Después de un estupendísimo fin de semana en Roma, para mantener a raja tabla nuestro presupuesto low cost, optaríamos por viajar hasta Florencia en Blablacar. Nuestros compañeros de viaje fueron encantadores y el viaje pasó volando. Con lo que no contábamos es que nos dejarían a las afueras de la ciudad (entendí que nos dejarían en la estación de autobús y no en una parada de bus, jaja). Así que tras probar por primera vez en mi vida a hacer autostop, nos paró una chica… ¡Para indicarnos que estábamos en dirección contraria a Florencia, jajaja!

1. Recorrido de un día por Florencia

Cansadas y hambrientas, tras una hora conseguimos llegar finalmente a casa de nuestro anfitrión Airbnb, Savino, que nos alquilaría un bonito cuarto en su casa por un par de días. Conseguir hacer Couchsurfing en una ciudad turística es extremadamente complicado, aún así, como siempre, tenía ganas de conocer a locales que nos pudiesen aconsejar sobre su ciudad.

Así que tan pronto nos instalamos (y descubrir que soy un p* desastre y me había olvidado de mi cámara en el coche de nuestro “Blablacar”…) nos fuimos a dar un gran paseo de los nuestros por Florencia. Nuestra primera parada fue la bonita basílica de Santa Maria Novella y es que en los tours organizados en los que había participado nunca había tenido la ocasión de detenerme en ella. A continuación, sin decir nada a mi compañera – que me contaba que esperaba que Florencia la sorprendiese porque no tenía ninguna idea preconcebida sobre ella-, decidí darle una “pequeña” sorpresa. Recorrimos tranquilamente la calle peatonal y comercial de Via dei Banchi para encontramos de bruces con la espectacular Catedral Santa Maria del Fiore. De repente, pude ver como una de las mujeres más parlanchinas del planeta se quedaba totalmente muda ante tal espectáculo (¡hasta el punto que hasta me asustó que se pasase casi 20 minutos bajo shock!).

El baptisterio de San Juan se encontraba desgraciadamente tapado por una lona por reformas así que la famosa Puerta al Paraíso no resultó ya tan llamativa como todos los bellos edificios ricamente decorados a su alrededor y el movimiento de gente.  Nos dirigimos ya a la Piazza dell Signoria y finalmente en dirección al famosísimo Ponte Vecchio cuando cayó el atardecer con unos colores tan impresionantes que hizo que Florencia luciera aún más bonita para nosotras.

Al igual que me había ocurrido con Roma las anteriores veces, me había pasado horas y horas en sus imprescindibles museos, pero esta vez simplemente quería disfrutar del ambiente de sus calles y así lo hicimos.

2. El Ponte Vecchio

Llamamos a Savino para invitarle a cenar con nosotras pero, por desgracia, estaba ocupado. Nos recomendó dirigirnos a la otra orilla, no tan turística del río Arno. Fuimos paseando hacia la romántica y tranquila Piazza Santo Espíritu en la que había un montón de restaurantes principalmente con gente autóctona.

La recomendación de nuestro host fue el restaurante Tameró. ¡Qué sorpresa! Comida italiana, sí, pero fusión, no tan convencional como podríamos encontrarnos en cualquier otro rincón de Italia. Los camareros casi nos echan fuera de tantos gemidos de placer durante la cena, jajaja. Otro día exprimido al máximo. Sin prisas pero sin pausas. Disfrutando de Italia con muchas risas y una compañía insuperable. 🙂

Ponte Vecchio Florencia

Ponte Vecchio Florencia

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