Tal y como había ocurrido con el resto de mi viaje, la visita a Isfahán – la guinda sobre el pastel – pasó en un abrir y cerrar de ojos.

Apenas llegaba a casa de la dulce Mernoosh (mi Couchsurfer durante aquellos dos días), no podía esperar más para empezar a recorrer esta preciosa ciudad de Irán.

1. El barrio armenio y el río Zayandeh Rud

Mi primer paseo me haría recorrer el barrio armenio (al que no le encontré nada muy especial) y un inmenso parque todo lo largo del río Zayandeh Rud. A pesar de ser de noche y estar en un país supuestamente peligroso para las mujeres, me sentía muy segura. Allí me fui encontrando con un montón de familias con hijos y parejas, paseando tranquilamente como yo, todos maravillados por la bonita iluminación de los puentes. El río estaba seco y aún así todo aquello resultaba muy romántico.

El puente que me hechizó definitivamente con diferencia fue Pol-e Khaju, también llamado Khaju Bridge. Estaba lleno de gente paseando por su interior y hasta había grupos de amigos allí reunidos cantando. ¡No podía dejar de pensar en qué equivocada estaba la gente con respeto a Irán viviendo todo aquello!

Cuando mis piernas ya no pudieron más, decidí por fin volver a casa dónde Mernoosh y su adorable familia me esperaban. Mi pobre anfitriona estaba a tope de exámenes así que al día siguiente me ofreció la posibilidad de visitar la ciudad con otra Couchsurfer que estaba hospedada en casa de un amigo suyo así que me pareció una idea fantástica.

Khaju Bridge Isfahan Iran

Khaju Bridge Isfahan Iran

2. El Palacio Chehel Sotún

Al día siguiente conocería Ade, una chica inglesa que también viajaba sola. Era estudiante de persa, de cultura islámica y oriental, cosa que me impresionó un montón. Aprendería un montón con ella. Nuestra primera parada, por recomendación de su host Ali, fue en el Palacio Chehel Sotún. ¡Me encantó! Las pinturas murales de su interior son realmente impresionantes. No me esperaba encontrar un lugar como aquel.

 

3. Imam Square

A continuación nos fuimos a Naqsh-e Jahān Square, más conocida, Imam Square, la segunda plaza más grande el mundo con sus 90 000 metros cuadrados de superficie. Desde luego, no defrauda. Los soportales son preciosos, las mezquitas de Lotfollah y del Shah compiten en belleza y, las fuentes y los carros de caballos que cruzan la plaza le dan un aire de ensueño. En la misma plaza está el Palacio de Ali Qapu que además de ser muy interesante tiene unas vistas espectaculares a toda la plaza…

Tras una mañana completita, la Lonely Planet de Ade nos recomendaba Sofreh Khaneh Sonnati como lugar de referencia para ir a comer. Estaba en la misma plaza así que allí nos fuimos a buscarlo. ¡Todo un espectáculo como sentadas en la reproducción de un palacio persa que parece sacado de las mil y una noche! La comida era rica, abundante y a un precio más que razonable así que nos dimos un lujazo y probamos de todo. 😉

4. Jamed Mosque

Por la tarde, Ade y yo nos separaríamos. Ella quería pasar la tarde compras (y es que ella tenía todo un mes para viajar por Irán), yo preferiría simplemente perderme por el Bazar y dirigirme hasta Jameh Mosque, la mezquita más antigua de Isfahán antes de quedar con Mernoosh con la que me encontraría más tarde para tomar algo. No me arrepentí de aquella decisión y es que, Jameh Mosque, a pesar de no ser la más bonita, resultó ser la mezquita que más me impresionó por el alma que trasmitían aquellas paredes. Muchas partes estaban medio abandonadas y en ruinas, otras reconstruidas a pesar de los daños sufridos por los bombardeos iraníes. Aquel lugar me hipnotizó aún más que todo lo visto anteriormente hasta el punto que un hombre allí sentado, viéndome boquiabierta, vino a hablar conmigo. Al principio desconfié de él pensando que era un guía y que fuese a pedirme dinero pero este profesor jubilado se dedicó simplemente a explicarme los bonitos detalles escondidos alrededor de la mezquita. Tras darle las gracias, a pesar de no haberme pedido nada, le pregunté si le podía devolver el favor por su gran lección de historia, cultura y arquitectura. Me contestó que coleccionaba monedas así que tras mostrarle los pocos euros que tenía encima, sólo se quedó con las de céntimo que no tenía.

 

5. El Hotel Abbasi

Si el día había sido estupendo, acabarlo con Mernoosh hizo que Isfahán me gustase aún más. Me llevó a tomar algo al preciosísimo Hotel Abbasi dónde una vez más todos mis estereotipos sobre Irán se verían machacados y, a continuación, iríamos a casa de unos amigos suyos que resultaron ser encantadores. Pasamos una noche estupenda, nos reímos un montón y finalmente, decidieron llevarme de paseo por el centro. Si Isfahán enamora de día, ver Imam Square de noche me puso los pelos como escarpias.

Mi viaje estaba ya llegando a su fin y desde luego, Irán no había dejado de sorprender en ningún momento, segundo tras segundo…

Imam Square Noche Isfahan Iran

Imam Square Noche Isfahan Iran

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