Tercer día en Catania… Ya iba siendo hora de visitarla, ¿no creéis?La segunda ciudad más importante de Sicilia me esperaba. Palermo me había gustado muchísimo así que iba a ser difícil impresionarme…

1. El centro de Catania

Mi hostel que se encontraba a apenas cinco minutos de la Piazza del Duomo así que ahí arranqué aquella mañana mi recorrido. Esta plaza es bastante bonita: de un lado tenemos la Catedral (Duomo, reconstruido una y otra vez tras varios terremotos),  la Fuente del Elefante (emblema de la ciudad) y la Estatua dell Amenano pero lo que más me llamaría la atención sería el mercado.

Me metí de lleno en él, y me lo pasé pipa en el mercado del pescado. ¡Me reí un montón con este lugar tan auténticamente loco! Confieso que es una de mis debilidades. Como bien sabéis, me encanta probar todo tipo de comida cuando viajo y es que considero que la gastronomía es una forma muy interesante de conocer una cultura. ¡Pero aquel mercado, confieso que no me lo esperaba! ¡Parecía que había vuelto al pasado o que incluso estaba en un mercado árabe! Gente empujando por todos los lados, cajas y cajas de pescados y mariscos muy diferentes a los que podemos encontrarnos por el Atlántico. Vendedores vociferando a todo pulmón para llamar la atención a la gente, los autóctonos lanzándose sobre las cajas y llenando bolsas de plástico pescado fresco con sus propias manos. ¡Todo un espectáculo presenciar aquello! De paso, a la “signorina” les iban ofreciendo cosas para probar en los diferentes puestos (incluso moluscos) y muy pronto me vi desayunando unas increíbles aceitunas condimentadas, jajaja.

 

2. El Anfiteatro Romano y el Convento Benediction

Mientras las tiendas empezaban a abrir empezaba mi recorrido por la Vía Etnea, una calle comercial con impresionantes basílicas, palacios, edificios de la universidad… Aprovechando mi carné de estudiante, visité prácticamente sola el Anfiteatro Romano que se encontraba escondido entre viejos edificios.

Daba la hora de comer y a mí se me olvidaba hasta el hambre al llegar a la impresionante Universidad de Catania, antiguo Convento Benedictino con aulas con una solera similar a la de Salamanca.

3. El Giardino Bellini y el Castillo Ursino

Dirigiéndome al Giardino Bellini, un parque del que me esperaba bastante más, ya me fui en busca de un lugar dónde pegarme otro buen homenaje gastronómico y así fue: encontré un mesón dónde podría probar el pescadito frito que había visto por la mañana en el mercado, jeje.

A continuación antes de que cayese la noche, me dirigiría al Castillo Ursino. Se trata de un castillo medieval muy bonito, actualmente Museo Cívico. Por desgracia llegué demasiado tarde para visitar su interior.

A pesar de que parecía que Catania no tenía mucho que ofrecerme, me quedarían ganas de haberle dedicado un día más. Me resultó una ciudad encantadora. Por desgracia, mi viaje en Sicilia estaba a punto de finalizar así que preferiría dedicarle el último día a otro de sus lugares más emblemáticos: el volcán Etna

Deja un comentario