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Muralla de Oporto

El 24 de julio de 2013, un día difícil de olvidar…

Todos mis compañeros de oficina desean cogerse las vacaciones en julio y agosto. Yo se las dejo todas porque la verdad es que sale más caro viajar por ser temporada alta así que en verano toca normalmente viajar por Galicia y la verdad es que no hay queja. En esta ocasión teníamos un pequeño puente, el día el 25 de julio, el día del Apóstol.

Mi amiga Mónica y yo decidimos planear una pequeña escapada a Oporto y es que hacía mucho años ya que había ido allí y apenas recordaba la ciudad como para poder sumarla a mi lista de conseguidos.

Aquella tarde antes, vivíamos por desgracia uno de los momentos más tristes de la historia de Galicia. Mientras nosotras estábamos alegremente esperando los fuegos que realizan en la Plaza del Obradoiro, frente a la Catedral, muy pronto nos llegaría la triste noticia de que un tren descarrilaba a la entrada de Santiago. Aquella tarde-noche toda la ciudad se paralizó.

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Catedral de Oporto

Aún bajo shock con la noticia de tan trágico evento, tras casi 24 horas bombardeados por más y más detalles horripilantes, decidimos finalmente arrancar al país vecino para desconectar de lo acontecido… A partir de aquel momento, a cada vez que diríamos que veníamos de Santiago de Compostela, ya no nos asociaban con el Camino sino con aquella desgracia. 🙁

Escapada de fin de semana a Oporto

En apenas 2 horas y media nos encontrábamos ya en Oporto – en un autopista con poco tráfico. Encendimos el GPS (que se volvería loco) para encontrar nuestro precioso hotel (junto a la bonita iglesia de San Idefonso y, tras unas cuantas vueltas, con la ayuda de los autóctonos y tras contar unos cuantos semáforos, al fin encontramos.

El primer día, tras un buen desayuno – y es que en Portugal las pastelerías y el café son un must – empezamos la visita viendo el centro histórico de Oporto. Caminamos todo lo largo de su muralla en dirección a la Catedral de Oporto para disfrutar de unas espléndidas vistas a toda la ciudad. Desde allí nos encontramos un viejo mercadeo y decidimos seguir por pequeñas callejuelas románticas, caóticas, de colores roídos con casas totalmente renovadas o muy destartaladas. Muy pronto llegamos a la bonita estación de Sao Bento y decidimos ya bajar a la Ribeira sin dejar de pasar antes por la Plaza de la Bolsa.

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Vistas a Oporto desde la Catedral

Recorriendo el Duero a pie y en barco

La Ribeira del río Duero sí que se encontraba muy presente en mi recuerdo de la ciudad, al igual que su icono, el bonito Puente de Luiz I.

Tras esta buena caminata decidimos darnos un homenaje gastronómico, allí mismo en una terracita con vistas.

El tiempo acompañaba así que unos 10 euros decidimos darnos un paseo en barco y es que la ciudad desde el río es aún más bonita. Los colores de las casitas le proporciona un aire de lo más romántico y pintoresco a Oporto.

La gastronomía en Oporto

Tras este paseo relajante, decidimos cruzar el Puente de Luiz I para visitar el barrio de Vila Nova de Gaia ya que durante nuestra exquisita comida nos había regalado unas entradas para ir a unas bodegas de Oporto.

Para nuestra desgracia nuestra bodega era una de las más escondidas y tocó un largo paseo ¡Cuesta arriba!. La visita fue muy interesante acabando, como debía ser, por una pequeña cata de vinos Oportos.

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La Francesinha

Tras un día tan extenuante, de vuelta ya a nuestro hotel, encontré en nuestra guía que uno de los platos más típicos de Oporto era la Francesinha y que las estudiantes la solían cenar… ¡y casi acaba con nosotras!

Otras visitas interesantes en Oporto

Tras una noche de cuidado intentando digerirla, Mónica y yo llegamos a un acuerdo. El segundo día, ni se volvería a comer tanto ni a caminar tanto… ¡pero al día siguiente lo volvíamos a hacer!Esta vez empezaríamos por el pintoresco Mercado de Bolhao, que me recordó bastante a los típicos mercados gallegos aunque mucho más anclado en el pasado.

A continuación aprovecharíamos para sacarnos unas instantáneas en la Plaza del Ayuntamiento dónde están colocados unos bonitos bancos con carteles que indican que estamos en “Porto“.

A continuación nos subimos hasta la Torre de los Clérigos para disfrutar de la ciudad desde lo alto y aprovecharnos para hacernos hasta la impresionante Biblioteca Lello e Irmao (famosa por salir en la película de Harry Potter) que está a un paso de allí.

A mediodía haríamos una parada en la ciudad universitaria y a pesar de no tener hambre, volvíamos a comer de nuevo y es que la gastronomía portuguesa da para mucho, jajaja.

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Jardines del Palacio de Cristal

Paseo por el Palacio de Cristal

Seguiríamos hasta el Palacio de Cristal que nos decepcionó un poco ya que realmente lo más destacable no es el edificio en sí (que se parece a una nave espacial) sino sus bonitos jardines desde los que se ve la desembocadura del río Duero.

A la noche, volvíamos una vez más hasta la Ribeira (que es dónde se encuentran los bares de copas) y aprovechábamos para disfrutar de un ambiente tranquilo pero mágico al encenderse todas las luces.

Aunque Oporto no tiene ni demasiado ni pocas cosas que ver. Es una opción perfecta para relax, diversión y sobre todo, imprescindible para disfrutar de la gastronomía portuguesa.

4 Respuestas

  1. Verónica (Deambulando con Arta

    Yo fui dos veces a Oporto, la primera no me gustó nada y la segunda me encantó, jeje. Tengo que volver una tercera! Nosotros también nos fuimos de puente ese finde y recuerdo que no podía dejar de actualizar la web del periódico por si había novedades. Un día que no olvidaremos 🙁

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    • El Viaje de Mi Vida

      Está claro… Fue uno de los días más tristes de la historia de Galicia y creo que nos costará tiempo olvidarlo. 🙁
      En cuanto a Oporto, viene recomendado como uno de los 1000 sitios que ver antes de morir. Es un lugar chulo pero ¿realmente es para tanto? En el libro se menciona la ciudad y todo el Valle del Douro así que quizás para la próxima me haga un recorrido más “rural” para ver qué más esconde la región…

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  2. María Viaxadoiro

    Pues para nosotros Oporto es para tanto y más! Aunque nuestra ruta habitual difiere bastante de la que tu hiciste .
    Básico número 1:museo de Serralves, si te interesa el arte moderno y la arquitectura allí siempre hay algo interesante, luego una bodeguita y si vamos con “primerizos” paseo en Ravelo por el Douro. Por la tarde el museo de la alfándega es otro que suele tener cosas chulas.
    Para comer que no falte el cabrito y el arroz caldoso y noche de copas por la ribera.
    Ese suele ser nuestro plan 🙂
    Si te animas a continuar explorando el valle del Douro en el blog tenemos algunas cosillas. Te recomiendo ir en la vendimia a Peso de Regua y Pinhao y participar de las fiestas pisando uva hasta altas horas de la noche (creo que te iba a gustar mucho ;-)) y en plan más tranqui hacerte en tren el tramo que va de Pinhao a Pocinho que es una delicia.

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    • El Viaje de Mi Vida

      Wow! Tomo nota, tomo nota que os veo muy expertos, jajaja.
      También es cierto que hacía muy buen tiempo así que dejamos los museos para otro momento… Los ravelos los vimos pero pillamos un barquito para pasar por debajo de todos los puentes.
      Lo del cabrito también me lo apunto para la próxima. Le dimos a absolutamente todo los demás excepto, jajaja (varios pescados – entre ellos bacalao – cocinados de miles de maneras, pulpo a la brasa, la p*** francesinha, pasteles a tutiplén…). Yo creo que vinimos con al menos 3 kilos de más en un sólo finde.
      Irse de copichuelas en la Ribera también moló. El ambiente era muy chulo 🙂
      ¡Si estamos al lado, habrá que repetir para descubrir todos sus secretos! 🙂

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