¡Por fin abandonando Alemania!

Nos despedimos con unos cuantos cortes de mangas del cartel “Welcome to Hannover” jurando que jamás volveríamos después de tal pesadilla.

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Los supervivientes de este tormentoso viaje

Nos hicieron subir a una avioneta rumbo a Madrid. Al sumar tantas horas de retraso, Iberia nos anunció amablemente que habíamos perdido el último vuelo para Santiago de Compostela.

En un ataque de histeria-cansancio extremo, una de las chicas del grupo empezó a gritarle como una posesa a uno de los azafatos que aún andaba por ahí y milagrosamente se apiadaron de nuestro grupito.

Aquella noche nos pusieron un microbús y acabamos en un hotel de aeropuerto 5 estrellas (eso sí, sin maletas pero con cena y jacuzzi).

Último sobresalto en Madrid

Este habría podido ser el hermoso final de este viaje… pero ¡Noooooo! ¡La cosa no acabó ahí!

Al día siguiente dos de las chicas del grupo se quedaron dormidas y casi perdemos nuestro vuelo MadridSantiago. Recuerdo, como en una película, estar corriendo como una loca por la Terminal mirando hacia atrás todo el rato para no perder a nadie. Ya estaban llamándonos por megafonía. Me paré junto a la azafata y me puse a contar a mis polluelos…

 – 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8… ¿dónde está María?

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Grupo español superviviente del tormentoso viaje de Aurich

Con el corazón un puño, ya me volvía a ver atrapada en la misma pesadilla del día anterior… Aparece por fin María casi llorando.

– Mmmm… Tenía mi tarjeta de embarque en la mano mientras corría por el aeropuerto…y la perdí…

¡¡¡No podía ser!!!

La azafata me miró, yo la miré pidiéndole por favor que nos dejara pasar. Milagrosamente, alguien me oyó, y por megafonía anunciaron que acababan de encontrar una tarjeta de embarque. La azafata nos hizo pasar de inmediato y cerraron la puerta del avión detrás de nosotras. ¡Por fin llegaríamos a Santiago! (bueno, lo único que nos faltaba era que se estrellase el avión pero aún seguimos aquí para contarlo, jajaja).

Fue un vuelo tranquilo pero aún recuerdo a los chicos, imitando al papa, y besando el suelo de Lavacolla al llegar después de tremenda odisea.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque me gustaría que, a partir de ahora, siempre que tengáis algún contratiempo de cualquier tipo durante vuestros viajes, os acordéis de esta maravillosa historia, de aquella chica que sobrevivió a tantos contratiempos a lo largo de 48 horas, y os rías. Porque como bien decía mi abuela “Todo tiene solución, excepto la muerte”.

5 Respuestas

  1. Noemí

    La verdad que increible, hay que vivirlo para contarlo. Gracias por compartir esta historia con nosotros 😉

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  2. Beatlemarta

    Sí tanto me jarté que cogí una indigestión del carajo y acabé vomitando en la moqueta de aquella habitación que tantos gritos y amenazas me costó… Gracias Sandra por recordarnos esta Odisea!!

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