Visita a Fránkfurt

Las pasadas navidades, como pudisteis leer, otro de los objetivos a conseguir del libro “1000 sitios que ver antes de morir” era visitar los mercadillos navideños de Alemania. Aprovechando que tenía una visita pendiente con una amiga que se mudó hace ahora casi 3 años a Fránkfurt, decidí matar dos pájaros de un tiro.

Nada más llegar a Fránkfurt me vi sorprendida por su extraña y compleja arquitectura. Confieso que no me esperaba para nada que la ciudad mezclase su recuerdo con su futuro. La ciudad fue prácticamente arrasada por completo durante la Segunda Guerra Mundial por lo tanto edificios como la Casa Natal de Goethe han sido reconstruidas manteniendo su estilo pero, en medio de “viejos” edificios se diseminan modernos rascacielos, que nos recuerdan que Fránkfurt es la capital del Banco Central Europeo.

Aprovechando la época del año en el que visitaba la ciudad, con mi amiga Lis decidimos recorrerla de una forma muy divertida: a través de un tranvía turístico que incluía además del paseo un par de cervezas típicas de Fránkfurt y una bolsita de prezels. todo ello animado a ritmo de villancicos y canciones populares alemanas.

De esta forma pude hacer una idea global de esta ciudad que no parece un mal lugar para vivir pero que turísticamente hablando no me aportó demasiado.

Visita a Nüremberg

Nüremberg se encuentra apenas a unas dos horas en coche de Fránkfurt así que el domingo, me fui de excursión en Blablacar. Con puntualidad alemana, llegaba sobre las 11 de la mañana. Nüremberg es una ciudad pequeña y su centro se recorre perfectamente a pie. Estaba allí por su mercado navideño, uno de los más antiguos de Alemania, por lo que me centraría en esa parte de la ciudad aquel día. Sin embargo, tras visitar su oficina de turismo, esta ciudad conocida sobre todo por los fatídicos juicios de Núremberg en los que fueron juzgados los asesinos de guerra nazis también posee numerosos museos de todo tipo fuera del centro histórico. Para otra vez, queda.

Por lo que es el casco histórico, destacar la Iglesia de Nuestra Señora en la Plaza Central, sus torres antiguas y sus murallas que aún rodean la ciudad, la Iglesia de San Sebaldo, la Iglesia de San Lorenzo, el paseo junto al río y su barrio llamado la “pequeña Venecia”,  la casa de Durero y la Iglesia Santa Martha que ha sobrevivido a los bombardeos y que conserva una escalofriante exposición en su interior sobre cómo quedó esa iglesia después de los bombardeos.

Al acabar el día, rodeando su muralla, me encontré de casualidad con el curioso barrio de Frauentorgraben, una réplica del barrio rojo de Ámsterdam con un montón de vitrinas…

Un fin de semana interesante que no sólo se centró en tomar Glühwein sino que también tuvo su parte turística. 🙂

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