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El bonito claustro de la Catedral de Oporto

1º) Pasear por la Ribera del Duero y/o recorrer el río en barco

Desde luego Oporto no sería Oporto sin el Río Duero y sin sus 7 puentes (¡Nada más y nada menos). El color, la luz y la nostalgia que nos transmite por todos sus poros esta ciudad hace de ella un lugar único. Tanto desde su Ribera más antigua como desde Vila de Nova de Gaia, sea de día como de noche, no dejéis de pasear y dejaros llevar por el ambiente. 😉

Si hiciese calor, un crucero podría ser altamente recomendable. No suelen ser muy caros y es otra forma muy agradable de ver la ciudad.

2º) Visitar sus bodegas y probar el Oporto

Puede parecer algo muy “guiri” pero las bodegas de Vino de Oporto son parte de la historia de la ciudad y, por lo tanto, su visita resulta muy interesante para entender la ciudad. Sin los comerciantes ingleses empeñados en comercializar los vinos del Duero, la ciudad nunca habría llegado a ser lo que es. Además, una cata para alegrar el día, nunca viene mal. 😛

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Vistas a Oporto desde la catedral

3º) La catedral y su casco histórico

Aunque el interior de la Catedral de Oporto no es demasiado llamativo sí que merece la pena detenerse en su claustro gótico decorado, cómo no, con preciosos azulejos azules pintados. Si no os interesa entrar en la catedral, podéis rodearla y, desde su patio trasero, tendréis unas preciosas vistas sobre todo el Casco Histórico de Oporto, Patrimonio de la Humanidad. Al igual que ocurre con las Riberas del Rio Duero, la decadencia, los azulejos, los colores y las calles laberínticas y empinadas de esa parte de la ciudad nos traslada a un estado de romanticismo al que sólo Oporto es capaz de transportarnos.

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Una francesinha con patatas o “Muerte y destrucción”

4º) Las bonitas vistas a toda la ciudad desde la Torre de los Clérigos (con una parada obligada por la librería Lello e Irmao)

Si no habéis tenido oportunidad de acercaros hasta la Catedral (Sé), otra de las mejores vistas a toda la ciudad la podéis tener subiendo a lo alto de la Torre de los Clérigos.

A un tiro de piedra se encuentra la Librería Lello e Irmao, una de las librerías más bonitas de Europa y ahora famosísima gracias a las películas de Harry Potter. Tiene una increíble escalera de madera y sus estanterías llegan hasta los techos, coronados por preciosas vidrieras. Grabadlo bien en vuestra memoria porque está prohibidísimo sacarle fotos.

5º) Gastronomía portuguesa en toda su plenitud

¿Os gusta el buen comer? ¡Ojito con Oporto! Se puede comer muy muy bien, grandes cantidades y barato. Evidentemente el bacalao (y otros pescados) son los reyes y nos os aburriréis porque los preparan de 1001 maneras diferentes. Otras de las especialidades son las Tripas (fabada con callos), el cabrito, las sopas… Si tenéis un estómago a prueba de bombas, no dudéis en probar las francesinhas.

Finalmente, el café y la repostería son otros de los grandes puntos fuertes.

¡Ojo! Recordad los consejos de mis compañeros de GaliciaTB, O Viaxadoiro, sobre los Aperitivos/Couvert, si no queréis pagar de más. ¡Quién avisa, no es traidor!

 

 

 

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