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Tríptico del ferry (Foto: skandal00)

Mi primer intercambio con el colegio

Di mis primeros pasitos en “solitario” (sin mi familia) con 12 añitos, en un intercambio organizado por el colegio.

El inglés ya me gustaba mucho en aquella época y no se me daba nada mal así que allá nos fuimos todos a pasar 10 días en una familia irlandesa.

Imaginaos qué experiencia para un niño de esa edad.

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Mi dibujo (Vale… no pinto muy bien! XD )

Por aquel entonces aún vivía en París. El colegio nos llevó hasta Dieppe en autocar y luego cogimos el barco ¡Un ferry de 11 plantas!

Aún conservo el dibujo y una foto de la familia que nos hospedó en Cork, jajaja.

Eran encantadores, una parejita de recién casados. Estaban muy emocionados por ser “padres”, de repente, de tres niñas. Mis compañeras se morían de vergüenza por tener que hablar con ellos en inglés así que muy pronto me convertí en la traductora.

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La Family (Foto: viajedemivida)

También recuerdo esas primeras “comidas raras”, cosas que nunca había probado como las patatas fritas embolsadas con sabores, sándwiches de huevos revueltos, la gelatina de fresa o el cherry cola que nos daban por la mañana antes de salir de excursión.

Excursiones por el Sur de Irlanda

Durante el día estábamos con los profesores. Nos recorrimos todo el sur de Irlanda: Bantry (Cork), Glengariff, Killarney y Limerick.

Recuerdo con mucho cariño aquellos paisajes tan inmaculados y verdes, aquellos castillos medievales de piedra – que parecían estar encantados – tan similares a los que luego, años más tarde, me encontraría en Galicia.

Además, reforzando el ambiente mágico de esas tierras celtas, nos llevaron hasta la fábrica de Waterford para ver cómo los artesanos “alquimistas” trabajaban el cristal…
Desgraciadamente no guardo fotos. Era muy mala fotógrafa y en aquella época los carretes eran como máximo de 36 fotos…sólo conservo postales para recordar aquellos lugares de cuentos de hadas.Tuvimos la suerte de que nos coincidiera el viaje con San Patricio y también tuve la oportunidad de ver aquel día los desfiles por las calles de Cork.

Años más tarde volvería a Irlanda…

¡Hasta pronto, Tierra del Leprechaun, de los tréboles y de la Guinness! 😉

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