Cuatro días por Sevilla con nuevos amigos

Nueva situación sentimental, nueva rutina, primeros viajes sola… ¡pero  también nuevos amigos! ¡Y qué amigos! Aunque encontrarlos no resultó nada fácil, a principios del 2011, aprovechando los días de Reyes, Bea, Mónica, Martín y yo encontramos una muy buen oferta con Logitravel que nos incluía unos vuelos directos con Ryanair Santiago-Sevilla y 4 días en un apartotel. ¡Planazo!

Esta iba a ser mi segunda vez en Andalucía pero estaba igualmente emocionada porque siempre me hablaron muy bien de Sevilla. Creo que fue una buena elección viajar al sur en invierno para nosotros, gallegos, que no estamos muy acostumbrados al calor.

 

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La Torre del Oro

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La preciosa Plaza de España

1. Paseo por el río Guadalquivir

Lo corroboro, aunque suena a estereotipo,  Sevilla efectivamente tiene un color especial. Nuestro primer día empezó con un paseo todo el largo del río Guadalquivir. Cruzamos un momento por el puente de Triana para ir a ver los festejos, las carrozas de Reyes, que parecían más un Carnaval por su color y alegría que otra cosa. Seguimos con nuestro paseo a orillas del río pasando junto a la preciosa Torre del Oro, la famosa Plaza de la Maestranza, el Palacio de San Telmo. A continuación nos dirigimos hacia el bonito parque de María Luisa, lleno de encanto y romanticismo para llegar finalmente a la resplandeciente Plaza de España.

Al día siguiente, tras un buen desayuno de churros y porras, nos fuimos al casco antiguo para visitar la Catedral – en la que oficiamos entre risas una boda “secreta” entre Mónica y Martin – y para ver la famosa Giralda, otro de los emblemas de la ciudad. Tras escuchar a la tuna mientras tapeábamos algo, decidimos retirarnos relativamente pronto para así bajar a dar una vuelta de noche, por el barrio de Triana. Resultó curioso ver que en algunos “pubs” sólo se bailaban sevillanas (desgraciadamente ningún de nosotros se atrevió a lanzarse) e, intentando encontrar un lugar que nos recomendaron, acabamos en un bar lleno de gente gitana cantando y bailando flamenco (sin ser el típico tablao para guiris) y la verdad es que fue tremendo poder vivir esa experiencia.

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Los Reales Alcázares

2. Escapada a Córdoba

Decidimos, el penúltimo día, coger un autobús y dirigirnos a Córdoba.

Visitamos la famosa Mezquita Catedral que personalmente me sorprendió por su espectacularidad y amplitud. Me llamó la atención la mezcla (en mi opinión, un sacrilegio) de elementos religiosos católicos (y aún por encima barrocos) dentro del conjunto islámico.

 

3. Visita a los Reales Alcázares

Para rematar, el último día, tras unas cuantas horas de compras, al no acompañar el tiempo decidimos visitar los Reales Alcázares y fue todo un acierto. Tras comer como reyes en la Bodega Taberna Rafaé, pasamos la tarde perdiéndonos por las retorcidas y minúsculas callejuelas adoquinadas – con encanto típicamente andaluz – de la Judería.

Estos palacios, bastante desconocidos, llenos de historia (están formados por elementos de épocas muy diversas: Edad Media, Arte mudéjar, Gótico, Renacentista y Barroco) no tienen nada que envidiarles a la famosísima Alhambra. El paseo por sus jardines, tras alimentar a unos cuantos patos, fueron nuestros últimos momentos de relax antes de abandonar la ciudad.

Un puente de 4 días lleno de risas, juergas en una ciudad perfecta para recorrer entre amigos: un poquito de cultura mezclado con una dosis de cachondeo. Aunque el tiempo a ratos no nos acompañó, no importó porque como bien dice el refrán “La lluvia en Sevilla es una maravilla” y con esta compañía de lujo, aún más. 😉

 

Una Respuesta

  1. missmadaboutravel

    Sevilla me encanta y en Córdoba no he estado todavía… pero le tengo ganas! 😉

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