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Fuente: The Atlas of Beauty

Prohibido hablar de “Mujeres viajeras”

Desde hace un par de meses este post me rondaba la cabeza. Llegaron unos comentarios a mí y me dolió aún más porque los hicieron mujeres. Iré directa al grano: resulta que soy machista. Como traductora y amante de las letras, ahora me veo obligada a utilizar los términos “mujer viajera” con pinzas por considerarse “una terminología poco adecuada y que puede resultar ofensiva por hacer distinción entre géneros”.
Soy mujer. He asumido las ventajas e inconvenientes que eso conlleva quizás mucho antes que otras. Cuando empecé a trabajar a mis 18 años, enseguida fui consciente de que este mundo no es igualitario y aún menos justo (ni para hombres ni para mujeres). Sin embargo, eso no significa que me doblegue. En absoluto. Soy de las que cree que los cambios se hacen desde dentro no desde fuera. He seguido trabajando (y sí, probablemente muchos hombres se esforzaron menos para conseguir lo mismo que yo). He ido haciéndome mi hueco y, a día de hoy, a nivel profesional, me siento respetada. No me siento discriminada si no fuera por las diferencias salariales. Pero este ya es no sólo un tema cultural sino algo que debería regular la democracia y nuestras maravillosas constituciones basadas en los Derechos Humanos…

Ser bloguera

Como bloguera de viajes tampoco me han tratado mal mis compañeros. Las mujeres, en este sector, somos menos (aunque, afortunadamente, esta tendencia está cambiando) y más discretas. Aquí entro yo en escena. ¡A mí no me importa ser un poco payasa, dar la cara y hablaros de las muchísimas chicas que viajan y hacen cosas increíbles! Me apetece darles visibilidad. Eso sí que es otro gran paso para todas las mujeres del mundo. Alardear lo positivo, lo mucho que podemos hacer si dejamos los miedos y prejuicios atrás. Eso me emociona y, por ese motivo, me honra pertenecer al grupo de mujeres viajeras.

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Fuente: The Atlas of Beauty

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Fuente: The Atlas of Beauty

Una cultura global patriarcal (nos guste o no)

No le veo ningún interés a criticar a los hombres porque, desde hace millones de años, las sociedades se han ido ordenándose de forma patriarcal. Es lo que ocurrió en la mayor parte de las especies. Lo que sí no justifico es que no hayamos evolucionado desde entonces. Sin embargo, tengo claro que de nada sirve que las mujeres nos pongamos en modo cromañón-talibán ahora porque no nos gusta la situación. Nos toca a todas las mujeres tomar esas decisiones, unir fuerzas para enfrentarnos de forma sabia contra aberraciones como la violencia de género, la ablación del clítoris o la trata de blancas. Pero antes, deberían pasar muchas otras cosas: tendría que desaparecer la pobreza, tendría que haber una educación universal gratuita, habría que replantearse los géneros desde el punto de vista cultural e incluso político… No nos olvidemos que los niños que se crían son los hombres de mañana. Esos cambios parten también de nosotras.
Para mí, ser viajera implica ser respetuosa con los demás. Si visito un país, es porque he decidido aceptar sus normas y porque quiero replantearme lo que hay en el lugar del que vengo. ¿Quién soy yo para juzgar una acción machista en otro país? Quizás ese machista ni siquiera se ha planteado esas cosas. Quizás ese hombre, a pesar de hablarme mal, trata maravillosamente a sus mujeres e hijas. Quizás ese hombre trabaja quince horas para sacar adelante su familia porque su esposa quiere quedarse en casa para ocuparse de sus hijos y por lo tanto, que viaje sola no le encaja… Claro que no me parece justo que me menosprecie por ser mujer pero ese no es mi territorio. Este es el sitio de otras mujeres que tienen que elegir si quieren seguir tratadas así o si quieres sublevarse. Yo las apoyaré como mujer en lo que ellas decidan porque es su cultura y su país.

Un mundo lleno de hipocresía

El mundo avanza de forma lenta para lo que le da la gana. Prueba de ello, las tecnologías versus la hipocresía cada día mayor que vivimos en nuestras sociedades. He visto tanto viajeros que no tienen para pagarse una comida pero a los que no les falta el ipad y el iphone para instagramearlo todo. He discutido montones de veces con viajeras que reivindicando el poder expresarse libremente con modelitos inapropiados se saltaban a la torera todo tipo de protocolos, ritos sagrados, sin mostrar respeto hacia otras religiones o culturas. Este tipo de feminazismo no deja de ser la misma extensión del aberrante “etnocentrismo” que se extendió durante siglos de colonización. Todo lo que no es a nuestro modo, “a lo occidental”, se convierte directamente en barbaridad y eso, me horroriza. Desde mi punto de vista, el arma más fuerte que tenemos las mujeres es la empatía.
Por otro lado, estoy también cansada de escuchar la palabra “machismo” asociada a determinados países y sus estereotipos cuando nadie dice nada cuando se trata de una mujer japonesa cautiva por las presiones sociales de la cortesía, una mujer norteamericana inyectándose bótox en las plantas de los pies para poder llevar sus tacones por la quinta avenida o cuando volvemos a ver sexismo en estado puro en la sección de juguetes durante Navidad…

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Fuente: The Atlas of Beauty

Harta de un nuevo feminismo sin sentido

Todo esto viene a cuenta porque, muchas mujeres, al salir de nuestras fronteras, se vuelven aún más fieras contra el machismo y no son capaces de detectarlo en sus propios entornos. En Irán, estuve 2 semanas planteándome ese debate con las mujeres universitarias, independientes y trabajadoras que conocí. Todas sus opiniones me parecieron válidas por las tres estaban formadas. Aún recuerdo mi cara cuando Merhnoosh me confesaba que se sentía orgullosa llevar el hiyab. Con esto no estoy defendiéndolo pero opiniones como esta me hicieron replantearme muchas cosas. A mí también me chocó ese comentario. También conocí a gente como Raha, en el polo opuesto, harta de represiones. “Amo que en Europa, podáis vestiros como queráis”. A lo que rápidamente le rebatí: “Sí, puedes ponerte lo que quieres pero siempre serás juzgada por tus pintas. No deja de ser una falsa libertad”. Como me diría Samira, los verdaderos problemas son otros: la desigualdad de oportunidades y nuestra falta de unión. Ese sí es que es el largo camino que tenemos que trabajar. Personalmente creo que el conocimiento, el respeto y la humildad son las únicas armas que deberían ser utilizadas. Atacar a otras mujeres por no andan quemando sujetadores me parece patético.

Soy mujer y viajo

Soy mujer porque es lo que me ha tocado y viajo porque amo vivir, descubrir y aprender y deseo que lo que me hace inmensamente feliz pueda sevir de inspiración a los demás, sobre todo a otras mujeres que por miedo y desconocimiento no pueden o creen no poder emanciparse.

Si eres mujer y viajera, me interesaría mucho saber tu opinión al respeto. Déjame tu comentario.

Fotos: Del maravilloso proyecto The Atlas of Beauty

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