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Las bonitas calles de Évora (Foto: skandal00)

Évora en un día

Ese fin de semana en Lisboa del que empecé a hablaros dio mucho de sí. Decidí dedicarle uno de los días que pasaría en Portugal para ir en tren hasta la ciudad de Évora, otro de los 1000 sitios que ver antes de morir. Tras un pequeño madrugón para poder aprovechar bien todo el día, tras apenas una hora y media de viaje bastante confortable, arrancaba lo que esperaba que fuese una nueva aventura.

El pueblecito de Évora (apenas unos 50 000 habitantes) de buenas a primeras me pareció encantador. Me recordó muchísimo a Andalucía. Supongo que serían sus paredes blancas, relucientes y el marcado amarillo del que hacen gala todas las cuidadas casas de esta pequeña cuidad. Sin lugar a duda, es un lugar curioso. Sin embargo, poco a poco iría descubriendo que este lugar, patrimonio de la Humanidad, tampoco me aportaría mucho más de lo que estaba viendo (quizás mis expectativas fueran demasiadas altas).

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Y más ossos…

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Capela dos Ossos

Évora se recorre perfectamente a pie y de la estación de ferrocarril hasta el centro apenas me llevó unos 20 minutos.

La Capela dos Ossos

Mi primera parada (de camino al centro) sería la Capela dos Ossos. Existen pocos lugares en el mundo como este pero, por desgracia para mí, yo ya había estado hace un par de años en Kutna Hora (y lo cierto es que allí el macabro gusto “decorativo” es mucho más impresionante y refinado) por lo que la visita no me impresionó demasiado.

El Centro histórico de Évora

Mi siguiente parada sería su centro histórico muy bien cuidado y preparadísimo para recibir al turista (un montón tiendas de souvenirs, cafeterías y restaurantes). Una nueva decepción personal con su plaza principal que me recordó muchas otras bonitas plazas adoquinadas de pequeñas villas gallegas que no tienen el renombre de Évora.

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Vistas a Évora

A pesar de todo seguí con mi intento de ver algo más detrás de todo esto… La Catedral de Évora, otro de los puntos turísticos a visitar, quizás me sorprendería gratamente… Sí, muy bonita por fuera con sus torreones medievales que parecen estar sacados de un cuento y su particular estilo manuelino pero me resultó totalmente insípida por dentro. Nada que ver con sus hermanas de Salamanca

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El Templo Romano y los torreones de la catedral de fondo

A un paso de allí, la Torre de Sisebuto, un simple torreón visigodo, tampoco llamaría en exceso mi atención. ¿El monumento clave de Évora?  Su Templo Romano. ¿Sensaciones¿ Más de lo mismo. No quiero restar importancia alguna a su patrimonio histórico y cultural pero tras ver la Maison Carrée en Nîmes a poco me supieron aquellas pocas columnas corintias.

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Migas à Alentejana

Quise empaparme de la ciudad. Me tomé mi tiempo (¡se recorre de sobra toda la ciudad en un día y sobra!) , le canté a las calles de Évora. Recorrí toda su antigua muralla, fui hasta su acueducto romano, saboree su prestigiosa gastronomía pero por desgracia, nada me supo lo suficiente como para recomendaros este lugar.

Quizás fuera yo que no tenía el día o es que mis ojos ya han visto demasiado… ¿Nunca os ha pasado que os hablasen muy bien de un lugar y que os acabase decepcionando? Por otra parte, entiendo que Patricia Schultz quiera incluir Évora en la lista pero por lo que a mí respeta, yo no la añadiría a la mía y aún menos comparándola con otros puntos del libro…

 

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