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Los budas dormidos entre ruinas de Inwa (Ava)

1º) Inwa (Ava)

La mayoría de los turistas van hasta Mandalay para ver el famoso puente U Bein. Sin embargo, lo que más me enamoró fue el pueblecito de Inwa (también llamado Ava) que se encuentra a treinta kilómetros. Este lugar rodeado de maravillosos arrozales y, hoy, tan apacible fue capital de imperio durante cinco siglos. Muestra de ello sus estupas en ruinas, sus abandonados monasterios y su torre de vigilancia inclinada a raíz del terremoto de 1839… ¡Probablemente de los lugares que más me fascinó de Birmania!

2º) El puente U Bein (Amarapura)

Desgraciadamente, el atardecer en el puente U Bein se han convertido en todo una acontecimiento de masas (al igual que Bagan). En mi opinión, tantos visitantes han ido restándole encanto a esta construcción que permitir cruzar el río Taung Tha Man de orilla a otra. Se puede recorrer el puente más largo de teca del mundo a pie (¿cuánto tiempo conseguirá aguantar? 🙁 ) o contratar una pequeña embarcación para verlo en toda su envergadura desde el agua. Desde luego, se trata de una maravilla de la construcción: 1,2 kilómetro de largo y 1086 pilares de madera que aún siguen resistiendo desde 1850.

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Atardecer sobre el río Thaung Tha Man

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Vistas a la Pagoda Kuthodaw desde Mandalay Hill

3º) El Monasterio Shwenandaw y Mandalay Hill

En Mandalay, lo que más me gustó con diferencia fue el llamativo Monasterio Shwenandaw, construido en 1880. La delicadeza con la que fue esculpida la madera de teca da la sensación de que va a echar a volar. A una hora andando todo cuesta arriba (15 min en motocicleta) está Mandalay Hill: un impresionante mirador desde el que ver las cientos de pagodas y monasterios de Mandalay. Desde allí podréis visualizar dos de las más grandes pagoda de la ciudad: la de Kuthodaw y la de Sandamuni.

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Los niños monjes esperando el desayuno bajo la atenta mirada de los turistas

4º) El templo Mahamuni, los monjes de Ganayon Kyaung y Sagaing

Para conocer la Mandalay más religiosa (miles jóvenes de todo Birmania se dirigen allí para internarse en sus monasterios), no podéis perderos el templo Mahamuni. Es uno de los cultos con más devolución. Miles de fieles se acercan a este enorme Buda y le ofrecen (pegan) pan de oro. Otro de los grandes turísticos de Mandalay es dirigirse a Amarapura, al monasterio de Ganayon Kyaung. Es una de las “escuelas” más importantes de la región fundada en 1914. Sobre las 10 se van formando filas para el desayuno. Mientras los pobres “monjitos” hacen cola para empezar su rutina diaria, allí se reúnen miles de turistas para la foto. Finalmente, para cerrar este paseo religioso, no dejéis de visitar Sagaing, al borde del río Ayeyarway (a 20 quilómetros de Mandalay). Esta antigua capital está también repleta de fascinantes monasterios.

5º) El Palacio imperial de Mandalay

Lo más llamativo de Mandalay es el enorme cinturón formado por su extensa muralla rodeada por agua en el centro de la ciudad. Una vez se accede a la ciudadela, su interior no es tan impresionante como cabría pensar. Os recomiendo alquilar una bicicleta para alcanzar directamente lo más interesante. El Palacio que perteneció a la última dinastía de Birmania, de estilo tradicional, me recordó personalmente los palacios japoneses. El conjunto de edificios nos dan una idea de cómo era la vida de la corte del s. XIX.

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El palacio imperial de Mandalay

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