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Casa de las Cabezas Negras

Riga en un fin de semana

¿Un invierno aburrido? ¡Sólo depende de ti el cambiar las cosas comprando un billete low cost! En noviembre del año pasado mirando el mapa de “lugares por conquistar” me decidí a pasar un fin de semana en alguna de las pequeñas capitales europeas del norte. Tenía mis dudas entre Tallin, Vilna y Riga pero por combinación y precios, esta última fue la ganadora.

Tras pasar la noche en el aeropuerto de Frankfurt (una vez más… ¡Es lo que tiene vivir en Santiago y que haya pocas combinaciones), llegaba a Riga a las diez de la mañana acelerada por verlo todo (como de costumbre). En este caso pasaría la noche del sábado en casa de Chako, una chica japonesa que estaba viviendo y trabajando en el centro de la capital Letonia. La verdad es que una vez más, además de ahorrar mucho dinero en alojamiento, fue genial hospedarme en casa de un local ya que, como tenía el sábado libre y pudo acompañarme en mi recorrido por la ciudad.

 

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El Monumento de la Libertad (soso total)

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La ciudad vieja de Riga

La Ciudad Vieja de Riga

Estaba nerviosa con no disponer de demasiado tiempo para visitar Riga (además, ya se sabe que en invierno anochece antes) pero Chako me llevó directamente a los lugares de interés: nos recorrimos toda la Ciudad Vieja, la plaza del Ayuntamiento (o Casa de las Cabezas Negras), el parque Basteljans con la Ópera Nacional de Letonia y el emblemático Monumento de la libertad (emblema de Letonia), la Catedral de Santa María, la Iglesias de San Pedro, el Castillo de Riga… ¡Todo estaba a tiro de piedra! ¡Más pequeño incluso que Santiago! 😀

Chako me llevo entonces a comer a Lido, una “taberna” con buffet con numerosos platos típicos (platos fuertes en general con mucha patata, carnes y pescados ahumados…). Tanto la decoración del lugar como la comida fueron excelentes.

Apenas eran las 17 de la tarde cuando empezó a hacerse de noche. Sin embargo, me sentía muy satisfecha con todo lo que habíamos visto con Chako así que nos fuimos tranquilamente para su casa. Hicimos la compra juntas y aquella noche, a pesar de estar en Letonia, recibiría una “masterclass” de cocida japonesa de la mano de mi magnífica anfitriona. Apenas eran las 22 y tras un día tan bien aprovechado, me iría temprano a la cama para seguir visitando Riga durante todo el domingo.

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La Catedral de la Natividad

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Cosas feas como la Academia de las Ciencias (pestazo comunista)

Al día siguiente, además de volver a recorrer el casco histórico, visitaría otras zonas más alejadas del centro. Primero me iría al Mercado Central de Riga y al barrio comunista dónde aparte de aburridos edificios de ladrillos aún se mantienen casas de madera. Me pareció bastante feo todo, me decepcionó bastante. A continuación  cruzaría el Parque Basteljans para ver los bonitos edificios de las embajadas (casi todos en la calle Raina), el barrio de la universidad y la Catedral de la Natividad. Entretenido pero sin más.

El Barrio Modernista de Riga

Finalmente para despedirme de la ciudad me desplazaría al Barrio Modernista (Jügenstila) alrededor de las calles Alberta, Elizabetes y Strēlnieku y esa sí sería para mí la guinda del pastel. Estos edificios Art Nouveau me parecieron excepcionales y por fin Riga parecía darme ese algo que le faltaba.

Riga me pareció, en general, bastante insulsa. No me pareció una capital demasiado llamativa. Aún así, su patrimonio histórico y artístico, aunque pequeño, es digno de mención. Desde luego, con un fin de semana llega de sobra para visitarla. 😉

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Edificios Art Nouveau divinos

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