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Un concierto difícil de olvidar

Concierto de los Rolling Stones en Lisboa y de museos por Lisboa

¡No sólo de viajes vive esta mujer! Cómo ya lo habéis podido comprobar a través de mis videopostales, la música es mi otra gran pasión. Cuando sus satánicas majestades anunciaron dos conciertos en la Península (uno en Madrid y otro en Lisboa), no lo dude ni un segundo. ¡Era muy necesario que viese en directo a los Rolling Stones! (y aún más cuando podría ser su última gira).

A pesar de las pésimas comunicaciones de Galicia con Portugal, me salvaría Blablacar. ¡Había un montón de gente desplazándose para ir al concierto! Ahorré en gastos y gané en velocidad, comodidad y entretenimiento.

Tras varios años, me volvería a encontrar con mi querida Lisboa (aunque estaba vez sólo estaríamos ella y yo :D).

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Barrio del Rossio

Antes de nada, lo primero era lo primero. Controlando los gastos de esta escapadita de fin de semana (me quedaría 3 días más después del concierto), me instalé en mi habitación alquilada a través de AirBnb (¡a ver quién encuentra una habitación tan molona en el centro de Lisboa por 15 euros la noche!) y me fui rápidamente al Parque da Bela Vista dónde viviría realmente un conciertazo junto a más amigos, llegados de Coruña, con los que me encontraría ya en el recinto del Rock In Río.

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De guiri por el barrio del Rossio

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Mirador Portas do Sol

Pasada la locura de estar un espectáculo de semejante envergadura en medio de 90 000 personas y asimilar que además de los Rolling Stones había tenido la suerte de ver también a Bruce Springsteen (¡Menuda sorpresa!), tocaba reencontrarme ya con mi amada capital portuguesa. El tiempo acompañaba y tenía mucho por hacer: además de volver a los emblemáticos lugares de la ciudad (el barrio de Rossio, la Baixa, la Praça do Comércio, el Monasterio de Jerónimos, la Torre de Belém, el Monumento de los Descubrimientos)  y ponerme de morada de pastéis de belem, tenía que visitar los tres museos de Lisboa citados en la lista de los 1000 sitios que ver antes de morir para averiguar si realmente merecían la pena.

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Monasterio de los Jerónimos

Museo Berardo

Empezaría con algo de arte contemporáneo: el Museo Berardo. El enorme edificio moderno se encuentra cerca de la Torre de Belém . Recoge unas 1000 obras contemporáneas del siglo XX y XXI (dónde destacan algún Picasso, Dalí, Duchamp, Warhol y Bacon). Personalmente lo que más me gustó fue una interesante galería de anuncios publicitarios (desde 1900). Un museo interesante y muy ameno aunque no seáis muy fans del arte “modernoso”.

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La Torre de Belem

Museu do Design e da Moda (MuDe)

Mi siguiente parada sería el MuDe (Museu do Design e da Moda) que se encuentra en la mismísima Baixa, a unos pasos de Praça do Comercio. Esta visita también resultó interesantísima. No sólo porque la exposición realmente está muy bien planteada sino porque además resulta muy divertido ver cómo hemos evolucionado en cuanto a diseños se refiere (sobre todo viendo algunas extravagancias de los años 60-70, jajaja). Otra de las cosas que más me impactó de este museo fue la parte dedicada a la moda dónde se exponen varios modelos de alta costura. ¡Verlos en vivo es una auténtica pasada!¡Es cuando realmente te das cuenta de que son auténticas obras de arte! (nada que ver con lo que puedes apreciar en la tele o en las revistas). Cabe destacar que el edificio en el que se encuentra el MuDe es la antigua sucursal del Banco Nacional Ultramarino por lo que es un lugar espacioso y a la vez intrigante ya que fue desvalijado y lo han dejado tal cual (Parece estar en ruinas).

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La Baixa (Foto: skandal00)

Museo Calouste Gulbenkian

Finalmente mi último día de turista por Lisboa lo reservaría al Museo Calouste Gulbenkian. Este tercer museo me pareció una auténtica joya. Me llevé una grata sorpresa (¡Gracias, Patricia!). La colección es pequeña pero las antigüedades islámicas, de Extremo Oriente, las pinturas del siglo XV, XVI e XVII, las esculturas del XVIII además de la excepcional colección de joyas del modernista René Lalique me cautivaron definitivamente.

En resumen, nunca me canso de Lisboa y, desde luego, aunque en mi humilde opinión sea una de las mejores ciudades por la que perderse y pasear, confirmo que posee efectivamente muchos museos dignos de mención.

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