Foto: InternetMucha gente no deja de sorprenderse cuando les digo que disfruto de los viajes que hago sola. En un post anterior ya comenté mi visión entorno a este tema y sigo reafirmándome en el hecho de que nunca me he sentido sola (ni aburrida) en ninguno de los viajes que he realizado en solitario.

De lo que sí soy cada vez más consciente es que no soy yo la que elijo los viajes (ni la forma de viajar) sino que son ellos que aparecen ante mí. No soy una persona en absoluto religiosa y la verdad es que como podréis imaginaros, el hecho de haberme puesto a estudiar filosofía a estas alturas de la vida, demuestra que más que creer en algo, en algún ser superior, me gusta reflexionar e incluso entender otras visiones del mundo (que maravillosa es la antropología :)).

Lo que sí creo que es que las cosas van ocurriendo y surgiendo por algún motivo, creo que el “Karma” o la ordenación de las cosas que te van pasando en esta vida sí que encaja como un puzzle sideral. (¡Qué ida de olla!)

Os podré varios ejemplos para que veáis de qué hablo.

Un amigo que vivía en Bilbao me llamó en plena crisis “matrimonial” y decía necesitarme. Yo, que soy así de lerda, reservé tan pronto pude un billete para ir a rescatarle. A apenas una semana de la salida, la parejita feliz se reconciliaba y mi (ahora no ya) amigo me soltaba que se iba de vacaciones con ella a Canarias cuando yo ya estaba lista para ir a verlo. ¿Golpe del destino? ¿Iba a tirar ese billete a la basura? Está claro que mi forma de ser, mi carácter hicieron lo demás pero el “Karma” me echó a los leones, me obligó a enfrentarme a mis miedos (nunca había viajado sola a un lugar que desconocía totalmente) y decidí enfrentarme a ello. ¡Y qué bien hice!

Foto InternetMi viaje a la India. Años antes de realizar este viaje, estando aún con mi ex pareja, tuve una pequeña crisis existencial (la de los 30, me imagino) y me apunté a un viaje organizado al que iría sin él. Diez días antes el viaje se canceló. La decepción como podéis imaginaros fue enorme pero sin embargo, ahora entiendo que el “Karma” volvió a intervenir en mi favor. Dos años más tarde, sin crisis personales de por medio, y soltera de nuevo, este viaje fue uno de los más especiales de mi vida porque me sentía totalmente en paz conmigo misma.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque llevo ahora 2 años a vueltas con viajar a Tailandia y empiezo a creer que al “Karma”, por algún extraño motivo, no le gusta este destino para mí. El año pasado en febrero lo intenté por primera vez y acabé visitando Turquía. En octubre volví a intentarlo y de repente se presentó la oportunidad de viajar a Japón, un sueño de años que cumpliría junto a uno de mis mejores amigos. Este mes lo he vuelto a intentar… ¡y todo parece ponerse en mi contra para que no vaya! Al menos por ahora…

¿Dónde acabaré? ¿Qué sorpresa me depara el futuro? La verdad es que aunque lo que llamo “Karma”, sea algo real o un simple producto de mi imaginación, sólo puedo deciros que estoy lista para lo que sea.

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