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Aquí encontrarás el relato de mis aventuras además de mis lugares preferidos de la capital de Hungría, Budapest.

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1. Mi viaje a Budapest: Diarios de viaje

Mientras esperaba mi tren nocturno conocí a tres matrimonios mayores de españoles que enseguida me “adoptaron”. Intercambiamos opiniones sobre Praga, Viena y Budapest y me avisaron de que ¡había comprado un asiento y no una litera tal y como pensaba!

Me fui corriendo a hacer el cambio pero sólo se podía comprar directamente en el tren. Minutos después, como si de un chiste se tratara, estábamos allí un chileno, un japonés y yo, en la misma situación, intentando conseguir una cama…

Arreglado el asunto, poco después, me encontraba en un tren muy moderno, con un compartimiento de tres camas con un pequeño lavabo y armario para mí sola. Las parejas españolas en mi mismo pasillo vacilando con quién acabaría… si con alguno de los 3 americanos – en el compartimiento de al lado-, con el chileno o el japonés ya que era la única “hembra” a la redonda. XD

El viaje fue estupendo, descansé genial. 

 Viajar de Praga a Budapest en tren nocturno con litera

Si no quieres perder tiempo mientras te mueves de una ciudad a otra, es una gran opción. Aquí podrás encontrar las tarifas y horarios. 

Después de dos días acostumbrándome a las coronas checas ahora tocaba cambiar a florines húngaros. Siguiendo las instrucciones de mi Couchsurfer, cogí un autobús y me fui a dejar mis cosas a casa de Tamas y su novia Gaby. Vivían en una encantadora casita de su propiedad (con un pequeño jardín) a las afueras de la ciudad. Hicimos las presentaciones y quedé con ellos para por la noche.

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Paseo en barco por el Danubio

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Volví a mi punto de partida, la bonita estación de ferrocarril de Keleti, y me fui directamente a buscar el Danubio. Recorrí toda la orilla izquierda, el lado de Buda, hasta llegar el bonito Bastión de los Pescadores, que parece un castillo de cuento de hadas y desde el cual las vistas son maravillosas. Crucé el Puente de las Cadenas y por la tarde paseé por Pest, un barrio lleno de vida, con calles comerciales, con edificios muy diferentes: algunos, reflejo de la grandeza de lo que fue el antiguo imperio austro-húngaro; otros, de corte más rectos y sobrios en total declive (comunistas); finalmente otros edificios con rasgos más autóctonos, coloridos y folclóricos parecidos a la bonita Iglesia Calvinista que había visto a la mañana. Le hice caso a Patricia y decidí que uno de los souvenirs que me traería de vuelta a casa– aparte de los típicos y riquísimos Kürtöskalács – sería unas exquisiteces de la pastelería Gerbeaud.

A la noche, Vasily me propuso un plan genial: ir a un concierto. Como gran aficionada a la música, no me lo pensé dos veces pero cuando vi que la sala de concierto – A38 –  era un antiguo buque militar que se encontraba anclado en el mismísimo Danubio creí que estaba soñando. La Kerekes Band, una banda de música de fusión muy famosa en Hungría, llenó el barco que se balanceaba al ritmo del concierto. Una noche diferente e inolvidable…

A la mañana siguiente a pesar de levantarme con energía, mi cuerpo – tras caminar sin cesar durante 2 días por Praga y Kutna Hora y 1 día por Budapest – dijo basta. Me dolían muchísimo la espalda, las piernas, las rodillas y los tobillos por lo que fui incapaz de seguir con el ritmo. A regañadientes y viendo que Budapest era mucho más grande de lo que me imaginaba, no me quedó otra alternativa que subirme a un bus turístico y efectivamente hubiese sido imposible recorrer toda la ciudad a pie… El autocar me dejó en el Monte Gellert, en lo alto de la Ciudadela y pude disfrutar de unas vistas increíbles, de la bonita curva que hace el Danubio.

Mi Couchsurfer me recomendó no dejar la ciudad sin probar sus aguas termales así que visto mi estado lamentable, pasar la tarde en uno de los miles de balnerarios y spas de la ciudad me pareció una gran idea (sobre todo porque quería recuperar fuerzas para Viena, la última ciudad de mi recorrido). Vasily me recomendó ir al balneario Gellert  (recomendado también por Patricia). ¡Uno de los recuerdos más bonito del viaje! Llegué a mediodía y había muy poca gente, la mayoría budapestinos con abono ya que se trata de una “piscina” pública. Poder pasar toda la tarde allí por 12 euros y poder nadar en un entorno sin igual: una arquitectura de ensueño, azulejos pintados a mano, columnas y vidrieras Art Deco… Me sentí como una reina del mundo y salí de allí totalmente repuesta además de tener la piel extremadamente suave tras varias horas a remojo.

Tras dos días muy completos que mezclaron de todo un poco – paseos a lo largo del río, un poco de cultura autóctona, fiesta nocturna y relax – confieso que Budapest me prendó totalmente. Tiene un encanto sin igual. 🙂

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Free tour por Budapest

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2. Qué ver en Budapest: Mis 5 Imprescindibles

2.1. Bastión de los Pescadores y la bonita iglesia de San Matías

Además de tener una arquitectura de lo más pintoresca (neogótica/neorromántica – que da la sensación de estar en un cuento de hadas), las vistas al Río Danubio, al Puente de las Cadenas y al Parlamento, de toda la orilla de Pest, son simplemente espectaculares. La Iglesia de San Matías, a un paso de allí, con su bonito tejado de colores, nos recuerda la misma delicadeza y alegría que los bordados florales tan típico de Hungría.

 

2.2. Castillo de Buda, la Colina Gellért y su increíble spa

Buda es la parte más frondosa y montañosa de la capital. Desde el antiguo Castillo Real de Buda, actual Galería Nacional, se pueden ver las antiguas ruinas de Aquiqum, un primer asentamiento celta que luego se convertiría en ciudad romana.

Si os animáis a subir hasta la Colina Gellert (si no sois capaces a pie, podéis subir en bus, jejeje) obtendréis otra de las mejores vistas de la ciudad y del Danubio.

Tras subir la “cuestecilla” y pasear por el Parque de St. Gellert nada mejor que disfrutar de un poco de relax y es que Budapest es la capital de los baños termales. Por recomendación de Patricia Schultz fui al famoso Spa Gellert y es una visita que recomiendo totalmente: por unos 16 euros no sólo disfrutaréis de los beneficios de sus servicios terapéuticos sino que estaréis visitando un increíble balneario de estilo señorial construido a principios del s. XX. Nadar de espaldas mientras observas sus increíbles vidrieras… ¡Una experiencia inolvidable!

Entrada para el Spa Gellért

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2.3. El Parlamento de Budapest

El Parlamento de Budapest, construido a finales del s. XIX-principios del XX, es uno de los edificios más imponentes y emblemáticos de la capital. La majestuosidad que transmite es digna de mención. Durante mi visita a la capital, me faltó tiempo para visitar su interior que también parece impresionante.

Entrada para el Parlamento de Budapest

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2.4. El Puente de las Cadenas y Pest

La ciudad se desarrolló básicamente alrededor del Danubio. De un lado, Buda y Óbuda y del otro, Pest. El Puente de las Cadenas, el más antiguo de la ciudad, es la unión más representativa de ambas partes.

Tras recorrer la orilla más elevada y tranquila (Buda), os recomiendo una tarde de compras por Pest, que es totalmente diferente. Esa parte de la ciudad es muchísimo más bulliciosa, totalmente llana y posee bonitos edificios modernistas… Vamos, Budapest es como visitar dos ciudades en una. 😉

Durante mi recorrido por Pest, me llevé una cajita de los famosos bombones Gerbeaud, un caprichito que no estuvo mal pero me quedo con los bombones suizos o belgas 😛

 

2.5. El Mercado Central + Salir de marcha por Budapest

Si hay una visita que nunca falta en mis viajes es darme una vuelta por los mercados (es lo que tiene que te guste cocinar y comer). El edificio del Mercado Central de Budapest construido a finales del s. XIX es especialmente interesante por la gran variedad de productos y sobre todo porque alucinaréis con las variedades de pimientos secos y pimentones (el famoso paprika) que hay. Para los más golosos, una de mis recomendaciones son los Kurtoskalacs.

Una de las cosas que más me sorprendió de Budapest es que jamás pensé que los húngaros fueran tan marchosos y después de mi noche en la discoteca-sala de conciertos A38  y, leer más sobre el tema, me han entrado ganas de repetir. 😛

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Nota: ¿Qué esta lista de Imprescindibles te ha sabido a poco? Aquí te dejo más información práctica sobre qué ver en Budapest en 3 días del blog Un poco de Sur . 😉

Actualizado el 04/04/2018

5 Respuestas

  1. missmadaboutravel 29/12/2012

    Me has traído muy buenos recuerdos de cuando estuve en Budapest! Con mis amigas también nos hinchamos a dulces en Gerbeaud, y también nos remojamos en las aguas del balneario Gellert… tuvimos algún que otro problema con timadores callejeros, pero lo pasamos muy bien 😉

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    • @skandal00

      La verdad es que tengo muchas ganas de conocer más Hungría. La experiencia con mis Couchsurfers y sus amigos fue genial pero sí que es cierto que también vi bastante pobreza, mucha gente pidiendo por las calles… Afortunadamente, yo, nada de timos…

      Responder
      • missmadaboutravel

        Curiosamente, yo también vi bastante pobreza… Se nota que todavía no viven tanto del turismo como Praga, pero quizás eso la hace más auténtica… 😉 Lo del timo da para un post… El día que me ponga, me despacharé a gusto!

        Un abrazo!

  2. Tripviajar

    Muy buen post! Estuve en Budapest hace unos cuantos años y me encanto! Por desgracia, no probé ninguno de sus balnearios 🙁 escusa perfecta para volver algún día. Y la comida….mmm

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    • El Viaje de mi Vida

      Muchas gracias! Yo es que soy muy fan de los balnearios-spas-baños. Cualquier país es buena excusa para meterse a remojo. Budapest se ha convertido en una de mis capitales europeas favoritas. Yo también muero por volver! Gracias por leerme y por dejarme un comentario. 😉

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