Empezar a viajar sola supongo un antes y un después para mí. No sólo por todo lo que supone empezar a viajar en solitario sino porque también me matriculé en el grado de la filosofía en la UNED (y sigo cursándolo en actualidad).

Esos momentos de introspección me han hecho considerar el poder de nuestra mente, han dado lugar a pequeños pensamientos sobre la vida, a reflexiones para meditar sobre cómo vivimos dentro de nuestra sociedad.

Viajar va de la mano con la antropología por lo que también te hace entender la importancia de los derechos humanos, el papel de las mujeres en las diferentes culturas, la solidaridad, etc.

Aquí os dejo viajes que han despertado en mí muchos sentimientos encontrados: