Tras despedirme de mi querida Perú, decidía cambiar mis planes con respecto a Chile. Los tres meses y medio de viaje estaban pasando factura.

¿Qué más daba? ¡Ya volvería a Chile!
¡Es imposible ver un país tan grande de una sola vez!

Mi itinerario para los 11 días de viaje que me quedaban sería el siguiente:

– 5 días para visitar Santiago de Chile y alrededores
– 2 días para visitar Valparaíso
– 4 días para visitar la Isla de Pascua

Qué ver en Santiago de Chile en cuatro días

¿Qué hacer y ver en Santiago de Chile? ¡Pues unas cuántas cosas! Nada más llegar a Santiago de Chile tuve la sensación de que había regresado a Europa. La capital, construida por una comunidad agrícola junto al río Mapocho, hoy en día, está muy alejada de todo aquello. Esta superviviente a ataques indígenas, terremotos e inundaciones posee soberbios edificios influidos por la arquitectura europea.

Empecé recorriendo el centro histórico de la ciudad. Para descubrir sus lugares de interés de forma fácil, durante el primer día, me apunté a un Free Walking Tour (Visita guiada a pie dónde se paga la voluntad al guía).

El Tour, que dura aproximadamente 3 horas, arrancó desde la mismísima Plaza de Armas. Antes de empezar, nos estuvieron allí mismo explicando el origen y fundación de Santiago de Chile. 

La Plaza de Armas de Santiago

Esta plaza es el centro neurálgico de Santiago. Allí se encuentran la iglesia y convento de San Francisco juntos a más edificios de época como la Real Audiencia, la Oficina Central de Correos y la Casa Colorada (una bonita construcción muestra del Santiago colonial). En todo el barrio República aún se conservan numerosos edificios pertenecientes a esa época, pequeños palacios particulares que le confieren a Santiago un aire muy señorial.

Catedral Metropolitana de Santiago (o Iglesia de San Francisco)

Pedro de Valdivia, fundador de la ciudad tal y como la conocemos, fue el que ordenó la construcción de este primer templo en una de las esquinas de la Plaza de Armas. Tras un terremoto y un incendio, en el s.XVIII, se construyó el edificio neoclásico que podemos hoy en día apreciar.

Cerro Santa Lucía

Este pequeño parque – paseo en una colina fue uno de los primeros asentamientos de la capital: allí se encontraba la que era una ciudad inca. Posteriormente sería punto de reconocimiento y mirador de los conquistadores. En su cumbre hay dos pequeños fuertes.
 

Cerro San Cristóbal

Este segundo parque urbano de 700 m2 se encuentra más alejado del centro y es más elevado que el Cerro Santa Lucía. A lo alto se encuentra una estatua de la Virgen María.Podéis tener bonitas vistas panorámicas de la ciudad y de los Andes… Se recomienda subir en funicular y no ir en los días en los que no esté nublado o que la ciudad no esté muy contaminada… ¡que es lo que me pasó a mí!

 

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El Palacio de la Moneda

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La estatua de Allende

El Palacio de la Moneda

La sede del Presidente de la República de Chile de estilo neoclásico y lleva ese nombre porque durante la época colonial era una Casa de acuñación. A uno de los laterales se encuentra una estatua del presidente Salvador Allende para recordarnos el triste pasado contemporáneo de Chile: el golpe de estado y posterior comienzo de la dictadura de Pinochet.

 

Universidad de Chile

Es una de las mejores y más importantes del país. Ha sufrido los altibajos políticos de muy cerca. A día de hoy el Museo de Bellas Artes y el de Arte contemporáneo de Santiago de Chile dependen de su Facultad de Arte.

 

El barrio de Lastarria

Este barrio se encuentra entre el cerro Santa Lucía y la Alameda. Sus calles llenas de tiendas de artesanías, librerías de segunda mano y cafeterías tienen un encanto bohemio ideal para dejarse perder por ellas.

 

El barrio de Bellavista

¿Dónde comer en Santiago de Chile? Junto al cerro San Cristobal, el barrio de Bellavista, que en un principio no tiene nada de especial, es el lugar perfecto. En las calles Pío Nono y Loreto encontrarás un montón de cafeterías, bares y restaurantes para todos los gustos y presupuestos.

 

La Chascona

Lo más reseñable del barrio de Bellavista, además de la gastronomía, es el Chascona, una de las tres viviendas del poeta Pablo Neruda. Desgraciadamente tuve la mala suerte de que estaba cerrada los días en lo que estuve en Santiago de Chile, pero la mayoría de los santiagueses, me recomendaron visitar la Casa Museo Isla Negra (que finalmente, por falta de tiempo, tampoco tuve tiempo de visitar). ¡Habrá que volver!

 

Museos más destacados de Santiago de Chile

Museo Histórico Nacional: se encuentra en el Palacio de la Real Audiencia. Su entrada es gratuita. No llegue a visitarlo ya que sus obras personalmente no me resultaron demasiado atractivas.

Museo de Arte Precolombino: Ocupa el antiguo Palacio de la Aduana y lo cierto es que me encantó. Me pareció sumamente interesante descubrir el patrimonio histórico y cultural de los Mapuches.

Museo de la Memoria y los Derechos Humanos: Tal y como os comenté durante mi viaje, el fantasma de la dictadura aún se siente y duele en Chile. No tuve ocasión de visitar este museo pero francamente parece muy interesante.

 

Dónde dormir en Santiago de Chile

He dormido en el hostal Che Lagarto y lo recomiendo totalmente. Ha sido probablemente uno de los mejores hostels en los que he estado durante mi viaje. Está céntrico y las habitaciones para 4 personas eran amplias. Los baños eran modernos y compartidos entre pocas personas (máximo 8 personas). Había taquillas. La limpieza y el personal impecable. El desayuno… ¡Incluso mejor que en algunos hoteles en los que he estado!

 

Qué comer en Santiago de Chile

Lo siento, Chile, pero es que acababa de regresar de Perú

Por las calles de Santiago me encontré con muchísima comida rápida (aunque he de confesar que me encantaron las empanadas), también he probado algún plato de cuchara como la cazuela pero nada que me quitase el sentido.

Para beber, he probado el mote con huesillo (una bebida sin alcohol con almíbar de melocotón y granos de trigo en el fondo). Se encuentran puestos callejeros ya que es una auténtica golosina para los chilenos.

Ya, de noche, también probé el famoso terremoto, una auténtica bomba: un ponche de vino blanco, fernet y granadina coronada por un helado de piña. La típica bebida que se deja beber con facilidad (perfecto para todos aquellos a los que nos gusta el alcohol) y conseguirá que el suelo empiece a temblar bajo vuestros pies a la hora de levantaros. 😀

 

El transporte en Santiago de Chile

Es extremadamente fácil moverse por Santiago de Chile. Posee una amplia red de autobuses además de un servicio de metro de lo más eficiente.

 

La seguridad

Durante mi estancia no sentí en ningún momento inseguridad. Como siempre, todo se trata de sentido común. He de decir que tuve la gran suerte de conocer a autóctonos que supieron guiarme maravillosamente. Incluso llegué a salir de fiesta de noche por la zona del Mercado Central y aluciné con el ambientazo de las calles y con lugares como La Piojera.

 

Qué ver en los alrededores de Santiago de Chile

Valle Nevado

Desde el hostel, me recomendaron la excursión al Valle Nevado o al Cajón del Maipo. Me decanté por la primera y fue una muy mala elección por culpa del pésimo Tour Operador y su organización.
Sin informarnos absolutamente de nada de lo que íbamos a hacer, nos trasladaron en pleno mes de mayo a una estación de esquí (a 46 kilómetros de la capital)… ¡Y allí nos dejaron hasta la tarde a pesar de que todo estuviese cerrado por ser temporada baja.
Evidentemente, como cabe imaginar, el entorno, los paisajes eran espectaculares. Se trata de una de las mayores áreas esquiables de Suramérica en los mismísimos Andes. Pero, teniendo en cuenta que no nada abierto (ni siquiera rutas de senderismo señalizada) ya os podéis imaginar el cabreo…

Santa Cruz

En todo Santiago de Chile os encontraré información para poder hacer tours del Vino y es que, los vinos chilenos han ido ganando gran renombre durante los últimos años. No obstante, como disponía de bastantes días en Santiago, decidí coger un tren hasta el pueblo de Santa Cruz para visitar una de las bodegas mencionadas por Patricia Schultz en el libro “1000 sitios que ver antes de morir”. ¡Y resultó ser todo una odisea!
Llegar hasta el pueblo de Santa Cruz en tren fue relativamente fácil aunque lento (cogí un tren de cercanías). Cuando llegué a destino, sólo me encontré taxis (una opción carísima) para recorrer 25 km hasta este viñedo en pleno Valle del Colchagua.
Finalmente conseguí encontrar unos colectivos (taxis compartidos) hasta el pueblo de Lolol y luego otro que me dejase delante del viñedo. Eso sí, la odisea bien mereció la pena como podréis leer en este post. ¡Espectacular!

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