Y como viene a ser costumbre, aquí tenéis mis pequeños consejos para visitar Chile… ¡y no morir en el intento! Sensaciones y curiosidades sobre este larguísimo país que visite durante apenas dos semanas. 😉

1º) Buena bebida y mala comida

Los vinos chilenos han ido ganando muchísimo prestigio a nivel internacional a lo largo de estos últimos años. Doy fe que a los chilenos les encanta el vino y que las viñas crecen de maravilla en un entorno asombroso y privilegiado. Sin embargo, a pesar de las grandes cantidades de caldos que se producen y exportan a un precio muy razonable, hay que tener en cuenta que los procedimientos de vinificación y envejecimiento son totalmente diferentes a los europeos. En mi opinión, a pesar de que poseen cada día una calidad mayor, no dejen de ser vinos bastante jóvenes y bastante explosivos en boca.

Lo que sí no le perdono a Chile es que a pesar de tener una gran cultura de vino, no haya una gastronomía demasiado destacable: mucha comida rápida o comida muy muy sencilla y básica. Nada de elaboraciones complicadas aunque, tanto en Santiago de Chile como en Valparaíso, es posible encontrar todo tipo de restaurantes internacionales.

2º) El fantasma de Pinochet

Nunca pensé que esta faceta de Chile me marcase tanto. Los sentimientos encontrados entre los chilenos en relación con su historia reciente aún sigue siendo un tema muy delicado. Muchos homenajes y exposiciones que ponen los pelos de punta al destapar terribles años de represión que ha vivido el país hasta no hace mucho

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El fantasma de la dictadura de Pinochet

3º) Uno de los países más europeos de Latinoamérica

Chile fue el último país latinoamericano que visité durante mi viaje. Tan pronto llegué a Santiago de Chile, tuve la sensación de que ya había vuelto a Europa tanto por sus precios como por su arquitectura y urbanismo. Incluso el carácter de los chilenos me pareció algo más frío, distante y tosco en comparación a los demás países que había recorrido anteriormente.  Eso sí, la modernidad también tiene sus ventajas: el metro de Santiago de Chile es caro pero extremadamente eficiente y rápido.

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Los viñedos de Santa Cruz en el Valle del Colchagua

4º) Increíble variedad de paisajes

Confieso que aún dicho lo anterior, me quedaron ganas de conocer más Chile. Ya no me alcanzaron las fuerzas para visitar todo lo que quería. ¡Habrá que repetir! Aún así tanto los paisajes andinos en el Valle Nevado como los campos llenos de colores del Valle de Colchagua me enamoraron. ¡No quiero ni imaginarme la belleza de la Patagonia chilena de la que mucha gente me habló maravillas!

5º) Transporte público y distancias enormes

En Suramérica las distancias no tienen nada que ver con Europa. Cerca suele significar mínimo entre cinco y seis horas por carretera y Chile no podía ser la excepción. No me resultó muy fácil moverme desde Santiago al Valle Nevado (sólo encontré excursiones organizadas) ni tampoco llegar hasta el viñedo de Santa Cruz (pocos trenes y buses públicos). Está claro que o tienes coche o es complejo moverse por el país.

6º) El idioma chileno

Los chilenos tienen una forma muy especial de hablar. ¡Se comen todas las palabras! Tiene gracia que fuese el país dónde más me costó comunicarme, jajaja. Expresiones como “Ya po” (OK), “Pega” (Curro, trabajo), “Hueón” (Amigo, tonto) y “Tomar” (en vez de coger, como en Argentina) son algunas de las muchas palabrejas que aprendí.

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Parques de Santiago de Chile llenos de ajedrecitas

7º) Grandes amantes de la literatura

Los chilenos no sólo poseen grandes figuras de la literatura como Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Roberto Bolaño, Nicanor Parra, Isabel Allende o Francisco Coloane entre muchos otros sino que es un país de grandes lectores. Los libros nuevos suelen ser caros pero siempre se encuentran mercadillos y tiendas de segunda mano. Estos últimos años, otro tema espinoso para los chilenos es que las tasas de las universidades públicas se han vuelto prohibitivas, alcanzando precios similares a Estados Unidos.

8º) Perros y gatos callejeros

Los chilenos son unos grandes amantes de los animales hasta tal punto de que es habitual que todo el barrio cuide y mime a todos los perros y gatos callejeros. Las mascotas encantadas se vuelven extremadamente dóciles y cariñosas con todo el mundo.

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Grafitis en Valparaíso

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Reclamaciones contra la educación elitista

9º) Falsa prosperidad

Aunque es cierto que en Chile se nota un nivel de bienestar mayor que en el resto de Surámerica, a día de hoy Chile tampoco está pasando por el mejor de sus momentos. En ciudades como Valparaíso, una ciudad que puede parecer de lo más alternativa y que tuvo un importante pasado comercial, se nota que esta ciudad portuaria está ahora mismo de capa caída. Sí, bien es cierto que se vive al estilo “estadounidense/europeo” aún existen grandes diferencias entre los salarios y los precios. Desde hace veinte años, las paredes de Valparaíso y Santiago recogen ese malestar bajo forma de grafittis.

10º) Los prohibitivos precios de la Isla de Pascua

La Isla de Pascua pertenece a Chile pero, aún así, la mayoría de los indígenas autóctonos, los Rapa Nui, no se identifican con el país de los mapuches. La isla se encuentra a cinco horas del continente y a veces se siente abandonada a su propia suerte. Como se carece de muchos productos básicos, los cargueros abastecen varias veces a la semana la isla. El transporte infla el precio de estos productos muy demandados tanto por los autóctonos como por los turistas. Si Chile es caro, los precios en la isla de Pascua se duplican por mucho que uno se alojen en un camping o haga la compra en el super….

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La belleza de la Isla de Pascua tiene un precio

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