ciudadela-cairo-egipto

La Ciudadela, El Cairo

Coger un taxi en el Cairo: ¡Madre mía!

El último día en El Cairo. Tenía que aprovecharlo al máximo. Hossam no se encontraba bien aquel día por lo que pasaría gran parte del día sola pero vendría a despedirse por la noche.

vistas-ciudadela-cairo-egipto

Vistas desde la Ciudadela al Cairo

Empecé con una de las experiencias supuestamente imprescindible para conocer Egipto: coger un taxi. Le pregunté al recepcionista cuál era el precio para poder ir hasta la Ciudadela de Saladino y ya me sentí lista para el regateo. Orgullosa de mí, alcancé el precio deseado y para allí me fui, rezando para llegar viva, (los egipcios conducen como locos) y alucinando con la montaña rusa – taxi (acelerones y frenazos continuos debido a los atascos constantes). ¡Toda una experiencia efectivamente! XD

mercado-jan-el-jalili-cairo-egipto

Mercado de Jan El-Jalili, El Cairo

Visita a la Ciudadela

La Ciudadela es un recinto fortificado a lo alto de una colina que fue residencia real. Las dos mezquitas, la del Sultán Hassan y la de Alabastro estaban prácticamente vacías.
A continuación, desde el impresionante mirador, con toda la ciudad a mis pies, empezó a retumbar la llamada la oración y me sentí entonces muy pequeñita. Se respiraba una paz sin igual.

mercado-jan-el-jalili-cairo-egipto

Mercado de Jan El-Jalili, El Cairo

El animado mercado de Jan El-Jalili

Tras esta visita tranquila, decidí dirigirme hacia el centro para visitar el mercado de Jan El-Jalili, mencionado por Patricia Schultz en su libro. Según mi guía, estaba dividido en dos partes: una más turística y una egipcia. Empecé con la segunda en busca de aventuras y realmente así fue. Para no llamar la atención, decidí por motu propio taparme la cabeza como muestra de respeto y poder pasar más desapercibida en las callejuelas sucias y caóticas del bazar. Empecé a literalmente perderme y a dar vueltas en círculo. Muy pronto me sentí totalmente absorbida por todo aquello pero también me fue invadiendo un gran sentimiento de tristeza.

mercado-jalili-cairo-egipto

Mercado de Jan El-Jalili, El Cairo

Conclusiones de mi viaje a Egipto

Vi mucha más pobreza de lo que yo me esperaba. Una pobreza muy diferente a la que había vivido en la India. En este caso, en los mercados sí se veía bastante pescado pero nadie podía permitirse comprarlo. Se vendía fruta de todo tipo, incluso podrida. La mayoría de los productos era cereales, legumbres, harinas, productos de alimentación básica. Alguna gente me miraba de reojo, desconfiada, otros me sonreían y se acercaban orgullosos contándome que pronto votarían y tendría un nuevo presidente, que su país mejoraría.

Llegó la hora y tras cenar algo los tres juntos y discutir animadamente sobre el amor, las relaciones de pareja y sexo, me despedí de ellos. A la mañana siguiente, ya en el avión, me mantuve callada durante casi todo el proyecto hasta que una señora interrumpió mis pensamientos.

–          “Perdona, ¿te importa que hablemos? ¡Es que necesito contárselo a alguien!” – me soltó de repente. Asentí.

–          “Estoy viajando con mi madre que es mayor y que siempre ha deseado viajar a Egipto así que me ofrecí a acompañarla pero me ha pasado algo increíble. ¡He conocido a un  egipcio durante este viaje y no dejo de pensar en él!¡No sé qué hacer!”

Ante tremenda confesión, ya podéis imaginaros qué cara se me quedó…

5 Respuestas

    • @skandal00

      No, no lo era. Sin embargo, me temo que somos más de una las que podemos decir aquello de “yo también me líe con mi guía”, jajajaja.

      Responder

Deja un comentario