Todos soñamos con ir a Tailandia y ver elefantes u otros animales exóticos…
Sin embargo, es hora de despertar y darse cuenta de las consecuencias que eso conlleva.

1. Tailandia y los elefantes

Cuando pensamos en Tailandia, lo asociamos automáticamente con los elefantes. Y sí… ¡Qué ilusión nos hace a todos poder acercarnos a uno de estos paquidermos a los que no estamos acostumbrados!
Los elefantes y Tailandia siempre estuvieron muy relacionados. Desde el principio de los tiempos, se han utilizado para transportar materiales y se han domesticado. Ahora bien, aquí hay que distinguir varias cosas, Señoras y Señores. Por un lado, tenemos una cultura en la que los elefantes son el sustento de muchas familias y, en este caso, no lo critico. Aman sus animales, los domestican – como lo podrías hacer tú con tu perro – y ganan dinero con sus animales. Desgraciadamente, cuando visitas ciudades como Chiang Mai (en el norte de Tailandia), dónde puedes encontrar con facilidad numerosos puestos, zoos y centros en los que estar con elefantes, hay que ser realista: ¡Poderoso es Don Dinero! Si el turista paga, o si miles de turistas, van a ver una atracción, hay gente que sería capaz de vender hasta a su propia madre.

Insisto. Aquí, la culpa de todo no la tienen los tailandeses, que intentan ganarse la vida con lo que hay, sino del turista.

De verdad, ¿Crees que a un elefante le hacen ilusión pintar cuadros y lo ha aprendido por ciencia infusa? ¿Crees que a los monos les emociona fumar y tomar pepsi para hacerte reír? ¿Piensas de verdad que hay tigres que te están esperando dormiditos, que no reaccionan ante nada, para que puedas sacarte fotos con ellos? Sí, todas estas cosas las puedes hacer en Tailandia y, cuando pagas por eso, contribuyes a que siga pasando…

Antes de viajar a Tailandia, decidí informarme bien sobre el tema y estuve atenta a las recomendaciones de Fada sobre turismo responsable. Si realmente amas los animales, comprueba bien antes dónde te metes si quieres evitar el maltrato animal. Así de alto y claro te lo digo.

 

2. Visita al centro Wildlife Friends Foundation Thailand

Al desplazarme hasta la ciudad de Hua Hin, el centro que elegí fue Wildlife Friends Foundation Thailand (a unas tres horas de Bangkok). Dentro de la entrada se incluye el transporte (desde Hua Hin), la comida y la visita guiada. Hay excursiones de medio día (unos 30 euros) o de día entero (unos 40 euros).
Wildlife Friends Foundation Thailand fue fundada en 2001 por Edwin Wiek. No sólo se encargan de elefantes sino de rescatar todo tipo de animales ya que en Tailandia, por desgracia, son muchos los animales que sufren maltrato para divertir a los turistas o porque son enjaulados como mascotas.

Aunque de buenas a primeras el precio puede parecer exagerado, muy pronto entiendes por qué necesitan hasta el último céntimo…

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Cervatillos en libertad que habían sido domesticados

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Una iguana, sí… ¡pero no una en extinción de Suramérica!

 

3. El maltrato animal en Tailandia

Durante la visita guiada, no se puede entrar en contacto directo con muchos especímenes ya que están en rehabilitación. Sí, como lo lees. Muchos de ellos han sufrido daños físicos y psicológicos tan terribles que tienen que pasar meses y meses para que puedan volver a confiar y para incluso dejen de tener miedo a estar en libertad. Durante la visita, oyes muchas barbaridades: elefantes que tras años y años de cargar con una estructura, su domador y dos turistas acaban con las columnas vertebrales como acordeones; monos con numerosas heridas de los golpes que les dan; osos, cocodrilos o águilas que se han vuelto extremadamente agresivos después de pasarse años encerrados en diminutas jaulas ya que sus dueños pretendían tenerlos como mascotas en el jardín…

¿Qué hace Wildlife Friends Foundation Thailand con el dinero de tu visita y con las donaciones? Pues necesitan ingresos para alimentar y ayudar a todos esos animales a los que se intentará volver a poner en libertad aunque por desgracia, muchos de ellos se tienen que quedar en el centro porque ya nunca podrán a ser los mismos. Tienen que comprar muchas veces la libertad de esos animales (a sus dueños) e incluso pagar una tasa al Gobierno tailandés para poder soltarlos luego en algún Parque Natural… 🙁

Como el dinero no llega, también es posible apuntarse como voluntario para ayudar a todos esos animalillos porque hay mucho el trabajo. Por ejemplo, muchos de los simios han vivido tanto tiempo en cautiverio que le tienen miedo a todo: hay que ir adaptando sus jaulas constantemente e ir haciéndolas un poco más grandes para lograr que se acostumbren; un elefante puede llegar a comer 125 kilos de comida diaria así que hay que preparársela; también se necesitan manos para limpiar los espacios habilitados

 

4. Conclusión

Así que insisto, ¿quieres subirte a un elefante? Fíjate dónde y con quién lo haces porque los turistas somos los que tenemos la palabra y podemos ayudar en gran parte en cambiar las cosas.

Si algo aprendí es que los elefantes son extremadamente sensibles. Cuando veas elefantes haciendo una media de 50 paseos diarios para los turistas en medio del tráfico como en Ayutthaya, míralos a los ojos y dime qué ves.

PD: Si estás interesado en colaborar en este gran proyecto, aquí te dejo el enlace para donar. 😉

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Con lo divertido que es poder salir a pasear con los elefantes y bañarlos…

 

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