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Abrumada ante las miles de estatuas de Otagi Nenbutsuji en Japón

Pregunta del Millón: ¿Cuál ha sido tu viaje preferido?

No recuerdo cuántas veces me han hecho ya esa pregunta… El pasado fin de semana, una muy buena amiga mía, a la que no veía desde hacía tiempo, me la volvía a plantear. Mi primera reacción fue contestar: ¡No sabría elegir! ¡Por eso tengo un blog dónde contar mis viajes! 😀

Pero me puse a pensar en eso y fueron surgiendo más dudas en torno a esta pregunta tan trivial. ¿Existe realmente una manera de medir estas cosas? Desde luego, de buenas a primeras, para mí no.  No soy capaz de crear una escala de valores para medir experiencias, sin embargo, sí es cierto que todos tenemos preferencias, gustos subjetivos y, considero que hoy más que nunca – soy capaz de definir qué cosas me gustan y cuáles no… ¿Estaré perdiendo mi criterio o he llegado a un punto en el que con tal de viajar todo vale?

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En la nube tras mi primer viaje en globo en la Capadocia

Volviendo al primer punto, ¿cómo comparar, qué unidad de medida tomar, para sacar de ahí “el viaje ganador”? ¿Acaso seríais capaces de decidir entre la visita a un monumento y  una buena comida? ¿Un atardecer o tomarse un café acompañados de la grata compañía de un amigo? Plantearse la comparación es necesario pero ponerme a sumar los puntos de todas las cosas que he podido experimentar en un viaje resulta de locos, jajaja… Las sensaciones, el conjunto de vivencias que componen todo un viaje (que hacen que cada uno de ellos sea tan especial), al igual que los cinco sentidos son indisociables.

Cuanto más me adentro en la misión de visitar los 1000 sitios que ver antes de morir, más me doy cuenta de lo difícil que debió de ser hacer ese desglose. Entiendo cada día más ese prólogo en el que Patricia Schultz se disculpa por su selección subjetiva. Un simple lugar puede transmitir sensaciones muy diferentes a cada uno de nosotros: por el estado de ánimo, por el momento que estás viviendo, por lo que hemos visto anteriormente, por las condiciones climatológicas, por nuestras percepciones, por nuestros gustos, por la compañía o soledad que nos rodea…

También hablaba hace poco, con unos viajeros que conocí en mi último viaje a Sicilia, que por desgracia sufro más viendo que por mi experiencia, por todo lo que he vivido, por el hecho de haber visitado ya tantos lugares, la emoción, el efecto sorpresa que debería experimentar al descubrir nuevos lugares se mitiga. Ahí es cuando se refuerza mi teoría sobre la imposibilidad de elegir un el viaje preferido.

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34 años he tenido que esperar para ver el desierto

Supongo que un extraño mecanismo de nuestro cerebro es el que se emperra en buscar parecidos (para volver a nuestra zona de confort, por el miedo a lo desconocido), y hace que le quitemos méritos a lo nuevo. La experiencia, nos hace más sabios pero también desgasta… que no os quepa duda.

Quizás este primer punto pueda resulta algo pesimista pero no lo es en absoluto y os lo cuento desde una serenidad absoluta. Porque, a pesar de todo, cuando un nuevo amanecer me vuelve a sacar una sonrisa, cuando me emociona ver correr el agua de un río bajos mis pies, cuando comer un bocadillo junto a una persona a la que aprecias te sabe mejor que el menú de un restaurante Michelin, cuando la arquitectura de un edificio logra hacerte soñar…  ese sentimiento da lugar a una alegría infinita. Te recuerda que sigues vivo, hace que te sientas afortunado de lo que tienes. Ahí es cuando descubro que sé lo que me gusta y sé lo que quiero. No es simplemente que sea una conformista, simple, inocente, o incluso inconsciente, sino que he descubierto a qué cosas les quiero dar importancia y a cuáles no. Valoro lo que me hace feliz y por ahora, los viajes – y ninguno en especial – logran que alcance una paz y una libertad que hasta hace poco desconocía y que, sin embargo, estaba en mí.

Así que ¿Cuál es mi viaje preferido? Vuelvo a pensar en todos mis viajes. Un montón de sensaciones, olores, sabores, imágenes vuelven a mí. Aunque suene cursi, reivindico hoy más que nunca el título del blog porque mi viaje preferido es vivir.

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