Al día siguiente, tal y como habíamos quedado, mi pequeño aprendiz de viajero, Zak, y yo nos fuimos a pasar un merecido día de descanso a la Playa de Mondello, la playa de Palermo para entendernos (es a la que van todos los palermitanos). En el mismo centro cogeríamos un bus que nos llevaría hasta allí en apenas 40 minutos.

playa-mondello-sicilia

Playa de Mondello

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Playa de Mondello

1. La Playa de Mondello

La Playa de Mondello es larguísima y está bastante concurrida. Hay zonas de pago (con cabinas para cambiarse, tumbonas y sombrillas) y luego hay zonas de playa pública. Un día de relax sin mucho más que contar, conociendo un poco más a mi nuevo compañero de viaje, pero, desde luego, creo que ninguno de los dos podremos olvidar esas aguas transparentes de agua turquesa y vernos rodeados de montañas. ¡Los paisajes de la costa siciliana son realmente preciosos!

Monreale Sicilia

Monreale Sicilia

2. Monreale

Al día siguiente, volvería  a las andadas (a meterme caña, que en el fondo es lo que me gusta, jajaja) y seguiría investigando los alrededores de Palermo. Otra de las recomendaciones de Patricia Schultz era visitar la Catedral de Monreale. Una vez más, desde el centro (estación de autobús), encontraría transporte público para dirigirme a este pequeño municipio de 40 000 que apenas se encuentra a una hora de la capital.

El pueblecito cumple todos los estereotipos de pueblo italiano: casitas de colores con persianas verdes, gente paseando por la ciudad en bicicleta, pizzerías y “focaccierías” con olores embriagadores en todas las esquinas… ¡Sólo falta Giovanni Rana que se asome de algún balcón, jajaja! Hoy en día, Monreale es sobre todo una zona residencial pero ahí está su “peazo”catedral, construida por “capricho” ya que cuentan que Guillermo II, un rey normando, mandó construir allí la que sería la Catedral más bonita de Europa porque quería imponerse a un arzobispo inglés que tenían sus influencias entre la nobleza local. ¡Está claro que quería dejar impresionado a todos y sigue haciéndolo!

El interior de la catedral se lleva claramente la palma y es el motivo por el que los guiris nos desplazamos hasta Monreale. ¡No decepciona! Está enteramente cubierta de mosaícos dorados de estilo bizantino. Vamos, que una vez más, la sencillez y lo siciliano no casan. 😀

La cripta es de un estilo “barroco barroquísimo” como lo que me había podido encontrar al visitar las Joyas de Palermo. Una vez más, la austeridad no la inventaron los sicilianos.

Parte de su fachada es del s. XII y posee un estilo normando (que también nos encontraremos en el Palazzo dei Normanni como nos delata su nombre). He de decir que me parece fascinante que los normandos también pasaran por Sicilia. Según vas descubriendo la isla, te das cuenta del gran impacto que han tenido todas esas olas migratorias y el maravilloso crisol de civilizaciones que es Sicilia.

Otra de las grandes sorpresas de la Catedral de Monreale fue el claustro de su Monasterio (gracias carné de estudiante de filosofía por dejarme entrar gratis en todas partes, jejeje). Por lo visto, son 228 columnas con capiteles y decoraciones diferentes – a cual más bonito. Es realmente único.

Visitar Monreale os llevará apenas medio día porque, como bien comenté, el pueblo no tienen mucho más pero personalmente si tenéis tiempo de ir hasta allí, creo que realmente merece mucho pena desplazarse hasta allí ya que su catedral es un edificio de lo más singular.

 

 

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