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La bulliciosa Plaza Yamaa El Fna

1. Plaza Yamaa El Fna

De todos los lugares del mundo que he visitado, jamás he visto algo parecido a lo que ocurre durante las 24 horas del día en la Plaza Yamaa el Fna. Este lugar es mágico por su color, su bullicio y sus olores. A todas horas hay gente reunida, vendedores de zumos, espectáculos varios, feriantes con sus monos… Es algo indescriptible pero que a todos los que visitamos Marrakech nos atrapa y, desde luego, no deja indiferente.

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Pequeños oasis escondidos: los riads

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Telares

2. Alojarse en un Riad y perderse por la Medina y los bazares

El alma de Marrakech está en su Medina. Perderse (literalmente) por ella y sus bazares es relativamente fácil. Su muralla que encierra callejuelas caóticas, sucias nos transporta al pasado. ¡No apto para remilgados! Personalmente recomiendo contratar a un guía ya que se trata de un auténtico laberinto y cada zona esconde sus secretos: de esta forma, podréis visitar desde talleres de artesanía como telares o tiendas de especias y aceite de argán. Y recordad, ¡regatead sin miedos! Tan pronto le pilléis el truco, os encantará 😀

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Atardecer sobre la Mezquita Kutubia

Los Riads son otro de los secretos mejores guardados de Marrakech. Aunque todas las puertas y fachadas de los edificios sean igual de austeras, estos antiguos palacetes reformados en hoteles, para el disfrute de los turistas, os harán sentir como un sultán.

3. La Mezquita Kutubia y la llamada a la oración

A un tiro de piedra de la Plaza Yamaa el Fna os encontraréis con una torre con gran parecido a La Giralda. ¡Esta fue la fuente de inspiración: la Mezquita de Kutubia! Construida en 1158 es uno de los emblemas de Marrakech. Alrededor posee unos bonitos jardines. La Medina es relativamente pequeña y -hayáis viajado o no a algún país islámico – escuchar las voces de la llamada a la oración de las diferentes mezquitas retumbando a través de los edificios con paredes de adobe os podrá los pelos de punta.

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Puertas al paraíso de La Mamounia

4. El Jardín Majorelle y La Mamouina

Visitando la vivienda del pintor Jacques Majorelle y sus jardines, que tanto inspiraron a Yves Saint Laurent, o adentrándoos en unos de los hoteles más lujosos de la ciudad, La Mamounia (recomendación de Patricia Schultz) es cuando empezáis a entender porque tantos “ricachones” se han enamorado de la ciudad. Estos suntuosos palacetes árabes con jardines exquisitamente cuidados recuerdan el Paraíso por su belleza.

5. Los Palacios de la Bahía, de Dar Si Said, las Tumbas Sadíes

El palacio de la Bahía del s. XIX, el museo Dar Si said y las Tumbas Sadíes os los añado a la lista pero por desgracia no tuve oportunidad de visitarlos. Mi buena amiga Mrs Knook, sí fue y me puso los dientes largos, muy largos…

Extra!  Essaouira y/o el Alto Atlas (Valle de Ourika)

Si disponéis de más días, las excursiones más recomendadas (y comunes) son al pueblo costero de Essaouira (en mi caso, queda pendiente para la próxima aunque Mrs Knook aquí os cuenta su experiencia) o visitar el Valle de Ourika. Nuestra excursión incluía la visita de un pueblo berebere, de una fábrica de aceite de argán, tiendas locales y paseo en camello para los más guiris. Recordad llevar buen calzado para la excursión. El acceso hasta las cascadas es algo complicado y hay que trepar bastante para poder disfrutar de las maravillosas vistas al pueblo de Setti-Fatma. Un paisaje realmente alucinante, mezcla nieve y terrenos arenosos. Merece mucho la pena.

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El Valle de Ourika

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