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Café vienés en el Central

Última parada: Viena

Después de haber recuperado fuerzas en Budapest, cogí de nuevo el tren para cerrar el círculo y dirigirme hacia la última capital del recorrido: Viena.

Esta vez me hospedó Albert, un ingeniero de sonido que vivía en el mismísimo centro de Viena (al lado de la Catedral de San Esteban). Hice muy buenas migas con sus dos gatas, jeje. Mi Couchsurfer tenía que trabajar así que, tras dejarme las llaves de su casa, me apuntó en una servilleta de papel algunas de las cosas que tenía que hacer para conocer Viena en profundidad.

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Viena, cuna de la música clásica

La Viena más clásica y sus museos

Algunas de las cosas que hice sin problema fue zamparme un rico Wiener Schnitzel, en un puesto callejero, e ir a desayunar al bonito Kaffeehäuser Café Central (típico café vienés), junto a los retratos de Francisco José y Sissi. No logré hacer todo de la lista: por falta de tiempo no pude ir a ningún musical (por lo visto, existe amplia oferta de espectáculos de todo tipo en la capital austríaca).

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El bonito Ayuntamiento de Viena

Una de las otras grandes recomendaciones de Albert fue ir al mercado Naschmarkt de comida – junto al curioso edificio de la Secesión. Este mercado al aire libre tiene una inmensa variedad de productos y lo mejor de todo es que tiene un sinfín de puestos de comidas; se puede almorzar en alguna terracita o simplemente comprar comida para llevar. A día de hoy aún recuerdo el delicioso Kebab que comí allí.

Viena es una ciudad muy llana con calles y avenidas limpias y majestuosas que aún encierra un aire imperial y un tanto altivo (incluso en sus gentes, en los negocios…). Me llamó la atención el nivel de vida tan elevado hasta el punto que me pareció un lugar quizás demasiado “perfecto”, pulcro y frío.

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Palacio de Hofburg, Viena

Visité, como no, algunos sitios históricos emblemáticos como el Palacio Imperial de Hofburg (¡dónde de repente apareció el Presidente suizo a reunirse con el gobierno austriaco!), pasando por el bonito Ayuntamiento de Viena, el Burgtheater, el Palacio de Belvedere, el bonito parque de Karlskirche…

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Karlskirche, Viena

El tiempo pasó volando y antes la gran oferta artística del Distrito de los Museos, me decanté por el Museo Leopold. Con esta visita me enamoré aún más si cabe de los pintores autóctonos como Gustav Klimt, Egon Schiele, Carl Moll, Koloman Moser o Oskar Kokoschka entre muchos otros…

Paseo a lo largo del Danubio en busca de las casas de Hundertwasser

Después de una tarde de museos, decidí pasear por lo largo del Danubio hasta la parte más moderna de la ciudad y las famosas casas de Hundertwasser, que me decepcionaron un poco…

Antes de despedirme de la ciudad, a última hora, el cielo se oscureció por lo que decidí visitar la Cripta imperial dónde se encuentran las sepulturas de la tan famosa dinastía de los Habsburgo. Una visita un tanto lúgubre y curiosa, pero después de Kutna Hora

Al regresar me esperaba una larguísima espera en el aeropuerto de Londres, pero, tras una semana completita, estaba tan exhausta que decidí cerrar los ojos, tirar de tarjeta visa e irme a descansar a un hotel de aeropuerto en Londres. Tras descansar como una reina, ya de regreso a España, me di cuenta de que había vuelto a superar la “prueba”. Empecé a preguntarme hasta dónde podían llegar ahora con mis aventuras en solitario…

Una Respuesta

  1. missmadaboutravel

    Una visita muy intensa! El Naschmarkt está genial, ideal para comer algo y para curiosear… Y a mi la Hundertwasserhaus también me decepcionó… Tienes que volver en Navidad, cuando la ciudad está más bonita todavía 😉

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