Los templos de Bagán: cómo desplazarse hasta Old Bagan y New Bagan

Por fin se iba a cumplir otro sueño viajero más: ¡Los templos de Bagán! Después de la paz que se respira en el Lago Inle, en Bagán hay mucho más ambiente. Estos templos, Patrimonio de la Humanidad (junto a Angkor Wat en Cambodia) son otra de las paradas obligatorias para todo mochilero que se recorre el sureste asiático en tres semanas…

Se nota también lo turística que es la ciudad porque los precios de los hoteles se incrementan sustancialmente. Si eres “pobre”, las opciones para alojarte son New Bagan o Nyaung-U

Yo, me acabé alojando cerca de Nyaung-U y mi hotelito cutre ofrecía el servicio gratuito de bicicletas (como la gran mayoría de los hoteles de la zona). Sin embargo, Old Bagan estaba a 10 km de distancia y, teniendo en cuenta que sólo me subo a bicicletas cuando es estrictamente necesario, me incliné por una e-bike. ¡Cuál no sería mi sorpresa cuando, al día siguiente, descubriría que no se trataban de bicis de motor sino de una scooter eléctrica! ¡Jamás había conducido una moto en mi vida pero estaba claro que no me podía quedar sin ver los templos! Me armé de valor y me lancé a la aventura…

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La pagoda Shwezigon

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Buda de la pagoda Shwezigon

Nyaung-U y Shwedigon Pagoda

Para practicar con la scooter, me recomendaron que paseara primero por Nyaung-U. Poco a poco fui pillando confianza en mi vehículo que no superaba los 30km/h. Muy pronto descubriría que había sido un gran acierto haber elegido la e-bike a pesar que aparcarla era una pesadilla por lo pesada que era (menos mal que los autóctonos están acostumbrados a ayudar a turistas en apuros, jejeje).

Haría mi primera parada en el mercado Nyaug-U y, tras comprobar que el pueblo en sí no tenía mucho más que ver, decidí lanzarme a explorar la carretera que tendría que coger al día siguiente para ir hasta Old Bagan. Así fue como, casi de casualidad, visitaría Shwedigon Pagoda y su mercadillo

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El mercado de Nyaug-U

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Escaleras para habernos matao

Atardecer desde Shwesandaw Paya

Apenas eran las 15 de la tarde y hay que reconocer que la libertad que me estaba proporcionando la e-bike me estaba enganchando. Contra todo pronóstico, seguiría mi camino en dirección a Old Bagan. Ahora que me sentía más tranquila y segura, me daba cuenta de que junto a mí había un montón de turistas con bicicletas y e-bikes como yo. Además los conductores de Bagán, que ya conducen despacio de por sí, tenían un cuidado y una paciencia increíble con todos nosotros. Fui descubriendo que los suaves pitidos de los coches eran una simple advertencia para informarte de que te iban a adelantar.

Una hora después de dejar Nyaung-U ya vería el cartel que me indicaba la entrada a Old Bagan. No había prisa. Lo dejaría para el día siguiente. Aquel primer día lo aprovecharía para ver el atardecer. Me fui hasta Shwesandaw Paya, el templo preferido por todos los turistas para sacar desde lo alto la mítica panorámica de los 2000 templos que posee Bagán. Los tonos rojizos de aquel atardecer fueron espléndidos pero cada 15 minutos me veía obligada a bajar un piso por la cantidad de gente que seguía subiendo al templo sin parar. Pasado una hora, éramos tantos allí estrujados que preferí retirarme pronto y evitar así que la noche me pillase de regreso al hotel.

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Amanecer con globos

Amanecer en el Viejo Bagán

Regresé al hotel llena de moratones en las piernas pero triunfante. Mi primera vez en scooter en ese entorno me tenían embriagada. ¡Quería más! Tendría que aprovechar el día siguiente al máximo. Decidí entonces que madrugaría como lo hice en el Lago Inle para escapar de los turistas. Aquella mañana, con nervios y emoción, volvía a recorrer la misma carretera que el día anterior, esta vez casi sola, con una luz tenue rosada. A ambos lados de la carretera sólo templos y más templos. Siguiendo a otros turistas (me recomendaron tener cuidado ya que, a pesar de que se puede entrar libremente en cualquier templo, los más solitarios pueden convertirse en lugares peligrosos), acabé entrando en uno pegado al templo Shwegugyi. Allí apenas 10 personas contemplábamos en silencio aquel maravilloso amanecer viendo como numerosos globos volaban alrededor de los templos y del sol (una experiencia que, sin duda, debe ser impresionante si no fuera porque no baja de 300 dólares por persona).

Visita a Bu Phaya

Tras desayunar, me fui en dirección al río Irawadi para ver el templo de Bu Phaya y su curiosa estupa en forma de huevo. El templo en sí no me llamó demasiado la atención. En cambio, las vistas al río y ver cientos de personas llegando en barca para ir a trabajar a la fábrica de cerámica a un paso de allí me hipnotizaron un buen rato.

Visita al templo Ananda

Seguí recorriendo Old Bagan como si no hubiese mañana. Me fui al Templo Ananda, uno de los que me pareció más bonitos sin duda. Tanto su interior con su exterior me parecieron sublimes, recordándome un montón mi paso por los templos de Khajuraho

Visita al templo Dhammayan Gyi

Este segundo día pasó volando. Llegué a perder la noción del tiempo y del espacio a decir verdad. Yo simplemente volaba sobre mi moto. Cada uno de los templos era similar y diferente a la vez haciéndote sentir como Indiana Jones. Iba libremente parando y entrando en los que más me llamaban la atención. Para finalizar llegué hasta Dhammayan Gyi, uno de los más grandes de todo Bagán y me pareció sobrecogedora la energía que transmitía aquel lugar.

Desde luego dos días en Bagán no dan para nada. Sí, se puede ver la gran mayoría de los templos más importantes pero es fácil querer quedarse al menos una semana más para saborear cada rincón místico de este recinto arqueológico con 2000 templos sobre una área de 40 km2.

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