Y como diría Liza Minelli: “Money Money Money Money Money Money!” ¡Qué gran quebradero de cabeza este para los viajeros!

Hoy os haré un pequeño resumen anecdótico sobre cómo manejar vuestros “yenes” around the world. Aquí tenéis unos cuántos consejos sobre cómo administrar tu dinero mientras viajas.

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Yo, en Irán, era rica

1º) Equilibrio presupuestario

Todos tenemos un pequeño contable en nuestro interior y aún más cuando salir de viaje (incluso algunas personas de lo más despilfarradoras son capaces de convertirse en auténticos rácanos viajando).

Personalmente soy una persona muy aristotélica: La perfección está en el punto medio. Creo que lo mejor es crear tus propias escalas de valores. ¿No te importa comer de bocadillo algún día? ¡Perfecto! ¿Quieres darte un caprichito con algo que te hace mucho ilusión? ¡Adelante! Antes de marchar, teniendo en cuenta si ese país es caro o no, puedes hacerte una visión general sobre en qué gastarás más o menos.

Mi recomendación: Lleva siempre la mitad de tu presupuesto en efectivo y la otra parte “guárdala” en tu tarjeta. En el día a día, necesitarás efectivo para las compritas que puedas hacer pero todos los “extras” y/o caprichos aprovecha para pagarlos con tu tarjeta siempre que puedas. De esta forma estás a salvo, en equilibrio con el no gastar y el gastar demasiado y, sobre todo, tendrás más “recursos” en caso de robo.

La segunda de mis recomendaciones: reparte siempre el dinero que lleves en efectivo en diferentes sitios (por el mismo motivo que el anterior). Si te roban, siempre quedará algún bolsillo en el que quizás no miren o siempre podrás tener un fondo escondido en el hotel que te salve la vida.

A modo de anécdota, confieso que el país en el que más miedo pasé con este tema  fue Irán. Allí no funcionan nuestras tarjetas (Visa, Mastercard) . Así que imaginaos mi temor al tener conmigo todo mi presupuesto para 10 días. ¡Yo intentaba disimular pero yo creo que se me notaba en la cara los millones que llevaba encima!

2º) ¿Qué tarjetas llevar?

Una vez más depende de cómo soléis gestionar vuestra economía.: si usáis tarjetas de débito, tenéis que tener en cuenta que retiran el dinero de vuestra cuenta y, si usáis tarjetas de crédito, estáis retirando dinero sobre una cantidad de dinero prestada por el banco (intereses más elevados pero suelen tener seguro). Las tarjetas más comunes en todo el planeta son MasterCard y Visa. No os olvidéis de consultar con vuestro banco los intereses que se os cobrarán tanto para pagar con ellas en el extranjero como para sacar dinero con ellas de los cajeros (muchas veces cobran una comisión en función de la cantidad de dinero que sacáis).

Mi experiencia: siempre llevar varias tarjetas diferentes porque ¡Nunca se sabe! Durante mi último día en Nueva York, nos quedamos sin efectivo para coger el tren que nos llevaría al aeropuerto y, a pesar de haber máquinas automáticas para comprar los tickets con tarjeta… ¡Ninguna de nuestras tarjetas funcionaba! Ante la desesperación de perder el vuelo, probamos con una tarjeta 4B de la entonces Caixa Galicia… Y fue la única que funcionó. ¡¡¡Máquinas infernales!!! 😀

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Bronceador Escondite para el Dinero

Bronceador Escondite para el Dinero

3º) ¿Dónde cambiar el dinero?

Os diré, en mi opinión, las opciones que tenéis por orden de “fiabilidad”: desde casa (preguntad a vuestro banco si os puede traer esa moneda), en el aeropuerto de salida, en el aeropuerto de llegada, en casas de cambio/bancos in situ, agencias de viajes/hoteles o en el mercado negro.

Evidentemente donde mejor cambio recibiréis probablemente será en las casas de cambio/bancos in situ en la mayoría de los casos. En las agencias de viajes y hoteles es muy probable que sea dónde paguéis las comisiones más caras. En algunos aeropuertos algunas veces encontraréis algunas oficinas de cambios sin comisiones. De ultimísimo de la lista, el mercado negro.

Recientemente en mi escala en Venezuela no me quedó más remedio que recurrir a cambiar en negro (llegué tarde: todas las casas de cambio oficiales estaban cerradas y fue imposible cambiar a bolívares en La Habana) y realmente lo desaconsejo. Primero porque os darán el cambio que les dé la gana, os timarán todo lo timable y además no tenéis forma de reclamar evidentemente.

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Cambiar de moneda es un lío pero también divertido

4º) ¿Qué dinero cambiar?

Personalmente soy de las que prefiere viajar con moneda local, euros y dólares porque según el tipo de cambio siempre puede ser más provechosa una moneda u otra.

Recientemente en Cuba descubrí que cambiar euros era muchísimo más ventajoso que cambiar dólares (aunque tengo la manía de siempre llevar dólares por si las moscas).

5º) Cajeros automáticos

¡Que no cunda el pánico! Todos los cajeros automáticos del mundo entero funcionan de la misma forma. ¡No nos pongamos nerviosos! Si por casualidad no acepta vuestra tarjeta, probad en otro banco. Si os la traga, llamad al número de emergencia para cancelar vuestra tarjeta como lo haríais si os pasase en casa. Hoy en día casi todas las tarjetas tienen seguro y estas cosas son relativamente fáciles de bloquear en casa de robo o pérdida.

¡Incluso cuando cometéis estupideces, tiene solución! Durante mi viaje a Sicilia estaba yo tan tranquilamente sacando dinero de un cajero de Siracusa cuando de repente oí un pitido, un “ZIP-BING-BANG-BUM” y veo… ¡como el cajero se traga mi dinero! ¿Qué pasó? Pues el efectivo salió por una ventanilla más baja de lo habitual y no me di cuenta de que ya estaba fuera. ¡Al no retirarlo, el cajero se tragó de vuelta mi dinero! De regreso, ya en casa, hice las comprobaciones con mi banco y efectivamente, aunque el cargo se repitió en mi cuenta dos veces (a la segunda conseguí mi dinero, jajaja), el dinero me fue devuelto a cuenta cuando a finales de la semana el banco hizo los reajustes de su cajero.

 

¿Para qué queremos el dinero si no es para gastarlo viajando? ¿No creeis? 😛

 

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