Unos días de desconexión en Granada con mi hermana

Hasta entonces no había tratado ningún viaje a ciudades españolas porque realmente cuando el libro cayó en mis manos había viajado ya más fuera de España que dentro del país (cosa que sé que es vergonzosa). Conocía Salamanca (por ser mi mamá de allí), conocía algo Asturias, Cuenca (por las giras con Sardiña) había viajado varias veces a Madrid y Barcelona (a visitar amigos que se habían ido allí en busca de trabajo)… Sin embargo, nunca había hecho de guiri por España y conocer Granada era algo imprescindible. Mi hermana y yo viajamos por primera vez las dos solas.

 

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Tapitas ricas ricas! Mmmm

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Un pequeño paraíso sobre la tierra

1. El Albaicín

Nos hospedamos en el hotel Albero, pegadito a la mismísima Alhambra, pero ¡ya nos perdimos nada más llegar! Hacía un calor abrasador, era a mediodía y nos veíamos en medio de la nada. Tras un telefónico “¡Pónganse a la sombra, por Dios!” el mismísimo dueño del hotel nos vimos a buscar en coche, jajaja. ¡Eso sí que es atención al cliente de primera categoría!

Ese mismo día decidimos introducirnos por las callejuelas del Realejo, situado a los pies de la Alhambra, restos de la ciudad musulmana. Después de unas buenas caminatas decidimos parar a tomarnos un té moruno en uno de las muchas “jaimas” con encanto que había. A la noche cenamos nuestro pescaíto frito y unas berenjenas rebozadas con miel por el Albaicín, barrio de casas blancas típicamente andaluzas, mientras nos rodeaban docenas de gatos esperando propina.

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Arte islámico

La peor parte fue intentar salir del barrio de noche y es que las callejuelas laberínticas no suelen estar bien iluminadas y aún pasamos algo de miedo… Aún así llegamos de casualidad hasta el pequeño mirador de la Silla del Moro y tuvimos unas preciosas vistas de la ciudad de noche.

2. La Alambra

A la mañana siguiente, como no, fuimos a visitar el monumento más emblemático de Granada. Realmente es un conjunto espectacular, abrumador. La Alcazaba y la Torre de la Vela, construcciones militares y más austeras, nos muestran la fortaleza del Califato, nos transporta hacia la crudeza de los ataques a los que debieron enfrentar los musulmanes. El palacio de la Alambra, la Puerta de la Justicia, el Cuarto de Comares, la Sala de la Barca, el Patio de los Leones (al que no accedimos por error y por falta de indicaciones) nos muestran exquisitos detalles tanto a nivel arquitectónico como decorativo, el arte islámico en todo su esplendor. El Generalife me enamoró con sus precios jardines y estanques de agua que dan la sensación de estar en un paraíso en la tierra.

 

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La Alhambra, llena de esplendor

3. El Sacromonte

El último día tuvimos la brillante idea de ir hasta el Sacromonte (porque venía en todas las guías) y me sé de una que me hubiese matado por arrastrarla hasta allí.

Nos pilló de nuevo el calor del mediodía, estábamos otra vez solas y perdidas – esta vez en medio del monte – en un barrio con unas pintas bastante poco reconfortantes. Llegamos a la Abadía museo que desgraciadamente estaba cerrada y de vuelta para la ciudad vimos numerosas casas-cueva. A la tarde nos despedíamos de la ciudad desde el increíble mirador de San Nicolás con su ambientillo de lo más flamenco.

Mi primer viaje a Andalucía lleno de sol y magia. Belleza por fuera, dolor por dentro (mi vida daba un giro radical al darse por finalizada una relación sentimental de 8 años). Quizás no disfrutará del viaje como era debido pero aún así lo recuerdo con grandísimo cariño ya que fueron muy buenos momentos y muchas risas con mi hermana. Familia y viajes, un gran remedio contra el desamor. 🙂

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WTF!??! XD (Foto: skandal00)

Una Respuesta

  1. missmadaboutravel

    Granada es una de mis ciudades preferidas… He ido 4 veces y cada vez me maravilla más… su carrera del Darro, la preciosa Alhambra, las calles del Albaycín… 😉

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