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El río Tiber en un día nublado

Fin de semana en Roma

Roma, la ciudad eterna. ¡Doy fe que sí que lo es! ¡Esta sería la tercera vez que la visitaría y con mucho gusto!

Esta vez la recorrería de una forma totalmente diferente: con más ganas que nunca después de mis meses de cautiverio tras romperme el maléolo del peroné en Cuba, con Mónica – mi mejor compañera de aventuras gastronómicas – y por primera vez  por libre (las dos anteriores habían ido con viajes organizados).

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La Piazza do Populo

El plan para este viaje era empezar con un fin de semana en Roma, alquilar un coche para descubrir la Toscana y regresar a Santiago desde el aeropuerto de Bérgamo. Todo ello en 5 días y con un presupuesto ajustado. Yes, we can!

Tras un vuelo de lo más entretenido (gracias a dos niñas con las que estuvimos jugando todo el vuelo), llegábamos de noche a Roma y tras perdernos un poco con nuestra maletas por la mismísima Plaza de San Pedro, al final llegamos a nuestro hostel Orsa Maggiore. Lo bueno de este hostel es el mismísimo centro a un precio ajustado para ser Roma. Así podríamos recorrer todos los lugares más emblemáticos a pie. La parte “divertida” de este hostel es que sólo para chicas: se conserva la tradición en este antiguo convento. Así que, a partir de ese momento, nos rebautizaríamos “Sor Presa”  y “Sor Vete”. 😀

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Pastificio Guerra, quedaros con el nombre!

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La Fontana di Trevi a tiro de piedra

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Desde el Monumento de Vittorio Emanuele

Día 1: Recorrido por la Piazza Populo, Piazza Spagna, el Panteón, La Fontana di Trevi, Campo di Fiori y el Trastevere

Nuestro primer día en Roma estaría MUY pasado por agua. Hacía tiempo que no veíamos llover de tal manera y, a diferencia de nuestro querido Santiago, en Roma no hay soportales ni dónde resguardarse así que cuando, al fin, encontramos una tienda que vendía paraguas ya estábamos más que empapadas. Decidimos tomárnoslo con humor y tranquilidad y, a modo guiri (pagándolo a precio de oro) pero con mucho gusto, decidimos empezar nuestra jornada tomando algo caliente en plena Vía della Conciliazione a 10 minutos del Vaticano, todo a cambio de un secador de manos con el que poder secarnos algo y no coger una pulmonía.
Así que tras esta parada técnica, empezaríamos nuestro largo paseo: callejear por todo Roma (omitiendo sus museos). Recorrimos casi todo el Río Tíber, pasando junto al Castillo Sant’Angelo, hasta llegar a la espectacular Piazza del Popolo. Desde allí recorreríamos la Via Corso, llena de tiendas y Vía dei Condotti. Empezó a apretar el hambre pero, al encontrarnos en una zona tan “cool”, decidimos pedirle consejo a una dependienta que nos enviaría hacia Piazza Spagna. Allí en una esquina encontraríamos un impresionante Pastificio: dos tipos de pasta fresca, con dos tipos de salsa a un módico precio… y la tienda a reventar de gente de pie devorándola allí mismo. ¡Todo un hallazgo! ¡Aquello fue el “recomponedor” perfecto!

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La Plaza Vittorio Emanuele

El tiempo no nos dio tregua pero al mal tiempo buena cara. Más selfies por Piazza de Spagna, más secador de manos en un Mac Donalds, más risas buscando la Fuente del Tritón (que no llegamos a encontrar) hasta llegar finalmente al Panteón… Y como llovía tanto… ¿Qué pensó Mónica al entrar?

“¿Por qué tiene el Panteón un agujero en su cúpula? ¿Qué pasa cuando llueve, llueve, llueve?” Confieso que me dejó planchada porque nunca lo había pensado, jajaja.

A continuación, las puertas a la Fontana di Trevi se abrirían para nosotras (justo cuando nos pusimos en la cola debido a que está actualmente vallada por su restauración). Fue realmente sorprendente para mí poder ver sus magníficas estatuas desde tan cerca.
Ya de regreso para nuestro hostel, nos dirigiríamos a la Piazza Navona y Campo di Fiori que milagrosamente nos encontraríamos bastante vacías tras tanta lluvia.

No sé cómo nos dieron los pies pero esa noche creímos oportuno darnos un buen homenaje gastronómico. Como Orsa Maggiore se encuentra a apenas 5 minutos andando del maravilloso barrio del Trastevere, sacaríamos fuerzas para pegarnos un festín de ensalada caprese, pasta y panna cotta. Mmmmm…

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El patio de nuestro convento

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La isla Tiberina con sol

Día 2: Recorrido por la Isla Tiberina, el Foro Romano y el Coliseo

Y tras un “recorrido romántico” bajo la lluvia, el segundo día ya lo centraríamos en recorrer los vestigios de la ciudad. Tuvimos muchísimo mejor tiempo que el primer día así que nos detendríamos más tiempo a lo largo del Río Tiber, cruzaríamos la Isla Tiberina, pasaríamos por la Iglesia de Santa María in Cosmedin para ver la Bocca della Veritá hasta llegar al Foro Romano. Rodearíamos el Coliseo (no había tiempo para colas) y finalmente nos dirigimos a la Basílica de San Piedro in Vicoli para ver el Moisés pero, por desgracia, se encontraba cerrado cuando pasamos. Sigo sin saber cómo nos dieron las piernas pero aún tuvimos el valor de volver a pasar por el Panteón, por la Piazza Navona, la Piazza Vittorio Emanuele, ver el atardecer en la Plaza de San Pedro antes de finalmente volver a casa…

Eso sí, esa tarde-noche, ya no fuimos capaces de movernos del hostel pero, si no te detienes en sus museos, creo que sí es posible ver los principales lugares de interés de Roma en un fin de semana siempre y cuando te guste mucho caminar. 🙂

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El foro romano, tan espléndido como siempre

 

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