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Alojarse en una casa colonial es lo más!

De relax por Trinidad

Llegó el momento de la verdad. Tras un buen descanso, tocaba levantar la sábana y echarle un vistazo al tobillo. Parecía que la hinchazón había bajado algo y no sentía molestias. Toda coja me despedí de mis amables anfitriones y me despedía de Viñales y sus mogotes.

Me esperaban 5 horas y media de viaje de camino a Trinidad pero, una vez más, al hacerlo en coche compartido, fue bastante cómodo y lo mejor es que conocí a otra viajera solitaria como yo: Virginie. Nos caímos tan bien que nos volvimos a partir de ese momento inseparables. ¿Quién dijo que viajar sola fuera aburrido? 😉

Mis “abuelos” cubanos, al final, me habían organizado todo el viaje sin querer y volví a fiar en ellos. Me habían recomendado otra casa en Trinidad: Casa Martica. Una vez más, todo un éxito. Casa Martica es una casa colonial espectacular. Aparte de que fueron dos días geniales en Trinidad, sus dueños fueron muy amables y el servicio que ofrecen fue impecable. Apenas estábamos a unos 10 min del centro neurálgico, así que, a pesar de los temibles adoquines originales, puestos por los españoles en el s. XVI, Virigine y yo pudimos disfrutar de un precioso atardecer y de una buena cena (mientras nos contábamos nuestras vidas) a unos pasos de la casa…

De camino a Trinidad había encontrado milagrosamente una farmacia que vendía tobilleras así que aunque sentía mi pie más “protegido”, aún tenía mis dudas de hasta cuánto podría aguantar… Como auténticas profesionales, mi compi y yo nos fuimos a regatear al acabar de cenar un nuevo coche compartido para el día siguiente. Al final optamos por recorrer Santa Clara (a tan solo 2 horas) y Cienfuegos (a una hora y media de Santa Clara) para volver a la noche a Trinidad (a una hora).

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Mausoleo del Che en Santa Clara

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Hasta la victoria siempre

1. Visita al Mausoleo del Che en Santaclara

Parecía poco tiempo para visitar ambas ciudades a paso de tortuga pero nos convencieron de que Santa Clara no tenía más que mausoleo del Che.

Efectivamente, al llegar aquella mañana a Santa Clara, la ciudad no nos pareció gran cosa desde el coche. Confieso que como friki del Che, después de haber leído tanta historia cubana durante mi adolescencia, tantas biografías sobre él, esta visita me emocionó. El mausoleo es realmente muy sencillo (no se puede sacar fotos en su interior) y la tumba del Che no deja de ser una totalmente igual a la de sus compañeros, allí también enterrados juntos a él, si no fuera por las flores… Al lado hay un pequeño museo dedicado a él con muchos de objetos personales.

Tras esta breve parada, y otra aún más breve, frente al tren blindado del que había oído hablar por primera vez a través de Silvio, nos quedaría el resto del día para descubrir Cienfuegos.

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Plaza José Martí en Cienfuegos

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El Centro Urbano de Cienfuegos

2. Visita de Cienfuegos en un día

Esta vez, nuestro taxista nos dejaría en el mismo centro para que pudiésemos ir a nuestro aire (o eso creímos entenderle porque cuando volvimos, estaba inquieto porque quería enseñarnos la ciudad en coche, jejeje). El centro urbano de Cienfuegos, con numerosos edificios neoclásicos muy coloridos, es Patrimonio de la Humanidad. Despacito y tras algún que otro quebradero de cabeza con los cajeros automáticos cubanos, llegamos hasta el Malecón. Hacía muchísimo calor y con cada paso veía como mi tobillo hinchaba más y más así que cuando se nos ofreció un bicitaxi, ¡no dudamos en probarlo! 🙂

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Vistas desde Punta Gorda

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Mansiones del Malecón “cienfueguista”

3. El Malecón de Cienfuegos

Hicimos muy bien porque aunque no lo pareciese, el Malecón de Cienfuegos – además de muy diferente al de la Habana, mide unos cuántos kilómetros y posee un montón de mansiones impresionantes. Fue un paseo de aproximadamente una hora muy agradable. Nuestro “biciclero” nos llevaría hasta Punta Gorda y nos llevaría de vuelta al centro dónde andaba nuestro taxista loco buscándonos.

Volví a casa satisfecha. Quizás me costaría unos CUC más el “ir a la pata coja” pero, desde luego, no me importaba porque era la ocasión perfecta para seguir interactuando con gente cubana e intentar aguantar con mi “esguince” hasta el final del viaje…

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