El viaje a India fue totalmente improvisado y, antes de planearlo, con antelación había comprado un billete para Copenhague para el mes de noviembre (aquellas maravillosas ofertas que hacía Iberia…).

Como os podéis imaginar este viaje fue bastante más descafeinado. Europa tienes miles de cosas que ver pero ahora me he enganchado a viajar a culturas diferentes. 🙂

De vuelta a la fría Europa…

Aún así sería mi primera vez a un país escandinavo (¡y lo que me falta!). Los precios en Copenhague me parecieron una locura así que volví a recurrir a Couchsurfing. Esta vez, Betina, una treintañera como yo, me alojaría por 3 noches en su casa.

Nada más llegar, cambio radical: pasar de un pegajoso calor indio a un frío seco glaciar. LOL. Llamé a Betina y me dijo que estaba en casa de unas amigas, que me uniese a ellas. ¡Allá me fui con mi maletita rosa! Tras seguir sus indicaciones, me vi metida de lleno en una fiesta de chicas danesas. La anfitriona vivía en un antiguo edificio comunitario de ladrillos rojos dividido ahora en un montón de mini apartamentos. Nada más entrar, sentí que me había metido dentro de un catálogo del Ikea: una decoración muy minimalista, suelos de manera sin barnizar, mucho blanco para dar sensación de luz…¡las 5 de la tarde y ya era noche cerrada! El “botellón” al que me habían invitado estaba formado de panecillos, queso, uvas y vinos tintos franceses. Una forma muy fina de diversión. Después de una acogida tan repentina como cálida, Betina y yo nos fuimos a su casa, charlando como si fuéramos amigas de toda la vida. En seguida me llamó la atención que la ciudad fuese tan llana y estuviese llena de bicis. De hecho, entre bromas, Betina me confesaba lo difícil que resulta volver a casa en bicicleta después de las fiestas en casa de amigos, jejeje.

Al llegar a casa, mi “Host” me avisó de que desgraciadamente trabajaba y que no podría enseñarme la ciudad. Aún así repasamos la lista de Patricia Schlutz y me dio unos cuantos buenos consejos.

1. El Castillo de Kronborg (afueras de Copenhague)

Empecé fuerte. Esa primera mañana, cogí un tren a Elsinor, un pueblecito a tan sólo 30 min de Copenhague a visitar el famoso castillo que, supuestamente, inspiró a Shakespeare para escribir Hamlet. En el 2000 ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. El tiempo acompañó y me encantó la visita guiada en inglés por esta fortaleza renacentista, muy distinta a lo que había visitado anteriormente. Siempre ha sido un lugar estratégico importante y es que, desde las ventanas del castillo, a tan solo 20 minutos en ferry, pude ver Suecia.:)

2. El centro de Copenhague

A mi regreso, bajé del tren en la Estación Central y me fui a visitar la City. Copenhague tiene unos 2 millones de habitantes lo que hace que sea una capital muy agradable. Uno se siente muy seguro y tranquilo en ella y muchas calles del centro son peatonales. Pasando delante de los Jardines Tívoli, me fui en dirección a la plaza del Ayuntamiento dónde había un espectáculo bastante particular: por un lado, “Indignados” acampando y, por otro, un montón de quinceañeros llegando en limusina y vestidos para su baile de fin de graduación. ¡Qué contraste!

Seguí todo lo largo de la calle Stroget hasta llegar al Kongens Nytorv, dónde está el Teatro Real. Sobre las cuatro y media de la tarde, cuando me acercaba al bonito barrio de Nyhavn, con su canales y casitas de pescadores de colores, cayó el atardecer. El ambiente se volvió aún más mágico al encenderse todas las lucecitas de Navidad. 🙂

3. La Sirenita

Uno de los grandes inconvenientes cuando viajas solo es que necesitas ayuda para sacarte una foto. ¿La ventaja? Haces amigos enseguida, jajaja. Vi a un pobre chico que al igual que yo buscaba a alguien quién le sacase una foto y enseguida hicimos migas. Stéphane y yo seguimos recorriendo toda la zona del puerto juntos en busca de la Sirenita. Vimos la impresionante Opera House iluminada sobre el río. Tras un paseo de 45 min llegamos a la famosa estatua a la que todos los turistas estaban matando a flashazos como si se tratase de una estrella de Hollywood. Tras haberla localizado, decidí que volvería a “entrevistarme” a solas con ella a la mañana siguiente.

Al ver que las horas de luz eran realmente escasas, el segundo día decidí madrugar un poco más. Aunque hacía bastante frío,el paseo por el parque de Kastellet al amanecer, antes de ir a ver la Sirenita ya más tranquila, fue un gran acierto. Se respiraba una paz sin igual. Seguí en dirección a Amalienborg, el palacio real. Los guardias tenían su gracia pero después de ver los Buckingham nada novedoso…

A la tarde, después de tanto frío, decidí refugiarme en el museo Ny Carlsberg Glyptotek. Aparte de tener una inmensa colección de antigüedades egipcias, romanas y griegas también tienen una espléndida recopilación de cuadros impresionistas (Renoir, Van Gogh o Cézanne). Por otra parte el edificio y su invernadero interior son preciosos, un auténtico refugio-oasis dentro de una ciudad congelador.

3. Los Jardines Tívoli

A continuación, al salir del museo (ya era de noche a las cinco), me fui hasta los famosos jardines Tívoli. Cuando Betina los vio mencionados en mi lista se mostró sorprendida. Nunca se lo había recomendado a sus Couchsurfers pero me advirtió de que era realmente una experiencia muy danesa. Efectivamente, nada de guiris. Todas las familias danesas estaban allí tomándose sus gofres, manzanas de caramelo y vino calientes en un ambiente de lo más distendido. Se trata de un precioso y enorme parque de atracciones dedicado a la Navidad con la peculiaridad de que son unos de los más antiguos del mundo, inaugurado en 1843. 🙂

4. Kristiana

Para mi último día, mi Couchsurfer me recomendó Kristiana. Había oído hablar de esta comunidad independiente pero fue una visita un tanto decepcionante. Hoy en día, poco queda de esa ciudad libre, la que había sido una comuna hippy autogobernada. Se ha convertido desgraciadamente en un barrio de casas okupas donde es fácil procurarse drogas… Betina me recomendó, sin embargo, el barrio por las maravillosas vistas desde el vertiginoso campanario de la Iglesia de nuestra señora de la Salvación. ¡Precioso aunque casi muero de la congelación!

A la tarde volvía al centro de la ciudad y me daba un último paseo por los jardines del elegante castillo de Rosenborg, casa de verano de la monarquía. Unos días de relax y frío perfectos después de mi agotadora experiencia india…

 

Aquí tienes mi selección de los 5 imprescindibles que no deberías perderte en Copenhague tras mi visita.

 

Actualizado el 30/10/2017

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