Tal  y como os conté en su momento, una de las experiencias más increíbles que he vivido en estos últimos años ha sido recorrer las islas Galápagos en crucero durante 4 días. A pesar de no ser muy “de bichos”, la naturaleza me dejó más que maravillada.

Aunque se trata de una actividad cara, el hecho de que los precios para visitar estas islas sean elevados permite así protegerlas y mantener a los animales a salvo. Cada uno de ellos elige el hábitat, la isla que más les conviene (cada una es un micromundo). Nos ven simplemente como otro animal más, no nos temen y eso es lo que hace que vivir algo así sea increíble…

Lejos de sensaciones tan “exclusivas”, también es posible visitar Galápagos con un presupuesto más low cost que es de la que os hablaré en este artículo.

Estación Charles Darwin

Este pequeño museo al aire libre tiene entrada gratuita y ahí está lo que todo el mundo quiere ver: ¡las famosas tortugas! Contrariamente a lo que me esperaba no había ninguna exposición ni cartel explicativo (estaba en proyecto que abriese un nuevo centro para visitantes para 2017). Agradecí hacer la visita con nuestro guía-biólogo del Nemo I que nos pudo hablar un poco más sobre ellas y nos contó la triste historia del solitario George (una tortuga famosa porque nunca haber encontrado pareja :().

Playa de la Estación

Junto a la Estación Charles Darwin, se encuentra una pequeña playa con rocas negras volcánicas: ¡Perfecta para darse un chapuzón después de la visita! Aquella tarde, apenas estábamos allí unos 30 turistas a lo sumo disfrutando de aguas transparentes. Varios niños, y no tan niños, nos lo pasamos pipa intentando coger pececitos con las manos. 🙂

Puerto Ayora

El puerto de Santa Cruz tiene un pequeño mercado artesanal. En Galápagos están los animales y los turistas por lo que la población que allí reside se dedica mayoritariamente al turismo. En el puerto de aguas turquesa (de las más contaminadas según los autóctonos), se encuentran pequeñas embarcaciones. Los leones de mar campan a sus anchas por el muelle, se pueden divisar pequeños tiburones encantados de que los viandantes les tiren comida…

Tortuga Bay: Playa Brava y Playa Mansa

Para mí, una de las visitas más imprescindibles de Santa Cruz. Tortuga Bay está algo alejado del centro (a unos 20 minutos). Aunque los indicadores puedan llevar a confusión, seguidlos hasta dar con la puerta de entrada al recinto. En una pequeña recepción os pedirán vuestros datos antes de entrar y… ¡Muy importante! Esta será uno de los únicos puntos de compra de comida y bebida en el recinto. ¡El día que fui hacía muchísimo calor y comprar agua allí me salvó la vida!

A continuación tendréis que caminar otros 2,5 km por un pequeño sendero rodeado de plantas y cactus (unos 45 minutos aproximadamente) que desembocará a la impresionante Playa Brava. Arena blanca, agua con matices indescriptibles: ¡la caminata había merecido la pena! Allí apenas estábamos 3 o 4 turistas, iguanas marinas y pájaros. Si parecía que ya había llegado el paraíso, no era así… Caminando otra media hora por esta playa, uno se encuentra a continuación con Playa Mansa, más recogidita y silenciosa. ¡Parece que estás en el cielo!

Reserva El Chato

A pesar de haber visto las famosas tortugas en la Estación Darwin, me quedé algo decepcionada con la experiencia. Me recomendaron esta finca en la que las tortugas andan en libertad. Esta visita cuesta unos 5 dólares y los gastos de taxi rondan los 20 dólares. En la finca El Chato, al igual que en todo el resto de Galápagos, no se pueden tocar los animales pero sí que en este caso es posible acercarse un poquito más a estos dinosaurios escondidos a las sombra de los árboles. Además hicimos un pequeño recorrido por sus cuevas y, de vuelta a Puerto Ayora, una breve parada en dos enormes cráteres verdes llamados Los Gemelos.

Puerto Ayora de noche

No nos engañemos: Puerto Ayora, en la isla de Santa Cruz, es lo más turístico de Galápagos. Por las noches, las calles tienen un ambiente increíble y todas las terrazas se llenan de guiris. En mi hostel, eran unos cuantos los mochileros que hacían compra en el súper y simplemente cocinaban allí su comida. Durante mis 4 días por Santa Cruz algún día comí de bocata pero también comí fuera a precio “europeo” (y no ecuatoriano). Por ejemplo, una hamburguesa gourmet con patatas y bebida me costaron unos 7 euros, y un atún con arroz con agua unos 12 euros.

Puerto Ayora me supo a poco tras el crucero. Si el presupuesto no alcanza, existe la posibilidad de contratar excursiones de un día o incluso actividades de todo tipo (Snorkel, submarinimo, etc) para visitar las islas más cercanas a Santa Cruz: Isabela y Santiago. Suelen rondar los 30-50 euros (más gastos extras por alquiler de material). Si le sumamos las comidas, se puede ver que al final los cruceros no tienen precios tan inflados como podría parecer…

 

 

 

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