Tras el viaje a Japón, llegaron las Navidades. El primer viaje del año sería para ir a Madrid a Fitur. Iba muy emocionada ya que era la primera vez que iría a un evento de este tipo y la verdad es que me cambiaría la vida. Conocería a muchos bloggers estupendos y entre ellos a los que serían mis nuevos compis en GaliciaTB. 🙂

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Vistas al pueblo de Deià

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De relax por Sóller

Fin de semana en Mallorca

Mi primera escapadita del año sería por lo tanto en febrero y mi elección para un fin de semana sería Palma de Mallorca. Confieso que fue una visita express y aún me queda muuuuuuuuucho por descubrir de las islas. Aún así no estuvo nada mal sobre todo porque este sería el escenario de mi primer Videopostal.

Una vez más recurriría a Couchsurfing. Como fue un viaje improvisado a última hora, por primera vez usaba la opción “Last Minute” dónde simplemente lanzas un mensaje en una botella a la espera de que alguien quiera acompañarte… Pablo y Bea fueron extremadamente amables y me abrieron las puertas de su casa (¡y qué casa!). ¡Menuda suerte tuve con ellos! ¡Me trataron como una reina!

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Paseando por el puerto de Port de Sóller

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Y como no, me traje mi capacho mallorquín

Llegaba el viernes por la noche a Palma de Mallorca. Vinieron a recogerme al aeropuerto y nos fuimos a tomar algo. Como casi siempre ocurre con la gente que conozco a través de esta red social, enseguida hicimos migas y es que su “historia” era apasionante: me contaron que habían estando durante año y medio dando la vuelta al mundo (usando Couchsurfing) y que, ahora que habían vuelto a Mallorca, querían “devolverle el favor a la Comunidad”. ¡Yo iba a ser la primera afortunada! Nos fuimos a descansar y a la mañana siguiente, como tenían la mañana libre, se ofrecieron a llevarme en coche por la isla. ¡Cómo iba a negarme! Fue toda una suerte conocerles ya que, además de ser encantadores, al no poseer vehículo para moverme por la isla tampoco hubiese podido conocer mucho más que la capital.

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Tablas de embutidos! Ñam!

1. Serra de Tramuntana: Valldemossa, Deià, Sóller y Port de Soller

A la mañana siguiente atravesamos parte de la preciosa Serra de Tramuntana donde la mayoría de los árboles, al ser finales de febrero, empezaban a estar en flor, y nos fuimos hasta un bonito y tranquilo mirador cerca de Valldemossa para ver los impresionantes acantilados.A partir de allí fuimos todo lo largo de la costa en dirección a Deià, considerado por Patricia Schultz como uno de los lugares más bonitos de Mallorca. Lo cierto es que el lugar es precioso y no me importaría veranear allí al igual que lo hacen todos los famosos de Hollywood. Tras una breve sesión vermú, Pablo y Bea me dejaba en el pueblo de Sóller donde empezaría ya mi andadura en solitario. Al igual que me pasó con Deià, Sóller me trasmitió una paz sin igual y, tras tres meses de lluvia incesante en Santiago, ya os podéis imaginar que felicidad la mía al estar de repente a 20 grados con un sol espléndido. Tras recorrer las callejuelas de Deià, decidí subirme a su viejo tranvía para dirigirme hasta Port de Soller. ¡Altamente recomendable! Estuve paseando por el puerto, aproveché para hacer unas cuantas compritas (jijijI) y finalmente subí hasta el mirador para disfrutar de un precioso atardecer.

A media tarde volví a hablar con mis adorables anfitriones y me invitaron a ir a cenar con ellos a un sitio muy auténtico dónde tomar unas buenas tablas de embutidos mallorquines. Una fantástica velada.

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Vistas a Palma de Mallorca

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La Catedral – Sólo desde fuera, sniif

2. Palma de Mallorca

Al día siguiente, me centraría en visitar Palma de Mallorca. Al disponer de un escaso día, me decidí a contratar un bus turístico (bastante timo, por cierto) para poder moverme de un lado a otro con más facilidad. Pasando por delante de los molinos de San Jordi, decidí empezar mi visita en el Castillo de Bellver (donde los de seguridad alucinarían con mi rodaje secreto, jijii). Desde allí, las panorámicas simplemente espectaculares. A continuación me iría a almorzar cerca del estiloso Passeig de Born, en el centro. Después de este pequeño descanso, me perdería por el casco antiguo de la ciudad (que es relativamente pequeño) hasta la Catedral y el Palacio de la Almudena. Por desgracia la Catedral estaba cerrada aquel día (¡no todo podía salirme tan bien!) así que no me quedó más remedio que seguir paseando por el Parc de la Mar, fotografiar su exterior… y dedicarme más a fondo a mi videoclip, jajaja.

Una última copa junto al puerto con Pablo y Bea para despedirme y vuelta ya vuelta para casa. Una escapada realmente muy breve pero que me dejó con muy buen sabor de boca y ganas de volver.

 

3. Vídeo resumen sobre mi fin de semana en Mallorca

 

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