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El imponente Buda bajo la lluvia (Foto: skandal00)

Excursión a Kamakura

Tal y como comenté en mi ultimo capítulo de Tomas Falsas V, Especial Japón, sólo encontramos una sola dirección durante todo nuestro viaje y sería la de nuestro ultimo host en Japón, Daigo, que vivía en el barrio de Kanagawa. La zona era totalmente diferente al barrio dónde nos hospedábamos los primeros días con Ichiro (Togoshikoen). Se respiraba un ambiente mucho más cool, bastante gente por las calles, muchas cafeterías, restaurantes y bares…

Tras unas breves presentaciones con Daigo, nos fuimos rápidamente a la cama tras el largo día que habíamos tenido en Kioto (es decir, me quedé dormida mientras hablábamos con él, jaja).

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Entrando dentro del Buda de Kamakura

A la mañana siguiente, decidimos aprovechar nuestra nueva ubicación para acercarnos hasta Kamakura. El cansancio empezaba a ser notorio pero queríamos seguir disfrutando de cada segundo en Japón. El día se presentó lluvioso pero allá nos fuimos a ver al enorme Daibutsu de bronce de 13 metros de altura (uno de los Budas más grandes de Japón). Hay que decir que la estatua es realmente imponente. Nos adentramos en su interior (por unos 20 yenes) pero la verdad es que no merece mucho la pena (Bueno, siempre puedes decir que has estado en el interior de estatua construida en 1252….). El resto de la ciudad nos decepcionó bastante (quizás por la lluvia, quizás por el cansancio o quizás porque nos dio la sensación que todo parecía estar dispuesto para venderle lo que fuese a los turistas).

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Coronas del festival Hanazono

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Templo en medio del barrio Shinjuku

Visitar al barrio Golden Gai y cómo acabar metidos de lleno en el festival de Hanazono sin querer

Decidimos volver enseguida a Tokio. Era fin de semana así que decidimos ir a dar una vuelta por el barrio Golden Gai en Shinjuku para ver cómo era la “marcha” en la capital. Lo cierto que este barrio formado por unas cuantas callejuelas estrechas, y oscuras con mini “barracones” es curioso porque es como un “pegote” dentro de un barrio moderno. Al final, no nos animamos a entrar ya que el ambiente en estos minúsculos bares no era muy allá: una barra y  unos pocos clientes sentadas en ella hablando con los camareros. Tras esta pequeña decepción, de camino para casa, de repente vi a un grupo de chicos y chicas con una corona de flores y muñequitas (bastante macabras)… ¡Todo muy extraño! Me acerqué a ellos y les pregunté qué era. Una de las chicas me contestó tímidamente: Good luck, good luck!!! (Buena suerte en inglés) Así que le dije a Adri…¡Tenemos que seguirles! XD

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Tokyo by night: ¡Impresionante!

Después de unos cuantos aciertos gracias a mi sentido arácnido Adri ya estaba emocionado con lo que nos encontraríamos y, de repente, ¡tachán! ¡Una enorme verbena-fiesta de barrio! Nos encontramos con miles de coronas de flores, como la que habíamos visto. La gente las depositaba en un montón a modo de ofrenda delante de un templo con un montón de farolillos iluminados. ¡Increíble! El ambiente muy relajado (como siempre) pero esta vez sí que se oían más risas, música, más ruido de lo habitual… Había un montón de puestos callejeros de comida muy apetitosos y mesas alrededor con gente comiendo. Gracias a Héctor de Kirainet.com he logrado averiguar tras mi regreso que esta fiesta se llama Hanazono.

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Bandas tocando en las calles de Tokio

Despidiéndonos de Tokio

Tras dar unas cuantas vueltas por allí, volveríamos ya para casa cruzando el barrio de Shinjuku de noche. Las calles estaban tan animadas que hasta parecía un lugar distinto. De camino a la parada de metro vimos varias de bandas tocando en la calle (y la verdad es que lo tenían muy bien montado y no lo hacían nada más). Durante un momento nos volvimos a perder un poco y acabamos de casualidad en unas calles repletas de “Hoteles del Amor, todos ellos con sus particulares letreros con dos tarifas de “Para descansar” o “Para pasar la noche”. ¡Todo muy políticamente correcto!

Lo que está claro es que los japoneses tienen su forma de divertirse. Tampoco son tan serios como podemos imaginárnoslo, pero sí definitivamente su forma de hacerlo es bastante diferente a la nuestra.

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