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La hipnótica Piazza do Campo

Recorriendo la Toscana en coche

Una vez más, volví a acertar con mi elección: Savino, nuestro host en Florencia no sólo parecía encantador, lo es. El día anterior, a pesar de no poder quedar con nosotras para cenar, nos llevó a tomar unas copas y hubo tan buena química que al día siguiente, al tener día libre en el trabajo, se ofrecía a hacernos de guía por la Toscana.

Alquilaríamos a muy buen precio un coche por un par de días y empezaríamos por Siena y San Gimignano.

Los paisajes de la Toscana efectivamente son de película: verdes, ondulados… Los cipreses y los viñedos hacen que todo resulte idílico.

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Hasta las fruterías son bonitas, jeje

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No, no es una postal. La Toscana es así!

Visita a Siena en medio día

Me vi gratamente sorprendida con nuestra primera parada, Siena. Es lo bueno de no tener ninguna expectativa. Enseguida me conquistó su piedra rojiza y sus callejuelas laberínticas pero sobre todo me entusiasmó la inclinada Piazza do Campo que además de tener poseer una espectacular torre-campanario es un curioso lugar de carreras de caballos en verano. La Catedral gótica de Siena, con su colorida fachada que entremezcla el blanco, verde y rosa, tampoco se queda corta en cuánto a belleza.

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San Gimignano, el Nueva York del Medievo

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Piazza Cisterna

Visita a San Gimignano en medio día

Si a la ida habíamos cogido la autopista para poder llegar pronto, tras un breve picoteo, decidimos meternos por pequeñas carreteras secundarias para disfrutar, aún más si cabe, de la región. Gracias a esta recomendación de Savino, pudimos atravesar en coche numerosos pueblecitos que se encontraban en lo alto de las colinas. Estoy convencida que podrías detenerte en cualquiera de ellos sin sentirte defraudado porque todos ellos tienen su encanto. Nosotros decidimos hacer una parara en uno de los más famosos, San Gimignano.

A Mónica y a mí nos fascinó este lugar definitivamente. Al ser el mes de abril, aquel día en San Gimignano no había demasiados turistas (me habían avisado de que, debido a su fama, suele estar avasallado por los guiris). Aprovechamos para seguir disfrutando de la tarde, con un rico gelato en mano, en este pequeño pueblo medieval. Nos detuvimos un buen momento en su plaza central, la Piazza Cisterna, bastante llamativa por sus altas torres, que hacen que San Gimignano sea conocido como el Nueva York del Medievo, jejeje.
Al atardecer decidimos dar un paseo alrededor de su muralla para poder disfrutar una vez más de los increíbles paisajes de la Toscana, regresando a Florencia con una sonrisa de oreja a oreja, dándole la razón a Patricia Schultz por incluirlos en su lista de los 1000 sitios

Haríamos una breve parada para ver el atardecer desde la Piazza Michelangelo con unas vistas increíbles de Florencia. Sin lugar, un imprescindible de la ciudad que no conocía hasta entonces. Savino nos convidaría finalmente a tomar un “aperitivo”. Otro día de lo más perfecto. 🙂

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Detalles de las calles medievales de San Gimignano

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Paisajes de la Toscana desde las murallas de San Gimignano

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