Día de la Hispanidad

Hoy, como cada año, se celebra el Día de la Hispanidad en España. Sí, una fiesta de lo más absurda en la que queremos recordar la “fraternidad” entre pueblos haciendo borrón y cuenta nueva sobre la aniquilación de numerosos tribus indígenas. Bien es cierto que nuestro país se ha convertido en un lugar cada día más absurdo e hipócrita.

A Alemania nunca se le ocurriría celebrar un festivo el día del ascenso de Hitler al poder para mostrarle todo su amor a los judíos. Los trapos sucios se lavan en casa. Sin embargo, Spain is different.
Durante mis breves estancias, disfrutaba abriendo el debate sobre esa “hermandad obligada” entre pueblos. A pesar de no sentirme española, mi pasaporte sí lo es, por lo que, a cada vez que me presentaba como tal en el continente americano, las reacciones eran de lo más diferentes.

Los españoles hemos robado todo el oro

La gran mayoría de las veces, las actitudes eran recriminadoras. “Los españoles nos habéis aniquilado” y “Nos habéis robado todo el oro” eran los comentarios más habituales. Yo, pedía disculpas por las molestias ocasionadas aunque ni siquiera supiese de qué conquistadores me estaban hablando. Ni siquiera sé si alguno de mis ancestros, hace 600 años, decidió embarcarse o cometer alguna atrocidad. Al menos, de esta forma, intentaba ser respetuosa hacia una nueva cultura que estaba conociendo y ellos se quedaban tranquilos con las excusas…

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Centro histórico de Bogotá

Falsos agradecimientos

Sorprendentemente, otros se mostraban agradecidos por la invasión. “Seguiríamos llevando taparrabos si no fuera por vosotros”, me ha soltado tan pancho alguno. Curiosamente, ese comentario me resultaba bastante triste porque si uno explora un mínimo las diferentes etnias y culturas del continente, no se puede considerar en absoluto que fueran unos salvajes por mucho que los conquistadores lo “vendieran” de esa forma. Es como si ahora tratáramos el pueblo Egipcio o Griego como unos arrastrados.  Lo mismo le ocurre por motivos políticos a la antigua Persia, actual Irán… Desconocemos, nos olvidamos, existe una total falta de interés por saber más de muchas de esas grandes civilizaciones. Es lamentable, pero es así.

Las venas abiertas

Una vez más, la conclusión es que vivir en la ignorancia nos hace felices. Gracias a “Las venas abiertas de América Latina” del grandísimo Eduardo Galeano, una gran recomendación que me hicieron nada más iniciar mi viaje por Colombia, vuelven a tu mente ligeros esbozos de tus libros de historia. ¡Qué fácil es manipular generaciones de estudiantes con sólo destacar lo que interesa! Sí, los españoles fueron los primeros en llegar, pero seamos sinceros, nunca fuimos grandes mercaderes o empresarios. Ya se sabe, mejor la picaresca. Somos y siempre hemos sido un país al que le gusta vivir bien, hacer dinero fácil, un país de Ali Babás. ¡¿Dónde va que el botín desapareció?! No nos olvidemos que todo Europa creció gracias a aquel oro y, poco después, la gloriosa España de Felipe II, al igual que su Armada Invencible, se hundía.

Centro de Salento, Colombia

Centro de Salento, Colombia

Herencias del pasado

Hasta que no llegué a América, confieso nunca había sido realmente consciente de las abominaciones que habían sufrido aquellos miles de pueblos indígenas. La religión, al igual que hoy en día, ya hacía estragos (y ahora nos mofamos de los integristas islámicos). A los pueblos siempre se los logró amansar con pan y circo. El pan (y látigo) fue la opresiva religión y el circo… ¡Ay qué circo! Según recorría más y más kilómetros del continente americano más me iba a dando cuenta de que desgraciadamente todos los grandes males de Suramérica son herencia nuestra, queramos reconocerlo o no.

El retrato de Dorian Gray

Señores, hay que saber mirarse al espejo, al igual que lo hace Dorian Gray al final de la obra. Hay que atreverse a destapar el retrato tras varios años. Europa ya no es ese caballero perfecto e impoluto. Nunca lo ha sido. Sigue con las manos manchadas de sangre. Sigue siendo bien egoísta y no tiene remordimientos. El primer paso es asumirlo. Sin darse latigazos ni irse de superior por haber estado supuestamente en el bando ganador. Creo que lo más importante es mirar hacia atrás, recordar el pasado con respeto y humildad y, sobre todo, intentar aprender de aquellos errores. Al fin y al cabo lo que deberíamos celebrar es el día de la Humanidad o quizá el día mundial del primer paso hacia la globalización. Ese momento en el que nosotros quisimos que ellos fueran iguales que nosotros y ellos empezaron a creer que era mejor parecerse a nosotros…

2 Respuestas

  1. Víctor Gómez

    Lo hecho, hecho está, ahora hay que evolucionar e ir mejorando entre todos, y que mejor que con gente con la que compartes idioma y mucha cultura. Fustigarse no es la solución para arreglar el pasado, sólo para aprender que se hizo mal y que no vuelva nadie a repetirlo.
    Me gusta tu idea del día de la humanidad

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