Me encanto ver que no soy la única persona a la que no le interesa hipotecarse, no cree que haya que gastar mucho dinero para viajar… Además, para colmo, compartimos pasión por Asia y por el yoga. Eso sí, ella me gana por goleada como chica valiente. 😉

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Foto: Meritxell Martorell

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Foto: Meritxell Martorell

1. ¿Quién eres Meritxell? ¡Preséntate a mis lectores que no te conozcan aún! 🙂

Nací en Malgrat de Mar, un pueblo costero del Maresme (Barcelona). Fui una niña tímida, sencilla y a la que le gustaba sacar buenas notas. A los 18 años empecé la carrera de periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Fue un paso importante para mí: comencé a ser independiente, a descubrir la a ciudad, a  trabajar en la radio y a conocer a gente muy distinta, urbanitas a los que no estaba acostumbrada. Me adapté fácilmente, Barcelona me desmelenó. Mi timidez fue desapareciendo y trabajé en la tele y como actriz de publicidad.

Un año después pedí otra beca, volé hasta Quito (Ecuador) en una expedición para periodistas. Fueron pocos días, aunque suficientes para darme cuenta de que descubrir lugares como la selva amazónica era un imperativo. Sí, seguiría viajando.

India, Nepal, Malasia, Laos y Tailandia se sumaron a la cola. Empezó mi etapa mochilera.

Inconformista como siempre, en el 2010 apliqué para un concurso de blogs viajeros y gané una Vuelta al mundo con Shandy Cruzcampo. Trabajé como bloguera de viajes visitando un total de 26 países. Cambio de cultura, moneda, religión y comida cada 10- 15 días. Esta experiencia que recuerdo como una de las mejores de mi vida me cambió tal vez para siempre.

Sigo moviéndome de un lado a otro sin saber exactamente lo que busco, aunque disfruto del camino como una niña pequeña. Estoy aprendiendo, experimentando y dejándome llevar. Mis amigos aseguran que tengo suerte y yo lo confirmo, aunque la suerte es sólo para quién la busca.

Intento ver a mi familia siempre que puedo y les fuerzo a viajar. Mis padres hicieron de mochileros en Tailandia, mi hermano viajó conmigo por el sureste asiático y mi madre acaba de aterrizar en la India.

No tengo demasiadas cosas, ni siquiera planes. Tengo 27 años, una mochila, una cámara y un ordenador con el que edito los vídeos del Sineñe.

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Foto: Meritxell Martorell

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Foto: Meritxell Martorell

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Foto: Meritxell Martorell

2. ¿A quién(es) destacarías de toda la gente que has conocido durante estos últimos años?

Hay tantas personas interesantes que te encuentras durante el viaje que me resulta difícil mencionar sólo a unas cuantas. Cuando viajas sola estás abierta a conocer a todo tipo de personas, gente con la que probablemente no harías amistad en tu país, a un americano de 65 años que viaja solo por Tailandia tras una vida complicada y un divorcio doloroso, por ejemplo. Es precisamente eso lo que me encanta de viajar, no eliges, no juzgas, las personas llegan a ti y, en pocos días o incluso horas, te abres a ellas y escuchas sus historias. Todos los viajeros tienen algo interesante que contar.

En el apartado Gente Sin Eñe trato de agrupar a personas sin ataduras, gente sin preocupaciones estúpidas o miedos inexplicables que nuestra sociedad trata de vendernos a diario. Una de mis entrevistas favoritas es la de Albert Casals, un joven veinteañero que viaja por el mundo con su silla de ruedas y con un presupuesto mínimo. Asegura que la positividad, las ganas de conocer y experimentar hacen que su camino fluya sin más, no se necesita demasiado para viajar. Así también lo demuestra Jorge Sánchez, el hombre más viajado de nuestro país que, con más de 194 países a sus espaldas, sigue manteniendo la inocencia y la capacidad de sorprenderse de un niño.

Aunque no hace falta ir tan lejos. Durante el camino también te encuentras a gente que, sin tener la posibilidad de viajar, es igual de interesante, o incluso más, que muchos viajeros que simplemente coleccionan sellos en el pasaporte. En Cuba, por ejemplo, conocí a Odalys, una habanera culona y divertida que me recordó que en la simplicidad de las cosas está la felicidad.

Llegué a la isla de Koh Phangan sin tener ninguna experiencia previa con el yoga y decidí apuntarme a un curso intensivo de esta práctica espiritual. Descubrí otro mundo, el yoga no se resume con los ejercicios aeróbicos que nos venden en los gimnasios de nuestro país. No s

on sólo posturitas extrañas que tienen como objetivo ganar flexibilidad y ponerse “buenorra”. El yoga es mucho más profundo y, precisamente por ello, se debe estar preparado para entender toda la filosofía que hay detrás. La escuela tántrica a la que asistí (Agama Yoga) tiene como objetivo sacarte la máscara que tan acostumbrado estás a llevar. Trabajas con tus miedos y emociones escondidas, se trata de un cara a cara con tu Ego y, si es la primera vez que te enfrentas a él, no es un proceso sencillo. Te das cuentas de los hábitos que tienes, de las estupideces que invaden tu mente y de lo fácil que resultaría si todos fuéramos más sinceros con nosotros mismos.

Recuerdo que la primera semana veía mucha hipocresía, gente que por sólo practicar decide cubrirse con un maquillaje de falsa felicidad. Me daba rabia. Poco después entendí que me estaba dejando llevar sólo por prejuicios. Fue un mes bizarro, intenso aunque productivo. Conocí a gente increíble con la que todavía sigo en contacto.

Un mes después decidí viajar a India y seguir aprendiendo y practicando. Esta vez probaría el Ashtanga Vinyasa Yoga, mucho más dinámico, aunque tal vez menos espiritual.

Imagino que por mi forma de ser, un poco bastante –muy- inquieta,  esta serie de asanas (posturas) me resultó apasionante. ¡Era la primera vez que disfrutaba sudando y ejercitando mi cuerpo! Me saqué un curso de profesora y entendí que todo está en el equilibrio. No tiene ningún sentido pasarte el día discutiendo con tu Ego y castigándote por todos los patrones que has ido acumulando a lo largo de tu vida. El yoga no es eso. El yoga es el camino para relajarte, conocerte, entenderte y mejorar como persona. Se trata simplemente de ser consciente, cada día, paso a paso, sin prisas pero sin pausas. Un ejercicio diario que probablemente dure toda la vida.

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Foto: Meritxell Martorell

3. Cómo fue la experiencia de ganar la vuelta al mundo Shandy Cruzcampo

Ganar la vuelta al mundo con Shandy Cruzcampo fue la palmadita en la espalda que muchos necesitamos para dar el paso. Tras probar un pedacito de 26 países distintos mi apetito por viajar creció descontroladamente. Quería comerme el mundo, cargar mi mochila con más experiencias, recuerdos y situaciones imprevistas. Volví a Barcelona, trabajé un año y ahorré dinero suficiente para marchar de nuevo. Han pasado ya dos años desde entonces y varios países de por medio.

De momento no he encontrado el país en el que haya pensado en quedarme, aunque tampoco estoy buscando ningún lugar donde echar raíces, sinceramente. Sé que mi casa está en Malgrat de Mar (Barcelona) y siempre que me apetece un poco de estabilidad vuelvo por un tiempo.

Nunca he tenido un proyecto de viaje. Siempre viajo sobre la marcha y sin demasiados planes, creo que es así como más se disfruta. Después de vivir en un año en Nueva Zelanda y viajar por las islas del Pacífico (Nueva Caledonia, Fiji, Samoa y Vanuatu) terminé en el sureste asiático (Tailandia, Laos, Camboya y Filipinas). Ahora estoy en el sur de India trabajando como voluntaria en un retiro espiritual. Aquí convivo con un canadiense amante de la comida orgánica que trabaja en un maravilloso jardín lleno de florecitas de colores, un chef israelí que cocina estos productos orgánicos de una forma exquisita, una guapísima profesora de yoga indonesia y muchos trabajadores indios que siguen construyendo parte del retiro. Mi intención es quedarme aquí un mes más, seguir aprendiendo, practicar yoga y volver a Barcelona para Navidades. Tengo antojo de turrón y de pasar un tiempo con mi familia y amigos. Luego ya se verá qué hago o hacia dónde voy. “Having no plan is the best plan”.

Muchísimas gracias por contestar a todas mis preguntas y enhorabuena por todos tus éxitos, campeona.

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Foto: Meritxell Martorell

6 Respuestas

  1. Patrizia

    Jo, qué envidia…. yo también me he movido bastante pero ni un10% de lo de esta chica, aunque comparto lo de abrirse y conocer gente de todo tipo (en mi caso lo hce en Europa pero también cuenta, jeje). ¿Se puede empezar a ser mochilera pasados los 40?

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    • skandal00

      La edad no importa, mujer! Mírame a mí, con 33, intentando conseguir los 1000 sitios que ver antes de morir, jajajajaja!

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    • skandal00

      Normal! Yo hasta hace muy poquito no la conocía y me ha enamorado totalmente de ella, jejeje 🙂

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