Querido lector,

Es muy probable que cuando leas esto esté de camino a algún lugar con un rumbo un tanto indefinido pero tranquilo, no pasa nada. No, no me he vuelto loca, no he dejado todo y me he ido a dar la vuelta al mundo (ese es otro tema del que trataremos un día de estos). Sé a qué hora me voy y a qué hora vuelvo, tengo un par de números de sitios dónde poder dormir, un par de enlaces de lugares que me gustaría visitar, una mochila pequeña con lo básico. ¡No necesito nada más! Añoraba perderme y fijarme en lugares y gente que no conozco. Dejar paso a la magia, al poder de la improvisación. Necesitaba salir de mi rutina. ¿A vosotros nunca os pasa? Entonces, ¿Por qué la mayoría de vosotros no lo hacéis?

Proserpina

Detalle de El Rapto de Proserpina de Bernini (Foto: Internet)

Curiosamente lo que a muchos de vosotros os aterroriza, esa sensación de vacío y libertad, se ha convertido en un chute de adrenalina para mí al que cada día soy más adicta. Resulta curioso porque me encanta planificar, organizar cosas (parte de mi trabajo se basa en la logística) pero, de unos años para aquí, debe ser que he aprendido a relativizar tanto los problemas que adoro volver a ponerme una y otra vez en cuestión, “llevarme al límite” sin apenas planear nada, sin miedos ni prejuicios (ojalá fuese capaz de hacer lo mismo con mi corazón pero en ese terreno, los errores se pagan mucho más caros como para no ir con más cuidado…).

He de decir que me hace gracia que a los demás les agobie más que a mí misma el hecho de que viaje sola, sin rumbo. Incluso me admiran por ello y no entiendo por qué.Yo simplemente dejo que me lleve el viento y es que como me decía mi abuela Sinforosa: “Todo tiene solución excepto la muerte”. ¿Queréis ejemplos gráficos? Pongamos, por ejemplo, que perdéis el bus, ¿Acaso no podéis en último caso coger un taxi? No encontrais alojamiento y acabáis sacando la visa oro para acabar durmiendo en un cuchitril, ¡Pues ya tenéis una anécdota más de vuestro viaje! ¿Cuál es realmente el problema? ¿Tenéis miedo de que algo que salga mal? … ¿Y si saliese bien?

Bernini

Bernini (Foto: Internet)

El problema reside básicamente en salir de vuestra zona de confort, en dejar de poneros excusas absurdas, en encerraros en lo que ya conocéis. La voz de la experiencia es una arma de doble filo: aprendemos de ella pero también nos volvemos cobardes por su culpa. ¡Sota, caballo y rey! Además viajar por libre tiene otra pega: tienes que enfrentarte a ti mismo – no hay escapatoria – y mirarse al espejo no siempre es fácil…

Queridos amigos, agarrar el toro por los cuernos es un acto de madurez.Los hay que se lanzan a lo loco, otros (como yo) analizan, calculan más los riesgos y van practicando antes de dar el salto. Algunos nunca saltarán. Serán meros observadores que nunca se conformarán con lo que tienen ni serán felices. Ese miedo a lo desconocido y agarrarse con pasión a lo que crees que puede merecer la pena es lo que yo llamo Vida. Sin pena no hay gloria. Os aseguro que superar esos miedos, a la larga, os proporcionara una paz y tranquilidad infinita, sin igual. Dejad de ser tan dramas y simplemente disfrutad del viaje. Dejad de pensar en lo negativo y pensad en vosotros, en qué queréis hacer y ¡A por ello! Mimados mucho que, de vez en cuando, no viene mal. 😉

Este verano (como durante estos tres últimos años), aprovecho el verano – más ociosa en la oficina que de costumbre – para leer, estudiar y pensar (es el precio que tengo que pagar por el mero hecho de que los billetes de avión salen más baratos fuera de temporada). No soy muy de sol, calor y playa sino más bien todo lo contrario (sólo hay que ver lo blanca que estoy) así que no tengo problema. Mi cuerpo se resiente más que de costumbre últimamente (quizás cosas de la vejez) y me está pidiendo tregua así que le daré lo que me pide porque también hay que aprender a escucharlo y a quererlo. Este fin de semana nada de estrés y sólo naturaleza y buena gastronomía. Cantabria, ¡allá voy! ¡Feliz puente a todos!

Deja un comentario