernando el Católico.

Al atardecer tomaba finalmente las últimas instantáneas de esta ciudad de postal mientras cruzaba el Puente de Alcántar de regreso a la estación de tren…

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5 comentarios

  1. El problema es ese frío castellano que cala en tus huesos. La primera vez que fui fue durante el puente de las letras gallegas de este año y joder 4 grados a las 21h en pleno mayo. Avila es bella y olvidada porque queda como a desmano de todo, de hecho de mis eternos viajes a Madrid siempre veía los carteles y me dije que algún dia tendría que parar allí y ver su muralla y no lo había hecho hasta ahora.. Creo que si Avila o Lugo estuvieran mejor comunicadas serían ciudades muy turísticas por su patrimonio y buen comer.

    1. Te doy toda la razón Miguel Ángel excepto por lo del frío. Prefiero mil veces más el frío de verdad que el frío húmedo de Galicia, jajajaja. Un gorrito, una buena bufanda y un abrigo gordo y lista para todo trotes, jejeje 🙂

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